¿Realmente es mejor para el medioambiente usar menos envases?

¿Realmente es mejor para el medioambiente usar menos envases?
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Hoy estamos en plena revolución de la eficiencia. Desde los productos de belleza hasta los alimentos y las bebidas envasados, el diseño y el funcionamiento eficientes (es decir, aligerar los envases pasando, por ejemplo, de un tarro de vidrio a un sobre de plástico) se han convertido en fuerzas dominantes en el mercado de productos de consumo. Desde la perspectiva de los recursos, tiene todo el sentido: menos material en los envases de los productos equivale a menos residuos en los vertederos. Aunque la eficiencia de esta manera puede ser una excelente estrategia de sostenibilidad a corto plazo, también es necesario evaluar las verdaderas implicaciones a largo plazo de estos avances en eficiencia, especialmente el aligeramiento de los envases.

Envases ligeros

Esta tendencia se ha vuelto cada vez más popular entre los fabricantes de alimentos y bebidas desde hace varios años. En cuanto a la conservación de materiales y los residuos resultantes, aligerar los envases es una forma fantástica de reducir los residuos en origen: puede reducir los costos y aumentar la eficiencia de la producción, al tiempo que disminuye el volumen de residuos que se envía a los vertederos. Este ha sido un objetivo clave para muchas grandes empresas de productos de consumo y minoristas.

A pesar de las buenas intenciones, el aligeramiento de los envases no es una solución sostenible perfecta, aunque pueda parecerlo. Por ejemplo, puede reducir el valor de los materiales de envases posconsumo, lo que limita el incentivo económico para reciclarlos. Hoy en día, casi todas las alternativas ligeras del mercado se consideran no reciclables. Los sobres multicapa, por ejemplo, pueden ser mucho más ligeros que los recipientes de papel o plástico, pero los envases con siete, ocho y, a veces, incluso nueve capas pueden ser increíblemente difíciles de procesar y reciclar correctamente.

Mi empresa, TerraCycle, conoce de primera mano algunos de estos problemas. En 2012, nos asociamos con Kenco, un importante productor de café instantáneo y molido en el Reino Unido. La asociación se desarrolló tras la transición de Kenco de los envases en tarro de vidrio (altamente reciclables) a los envases en sobres, un 97 % más ligeros (no reciclables). Para evitar que los envases ligeros acabaran en vertederos, Kenco tuvo que asociarse con TerraCycle para desarrollar un programa de reciclaje.

Los envases ligeros sí tienen sentido en determinadas circunstancias, en particular en mercados con bajas tasas de reciclaje. Por ejemplo, supongamos que una botella de PET pesa 20 gramos. Si la tasa de reciclaje del PET en EE. UU. es de aproximadamente el 30 %, unos 14 gramos de cada botella acabarían en vertederos como residuos, mientras que 6 gramos se recuperarían mediante el reciclaje. Si se sustituye la botella por un sobre o una bolsita que pese, por ejemplo, 3 gramos (pero no sea reciclable), solo se enviarían 3 gramos de residuos al vertedero (se ahorrarían 11 gramos en nuestros vertederos). Para que el uso de envases ligeros siga teniendo sentido de esta manera, las tasas de reciclaje deben mantenerse bajas. Pero ¿qué hacemos cuando aumentan? ¿Y deberían cambiar las consideraciones sobre el aligeramiento de envases en mercados con tasas de reciclaje muy altas, como Japón o Alemania?

Subvenciones e impuestos

Entonces, ¿cuál es la solución adecuada? En primer lugar, necesitamos leyes de REP (responsabilidad ampliada del productor) que hagan a los fabricantes más responsables de la reciclabilidad de sus envases. Pero, en lugar de una ley que imponga un impuesto fijo por cada envase (independientemente de su reciclabilidad), deberíamos conceder subvenciones a los fabricantes que utilicen materiales altamente reciclables, como el aluminio, y gravar a quienes utilicen envases flexibles no reciclables y sobres multicapa. El Punto Verde (Der Grüne Punkt), por ejemplo, es un sistema europeo de licencias gestionado por la industria que comunica en el envase si un fabricante facilita o contribuye al proceso de recogida, clasificación y reciclaje del producto o del envase. La tarifa de licencia que paga el fabricante incluye los costos estimados de reciclaje y recogida, lo que incentiva la reducción de los residuos de envases y el diseño sostenible de estos.

A continuación, podemos reducir aún más el incentivo para desechar residuos en vertederos cobrando a consumidores y empresas por el acceso a estos, y ofreciendo al mismo tiempo una subvención al reciclaje. Si logramos que reciclar resulte más atractivo, podremos reducir desde el principio la necesidad de utilizar envases ligeros.

El aligeramiento de envases dejará de ser un problema si podemos prescindir por completo de los envases. El supermercado Original Unverpackt de Alemania quizá sea una señal de lo que está por venir: en lugar de comprar productos preenvasados, los consumidores llevan sus propios recipientes y envasan ellos mismos los alimentos. Se generan menos desperdicios de alimentos y los residuos de envases desaparecen por completo.

Pensar a largo plazo

Los envases ligeros pueden ser eficaces como solución a corto plazo para reducir los residuos, pero pueden volverse insostenibles rápidamente a medida que mejoren las tasas de reciclaje mundiales. Una solución mejor consiste en presionar a los fabricantes para que desarrollen envases de productos fabricados con materias primas sostenibles, quizás incluso renovables, que podamos reutilizar o reciclar. Queremos mantener nuestras materias primas en el ciclo de producción el mayor tiempo posible, y los envases ligeros no reciclables no contribuyen a ello.

Las estrategias de reducción de residuos a corto plazo pueden ser eficaces, sin duda, en mercados y circunstancias limitados, pero nos encaminamos por la senda equivocada si pensamos que estas medidas resolverán nuestras preocupaciones de sostenibilidad a largo plazo. Para garantizar un desarrollo sostenible de cara al siglo XXI, debemos mantener una visión de futuro.

Autor: Tom Szaky es fundador y director ejecutivo de TerraCycle

Imagen: Un cliente llena una bolsa de frutos secos en la tienda de comestibles sin residuos Original Unverpackt (Original Unpacked), en el distrito berlinés de Kreuzberg, el 16 de septiembre de 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch

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