Con la mayor población del mundo y la quinta economía más grande, la escala del desafío climático en India es enorme.
Sin embargo, mediante la cooperación público-privada en ámbitos que van desde los servicios y los suministros básicos hasta las empresas emergentes tecnológicas, el país se está convirtiendo rápidamente en un modelo a seguir a escala mundial.
Hoy en día, casi el 90 % de los líderes empresariales de India considera la sostenibilidad un factor de ventaja competitiva, crecimiento y reducción de costes.
Reconocidas como una de las redes ferroviarias más extensas y transitadas del mundo, los ferrocarriles de la India se han convertido en un héroe inesperado en la lucha del país contra el cambio climático. Muy alejado de la imagen estereotipada de trenes que avanzan con estruendo por paisajes industriales, el sistema ferroviario indio se ha propuesto alcanzar las cero emisiones netas para 2030.
Los Ferrocarriles de la India, que transportaron 5.860 millones de pasajeros el último año fiscal, pusieron en servicio su primer tren solar hace seis años y desde entonces no han dejado de avanzar. El departamento ha instalado unidades de energía solar en miles de estaciones ferroviarias, ha electrificado una parte considerable de su vasta red de vías, ha puesto en marcha proyectos de conversión de residuos en energía, ha adoptado tecnologías energéticamente eficientes y ha emprendido numerosas campañas de reforestación y plantación de árboles a lo largo de las vías férreas.
El proyecto «Ferrocarriles Verdes de la India» es solo uno de varios esfuerzos que han situado al país en la senda de un crecimiento sostenible a largo plazo. India también demuestra su compromiso con la lucha contra la crisis climática mundial mediante una combinación de iniciativas gubernamentales proactivas, políticas innovadoras y una cooperación creciente entre los sectores público y privado.
Cooperación público-privada por el clima
En la COP28, celebrada en Dubái, India reafirmó su posición entre los mejores países del mundo al ascender al 7.º puesto en el Índice de Desempeño en Cambio Climático (CCPI) de este año, una posición más que en el año anterior y un avance notable desde el 31.º puesto en 2014.
Es evidente que India, pese a su enorme población, al puesto 139 en PIB per cápita, a los ingresos desiguales y a los persistentes problemas de ejecución en la última milla, está dando pasos significativos hacia el progreso climático.
India comprendió pronto que la complejidad e interconexión de la acción climática exige la cooperación entre el Gobierno y las empresas. Y que esto era aún más necesario en la economía de mayor crecimiento del mundo, donde la búsqueda de un rápido crecimiento del PIB debía ser respetuosa con el medioambiente y sostenible para elevar el nivel de vida y satisfacer las aspiraciones de una vida mejor de cientos de millones de personas.
Tras casi cuatro décadas de liberalización y de un enfoque más reciente de «gobierno mínimo, gobernanza máxima» para el crecimiento económico, la colaboración entre el Gobierno de la India y el sector privado en materia climática es un territorio inexplorado. No es en absoluto fácil, pero está cobrando impulso.
Para establecer una Agenda Climática nacional clara, India ha asumido compromisos públicos para alcanzar las emisiones netas cero en 2070 y reducir la intensidad de carbono un 45 % para 2030. India también impulsa el desarrollo urbano resiliente al clima, la gestión de residuos, el reciclaje y la economía circular, así como una reforestación a gran escala. Se están aplicando numerosos cambios de políticas, acciones del sector privado e inversiones públicas y privadas para avanzar hacia estos ambiciosos objetivos.
El sector privado acelera su ritmo de acción
El sector privado de India ve tanto el imperativo moral como la justificación empresarial. La transición de India hacia una economía de cero emisiones netas puede reforzar la resiliencia empresarial, impulsar nuevas industrias, generar más de 50 millones de empleos y tener un impacto económico de más de 15 billones de dólares. No es de extrañar que casi el 90 % de los líderes empresariales indios considere la sostenibilidad un factor principal de ventaja competitiva, crecimiento estratégico a largo plazo y reducción de costes.
El grupo Mahindra, con 21.000 millones de dólares, por ejemplo, ha asumido compromisos públicos en materia de emisiones netas cero, productividad energética, agua y residuos, e invierte de forma significativa en la construcción de una cartera empresarial verde en los sectores de vehículos eléctricos, energías renovables, edificios ecológicos, logística y hostelería.
La apuesta de India por la fabricación nacional representa una oportunidad significativa de crecimiento económico y creación de empleo en las industrias verdes. El Gobierno de India ha asignado 2.200 millones de dólares al desarrollo de 5 millones de toneladas métricas de capacidad de hidrógeno verde y 125 GW de energía renovable. Por su parte, el sector privado se ha comprometido a aportar más de 200.000 millones de dólares para respaldar la hoja de ruta energética del país. El Gobierno, mediante el esquema Production Linked Incentives, ha atraído más de 8.000 millones de dólares de inversión privada, buena parte de la cual se ha destinado a vehículos eléctricos, energías renovables y producción de baterías.
Aprovechar las empresas emergentes y la cultura de India
Las más de 90.000 empresas emergentes de India, de las cuales 107 son unicornios con un valor superior a 1.000 millones de dólares, también desempeñan su papel. Las empresas emergentes climáticas trabajan en sectores como la agricultura, la energía y el transporte. Para crear un entorno propicio, el Gobierno impulsa la digitalización mediante iniciativas como la Misión Agricultura Digital. Al fomentar el desarrollo de tecnologías sostenibles, el programa del Gobierno Startup India Scheme impulsa el crecimiento de empresas emergentes que abordan los desafíos ambientales más urgentes.
En la base de los esfuerzos del Gobierno y de las empresas se encuentra la Mission LiFE, una campaña de movilización de concienciación masiva presentada en 2022 para animar a los indios a llevar un estilo de vida sostenible. «Mission LiFE» se alinea con el espíritu del modo de vida indio, profundamente arraigado en los principios de la sostenibilidad. El recorrido de una camisa de algodón en India, que pasa de ser ropa de trabajo entre semana a ropa de fin de semana unos meses después, prenda para dormir varios meses más tarde y trapo de suelo unos años después, puede parecer divertido a algunos, pero pone de manifiesto la práctica de reducir, reutilizar y reciclar que lleva siglos arraigada en el país. El espíritu indio, basado en el respeto por los recursos y en la limitación del desperdicio, se aprovecha para contribuir a una sociedad más respetuosa con el clima que respalde los esfuerzos del Gobierno y de las empresas en pro del crecimiento sostenible.
En los años venideros, India será considerada un referente no solo por sus avances en los objetivos climáticos nacionales, sino también por el papel fundamental que la colaboración entre el Gobierno y las empresas desempeñó para alcanzarlos.




