La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad de 2024 (COP16), celebrada en Colombia bajo el lema «Paz con la naturaleza», destacó la importancia de la participación de la sociedad y de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
La COP16 sobre biodiversidad fue una de las más «azules» de los últimos tiempos, con importantesavances para el océano, entre ellos la reactivación del proceso relativo a las áreas marinas de importancia ecológica o biológica.
A pesar de los avances, la conferencia subrayó la necesidad de actuar más rápido para alcanzar los objetivos de 2030 delMarco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
Este octubre, la comunidad mundial se reunió en Cali, Colombia, con motivo de la 16.ª reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP16), en la que también se celebraron reuniones de los órganos rectores de los dos protocolos del Convenio.
Participaron más de 20.000 personas, la cifra más alta registrada, con grandes esperanzas y expectativas.
Esa atención no sorprendía, pues era la primera reunión de los órganos rectores del Convenio desde que se adoptó elMarco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Entre los temas prioritarios figuraban cuestiones como su marco de seguimiento y la movilización de recursos.
Colombia, como anfitriona de la conferencia y titular de la presidencia de la COP hasta la siguiente conferencia, eligió «Paz con la naturaleza» como lema, en consonancia con elllamamiento del secretario general de las Naciones Unidas a hacer las paces con la naturaleza.
También conocida como la «COP de los Pueblos», se centró especialmente en la movilización amplia de la sociedad y en las funciones clave de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
Muchos también la llamaron la «COP de la Implementación» por la atención dedicada a cómo financiar y supervisar mejor la aplicación del marco mundial de biodiversidad.
Entusiasmo matizado por la ansiedad
Como la mayoría de las COP, la conferencia fue más que un foro de negociación: también fue un punto de encuentro para la comunidad mundial.
Esta COP contó con una enorme variedad de eventos y actividades en la «Zona Azul» —el área principal de la conferencia para los delegados oficiales—, pero también tuvo la «Zona Verde» —el espacio público— más grande jamás organizada para una COP sobre biodiversidad.
Esto contribuyó a generar entusiasmo y una energía palpable en casi toda la conferencia, y dio impulso a los participantes a lo largo de dos semanas agotadoras.
Sin embargo, también había preocupación por el poco tiempo que queda para alcanzar losobjetivos de 2030del Marco Mundial de Biodiversidad.
El informe Planeta Protegido 2024, presentado durante la conferencia, mostró que las áreas protegidas y otras medidas eficaces de conservación basadas en áreas solo cubren el 8,4 % de las zonas marinas y costeras, lo que pone de relieve la urgente necesidad de acelerar los esfuerzos para proteger el 30 % de las tierras y los océanos de la Tierra para 2030 (la iniciativa conocida como «30x30»).
Grandes avances para el océano
En medio de una agenda tan importante, el océano destacó. La diversa comunidad oceánica mundial organizó numerosos eventos paralelos sobre una gran variedad de temas, un evento específico delDía del Océano y un pabellón dedicado a los arrecifes de coral.
Este impulso llegó a las salas de negociación, donde la COP adoptó dos decisiones históricas sobre la biodiversidad marina y costera y la biodiversidad insular.
En primer lugar, la COP acordó un proceso nuevo y ampliado para lasáreas marinas de importancia ecológica o biológica. En 2010 comenzó, en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el trabajo para identificar áreas oceánicas vulnerables y de importancia crítica, y es una de las áreas de trabajo oceánico más importantes del Convenio.
Lamentablemente, el proceso se estancó durante más de ocho años, en gran medida por motivos jurídicos y políticos. La COP16 le dio un nuevo impulso y acordó mecanismos para identificar nuevas áreas marinas de importancia ecológica o biológica y actualizar las existentes, de modo que puedan respaldar la planificación y la gestión con los conocimientos y la ciencia más avanzados.
Esto ocurre en un momento en que las áreas marinas de importancia ecológica o biológica son sumamente necesarias y se requieren esfuerzos considerables para alcanzar el30×30 y prepararse para la futura aplicación del nuevo acuerdo sobre biodiversidad marina en zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional.
Este avance histórico demuestra que el multilateralismo que respalda la gestión basada en la ciencia puede perdurar frente a las presiones políticas.
Cerrar las brechas
También se alcanzó una decisión de amplio alcance para subsanar las deficiencias de los programas de trabajo del Convenio sobre la Diversidad Biológica relativos a la biodiversidad marina y costera y a la biodiversidad insular, reforzar la colaboración y las sinergias con otros procesos intergubernamentales importantes —incluidos los que se ocupan de las zonas marinas situadas fuera de la jurisdicción nacional— y promover actividades de desarrollo de capacidades y colaboración en el marco de la Iniciativa Oceánica Sostenible.
En la COP16 también se adoptaron decisiones importantes de gran relevancia para las cuestiones marinas, entre ellas:
La adopción de un nuevo programa de trabajo sobre el artículo 8(j) y otras disposiciones del Convenio relativas a los pueblos indígenas y las comunidades locales.
El establecimiento de un mecanismo multilateral, incluido un fondo mundial, para compartir de manera más justa y equitativa los beneficios derivados del uso de información digital sobre secuencias de recursos genéticos.
Una decisión sobre biodiversidad y cambio climático, que pide más trabajo en enfoques integrados para abordar la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la degradación de las tierras y los océanos.
Aunque la conferencia no se planteó específicamente como una «COP del Océano», los avances en las negociaciones y el creciente impulso de la energía oceánica hicieron que fuera una de las COP sobre biodiversidad más «azules» de los últimos tiempos.
Una COP que terminó antes de tiempo
Al acercarse los últimos días de la conferencia, aún quedaban por resolver cuestiones importantes de la agenda. A pesar de los esfuerzos, que se prolongaron hasta altas horas de la noche y primeras horas de la mañana durante la recta final, muchos delegados se marcharon, lo que hizo que se perdiera el cuórum (el número mínimo de Partes que deben estar presentes para tomar decisiones). Entre las cuestiones pendientes figuran:
La financiación de la biodiversidad, incluida una estrategia de movilización de recursos.
El marco de seguimiento del Marco Mundial de Biodiversidad.
Mecanismos para realizar un examen mundial de los avances colectivos en la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad.
Será necesario programar una sesión extraordinaria reanudada de la COP16 para resolver las cuestiones pendientes.
Independientemente de las cuestiones aún pendientes, la conferencia logró avances enormes que acelerarán la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad y de otros acuerdos y marcos internacionales importantes. Esto ayudará a la comunidad mundial a alcanzar nuestros objetivos colectivos para que el océano sea saludable, sostenible y productivo.





