Ocho años después del desastre de Fukushima, la industria nuclear de Japón está resurgiendo.
El Gobierno ha dado su aprobación inicial para reactivar el reactor de Onagawa.
El país planea generar el 20 % de su energía con sus reactores para 2030.
Ocho años después del devastador terremoto y tsunami que provocaron la fusión de varios reactores en Fukushima, la industria nuclear de Japón está resurgiendo.
Tohoku Electric Power, cuya central de Onagawa fue la más cercana al epicentro del terremoto, ha recibido la aprobación inicial del Gobierno japonés para reactivar su reactor número 2.
El reactor, cuyo diseño es igual al de los que sufrieron fusiones del núcleo en Fukushima Daiichi, de Tokyo Electric Power Company, resultó dañado por el tsunami de 2011, aunque su sistema de refrigeración permaneció intacto.
Once reactores de cuatro centrales nucleares de la región se apagaron automáticamente cuando se produjo el terremoto de magnitud 9,0, pero tres reactores de la central de Daiichi sufrieron fusiones del núcleo después de que el tsunami de 15 metros inutilizara su suministro eléctrico y sus sistemas de refrigeración.
Los reactores de Fukushima han sido clausurados, y la prefectura ha sido designada como un polo de energías renovables de 2.750 millones de dólares, con 11 plantas solares y 10 parques eólicos que se prevé que generen hasta 600 megavatios.
Pese a ello, Japón sigue adelante con su programa nuclear: en 2018 se reactivaron cuatro reactores y el país planea generar el 20 % de su energía con sus reactores para 2030.

Una tendencia mundial
Japón no es el único. La producción mundial de energía nuclear creció un 3,3 % en 2018, y la generación mundial alcanzó los niveles previos a Fukushima; las centrales nucleares cubrieron casi el 10 % del aumento de la demanda mundial de electricidad.
Los Gobiernos siguen invirtiendo en instalaciones nucleares por su capacidad de generar energía. En Estados Unidos, que cuenta con 96 reactores nucleares en funcionamiento, las centrales nucleares operaron al 92,5 % de su capacidad en 2018, más que cualquier otra fuente de energía. A diferencia de las centrales que usan combustibles fósiles, los reactores nucleares no producen emisiones directas de dióxido de carbono.
Hay más de 50 reactores nucleares en construcción en todo el mundo; 15 de ellos están en China, que aspira a alcanzar los 58 gigavatios eléctricos (GWe) para 2020 como parte de sus esfuerzos para reducir la contaminación atmosférica procedente de las centrales de carbón. Casi el 70 % de los reactores de China se ha construido en la última década.
Aunque el incidente nuclear de Fukushima no causó muertes, tras él se produjeron protestas públicas generalizadas que exigían abandonar los proyectos nucleares. La Asociación Nuclear Mundial afirma que la energía nuclear es un medio seguro para generar electricidad y que el riesgo de accidentes en las centrales es bajo y sigue disminuyendo.
Las autoridades locales aún deben aprobar la reactivación del reactor de Onagawa para que pueda llevarse a cabo, pero parece que la energía nuclear seguirá formando parte de la matriz energética de Japón durante algún tiempo.
