La contaminación por plásticos y por qué debemos hacer cumplir las normas mundiales para los buques pesqueros

An estimated half of ocean plastic pollution comes from some 4.5 million fishing vessels operating in national and international waters.
An estimated half of ocean plastic pollution comes from some 4.5 million fishing vessels operating in national and international waters.Image: Unsplash/Naja Bertolt.
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  • Se estima que la mitad de la contaminación por plásticos en los océanos procede de unos 4,5 millones de buques pesqueros que operan en aguas nacionales e internacionales.

  • La ONU ha emitido una declaración en apoyo de las negociaciones de un tratado mundial sobre los plásticos, pese a que ya existen normas internacionales sólidas sobre la contaminación causada por la pesca.

  • Sin embargo, es difícil vigilar y hacer cumplir la prohibición de la contaminación por plásticos procedente de buques en alta mar, y los Estados de pabellón a menudo carecen de incentivos para hacerlo.

  • Una mejor aplicación y un mayor cumplimiento de las leyes vigentes ayudarían a abordar la contaminación por plásticos procedente de los buques.

La contaminación por plásticos en los océanos fue uno de los temas centrales de la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, que emitió una declaración en apoyo de una decisión anterior de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de iniciar negociaciones para un tratado mundial sobre los plásticos.

Esta iniciativa ha sido acogida casi universalmente, pero no debe distraernos del hecho de que ya contamos con buenas leyes internacionales que regulan el vertido de plásticos desde los buques. Simplemente no las estamos haciendo cumplir adecuadamente.

Se estima que la mitad de la contaminación por plásticos en los océanos procede de unos 4,5 millones de buques pesqueros que operan en aguas nacionales e internacionales. Investigaciones recientes indican que solo los aparejos de pesca industrial vierten más de 100 millones de libras de plástico en los océanos.

Una mejor aplicación y un mayor cumplimiento de las leyes vigentes permitirían abordar la contaminación por plásticos procedente de los buques mucho más rápido que esperar a que se adopte un nuevo tratado.

Los residuos plásticos de los buques pesqueros incluyen aparejos de pesca perdidos y abandonados deliberadamente, como redes, nasas, flotadores, cajas y dispositivos de concentración de peces (DCP).

Se han encontrado plásticos en la zona más profunda del océano, en la fosa de las Marianas y en regiones remotas como la isla Henderson del grupo de Pitcairn.

Los aparejos de pesca perdidos o abandonados pueden provocar la «pesca fantasma», cuando las redes, los DCP y otros aparejos siguen «pescando» durante décadas. Otros efectos de la contaminación por plásticos en los océanos incluyen el enredo de animales, la ingestión de plásticos, la propagación de especies invasoras y toxinas, los peligros para la navegación y la contaminación de las playas.

Normas mundiales sobre la contaminación por plásticos procedente de los buques pesqueros

A diferencia de las fuentes terrestres de contaminación por plásticos, cuya regulación mundial es débil, las normas internacionales sobre la contaminación por plásticos procedente de los buques son sólidas, al menos sobre el papel.

La Organización Marítima Internacional (OMI) ha desarrollado dos regímenes principales. Uno es el régimen de Londres sobre vertimientos, que regula el vertido deliberado de residuos plásticos al mar desde buques y plataformas. El otro es el Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques (MARPOL), que regula tanto las descargas deliberadas como las accidentales de plásticos desde los buques.

La contaminación por plásticos también se ha convertido en un problema para las organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP).Image: REUTERS/Jorge Silva

En virtud del régimen de Londres sobre vertimientos, ningún buque debe verter ni desechar deliberadamente residuos plásticos —incluidas redes de pesca y DCP— en ninguna zona marítima fuera de las aguas interiores de los Estados. Aunque existe una excepción para la eliminación de materiales como parte de la operación «normal» de los buques, no puede sostenerse que esto incluya la eliminación deliberada de residuos plásticos, dados los daños que causa a los ecosistemas marinos.

Esta postura fue confirmada por las partes del régimen de Londres en 2018, cuando afirmaron que la eliminación deliberada de aparejos de pesca contraviene sus objetivos.

Pérdida accidental por la borda

Aunque el régimen de Londres no se aplica a la pérdida accidental de aparejos de pesca, MARPOL sí lo hace al prohibir la descarga al mar de todo tipo de plásticos, incluidas las redes, los DCP y otros aparejos de pesca, ya sea de forma deliberada o accidental.

Sin embargo, existe una importante laguna: la prohibición no se aplica a los buques pesqueros cuando «se han tomado todas las precauciones razonables para evitar dicha pérdida» o cuando la descarga de aparejos de pesca es necesaria para proteger el medio ambiente. Las directrices adoptadas en 2017 ofrecen algunas indicaciones sobre lo que constituye una precaución razonable; por ejemplo, clasificar y recoger adecuadamente los residuos plásticos de manera que se evite su pérdida por la borda.

La contaminación por plásticos también se ha convertido en un problema para las organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP). Estas colaboran con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en diversas iniciativas para minimizar la pérdida de aparejos de pesca y los efectos de la pesca fantasma.

Por ejemplo, la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), que gestiona la pesca en el océano Austral, prohíbe el uso de flejes de embalaje de plástico en la mayoría de los buques.

Se estima que la mitad de la contaminación por plásticos en los océanos procede de unos 4,5 millones de buques pesqueros que operan en aguas nacionales e internacionales.Image: Unsplash/Eric Barbeau

El problema de estas normas es la falta de cumplimiento. Es difícil vigilar y hacer cumplir la prohibición de la contaminación por plásticos procedente de buques en alta mar. Los Estados de pabellón a menudo carecen de incentivos para hacerlo.

Las medidas prácticas, como el marcado de los aparejos y ciertas tecnologías de almacenamiento para reducir los residuos, suelen figurar en directrices no vinculantes en lugar de en normas obligatorias. Además, no hay incentivos suficientes para persuadir a los buques de que recuperen los aparejos abandonados que encuentran mientras pescan.

Soluciones a la contaminación por plásticos

Los Estados deberían ejercer sus facultades jurídicas en virtud del derecho internacional del mar para actuar contra los buques que entren en sus puertos cuando haya pruebas de que han abandonado o perdido aparejos de pesca en el mar por negligencia.

Los Estados de pabellón deberían exigir a sus propios buques que marquen sus aparejos y crear incentivos financieros para que los aparejos de pesca flotantes puedan recuperarse y eliminarse de forma segura.

El régimen de Londres cuenta con un sólido proceso de cumplimiento que podría utilizarse con mayor regularidad para abordar el vertido de aparejos de pesca y destacar este problema a escala internacional.

Aunque el nuevo tratado sobre los plásticos podría acabar desempeñando un papel importante para abordar la contaminación por plásticos en los océanos, no tenemos que esperar hasta entonces para abordar mejor la contaminación por plásticos procedente de los buques. Solo tenemos que hacer cumplir mejor las leyes que ya existen.

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