Este artículo se publica en colaboración con Thomson Reuters Foundation trust.org.
Según advierten los investigadores, el mundo avanza lentamente hacia el cumplimiento de un objetivo internacional de reducir al menos a la mitad la pérdida de bosques naturales para 2020 y ponerle fin para 2030.
El compromiso, asumido en la Declaración de Nueva York sobre los Bosques en septiembre de 2014 durante una cumbre de las Naciones Unidas sobre la lucha contra el cambio climático, cuenta con el respaldo de alrededor de 180 gobiernos, empresas, organizaciones de pueblos indígenas, grupos ecologistas y centros de estudio.
“Combatir la deforestación es un desafío enorme que no puede revertirse de la noche a la mañana”, afirmó Charlotte Streck, cofundadora y directora de Climate Focus, una empresa de asesoría.
Dos nuevos informes publicados esta semana por Climate Focus, el Global Canopy Programme y otros grupos de investigación forestal evalúan cómo avanzan los gobiernos y las empresas en la reducción de la deforestación, antes de las conversaciones climáticas de la ONU que comienzan el 30 de noviembre y que deben acordar un nuevo pacto mundial para frenar el cambio climático.
Mantener los bosques en pie se considera una vía clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global.
Cuando los bosques se degradan o destruyen, el carbono almacenado en los árboles se libera a la atmósfera, y la deforestación representa entre el 10 y el 15 % de las emisiones de carbono en todo el mundo.
Streck afirmó que la cumbre climática de París era una oportunidad para señalar una acción clara para frenar la deforestación. “El progreso en materia forestal en la reunión servirá de termómetro del destino de la declaración (de Nueva York) y de los bosques”, dijo.
Estos son algunos datos y cifras de los informes:
La pérdida anual de superficie forestal natural parece estar disminuyendo, si se considera que la regeneración forestal compensa la tala de bosques.
Pero no hay indicios de que la tasa anual a la que se talan o explotan los bosques naturales se esté ralentizando.
Los investigadores evaluaron 122 de los aproximadamente 170 planes de acción contra el cambio climático presentados a las Naciones Unidas como base para un nuevo acuerdo climático mundial, y constataron que solo 40 incluían acciones específicas sobre uso del suelo y bosques en su objetivo de reducción de emisiones, mientras que 18 excluían el uso del suelo y los bosques de dicho objetivo.
La declaración de Nueva York incluye el objetivo de restaurar 150 millones de hectáreas de tierras degradadas para 2020 y otros 200 millones de hectáreas para 2030. Desde 2011, los signatarios del Bonn Challenge, un programa mundial, se han comprometido a reforestar cerca de 63 millones de hectáreas, lo que representa el 42 % del objetivo para 2020.
Desde 2009, al menos 300 empresas —desde compañías de bienes de consumo como Unilever y Dunkin’ Donuts hasta proveedores como Asia Pulp & Paper— han asumido compromisos políticos para reducir o eliminar la deforestación en sus cadenas de suministro. Aproximadamente un tercio de esos compromisos se asumieron desde comienzos de 2014.
La agricultura comercial impulsa al menos dos tercios de la deforestación tropical, y, sin embargo, solo el 8 % de las 250 empresas poderosas evaluadas en el ranking Forest 500 de 2015 cuenta con políticas de deforestación cero que se apliquen a todas las materias primas que amenazan los bosques: aceite de palma, soja, carne de vacuno, cuero, papel y madera.
Los productos forestales sostenibles están ganando cuota de mercado. La mitad de los bosques que proporcionan pulpa para papel están ahora certificados, y el aceite de palma sostenible certificado ha crecido hasta representar el 18 % del mercado mundial. Pero solo el 2 % de la soja está certificada como sostenible, y no hay datos sobre la carne de vacuno.
En la comunidad financiera, menos del 1 % de los inversores ha adoptado compromisos de deforestación cero que se apliquen a todas sus inversiones o préstamos en cadenas de suministro agrícolas.
De los gobiernos evaluados en el Forest 500, ninguno había reforzado significativamente sus políticas nacionales o estatales contra la deforestación desde 2014.
La adopción de cocinas limpias, que reducen o sustituyen el uso de leña, se está acelerando rápidamente, casi duplicándose cada año entre 2008 y 2013.
Fuentes: 2015 Forest 500 del Global Canopy Programme y Progreso de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques: un marco de evaluación e informe inicial de Climate Focus
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autora: Megan Rowling es periodista de la Thomson Reuters Foundation, donde cubre las últimas novedades sobre crisis humanitarias, ayuda, cambio climático, gobernanza y derechos de las mujeres.
Imagen: Vista aérea del bosque de Garamba, en la región de Haute Uele, en el noreste del Congo. REUTERS/Finbarr O’Reilly/Files.



