Cómo comparte Japón las lecciones de su crisis nuclear

Cómo comparte Japón las lecciones de su crisis nuclear
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Cuando la boxeadora profesional y modelo Tomomi Takano se enteró de que los niños de la prefectura japonesa de Fukushima estaban perdiendo forma física y ganando peso porque la crisis nuclear de 2011 en la zona limitaba el tiempo que podían jugar al aire libre, decidió poner sus habilidades al servicio de los demás.

A principios de este mes, la glamurosa joven de 27 años enseñó a unos 200 alumnos de secundaria de la localidad de Otama una rutina de ejercicios en interiores basada en movimientos de boxeo.

«Se concentraron mucho en el boxeo y se esforzaron», dijo en una reciente conferencia de la ONU sobre desastres celebrada en Sendai, ciudad del noreste del país. La boxeadora espera impartir más sesiones en Fukushima para mejorar la agilidad de los niños y ofrecerles una vía para expresar sus emociones.

Takano y activistas de la sociedad civil en Sendai dijeron que querían comunicar al resto del mundo las repercusiones humanas de la crisis que estalló cuando un gran terremoto y un tsunami provocaron la fusión de los reactores nucleares de la central Fukushima Daiichi, cuatro años atrás.

El desastre nuclear fue un tema delicado en la cumbre de la ONU, donde 187 gobiernos adoptaron un nuevo plan de 15 años para reducir el riesgo de desastres en todo el mundo.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, apenas hizo una alusión al tema en su discurso inaugural de la conferencia. Sin embargo, los grupos que representan a los ciudadanos afectados por la emergencia nuclear reconocieron que en Sendai se estaban logrando avances graduales.

Masaaki Ohashi, copresidente de JCC2015, una coalición de ONG humanitarias creada antes de la cumbre, elogió el nuevo marco de Sendai para la reducción del riesgo de desastres por afirmar claramente que se aplica tanto a las amenazas provocadas por el ser humano y a los riesgos tecnológicos —entre ellos, la energía nuclear— como a las amenazas naturales.

Él y otros también destacaron la importancia de una presentación oficial realizada en la conferencia sobre las lecciones aprendidas de la crisis de Fukushima.

«El Gobierno japonés, representado por la Oficina del Gabinete, ha indicado claramente que está dejando atrás el mito de la “seguridad” de las centrales nucleares, así que estamos viendo un avance», dijo Takeshi Komino, secretario general de la organización de ayuda CWS Japan.

En una sesión sobre riesgos tecnológicos, que también abordó el accidente nuclear de Chernóbil, Tetsuya Yamamoto, subdirector general de la Oficina de Gestión de Desastres Nucleares de Japón, dijo que el Gobierno estaba reforzando los planes tanto para prevenir las emergencias nucleares como para responder a ellas.

«Nuestra preparación (para Fukushima) fue totalmente ineficaz: supusimos que el incidente afectaría a un radio de 10 km alrededor de la central, pero superó los 30 km», dijo.

La operación para evacuar a las personas que vivían en la zona de peligro fue caótica y no se prestó suficiente apoyo, dijo. Añadió que, debido a esas deficiencias, algunos pacientes hospitalizados murieron en los centros de evacuación.

Desde entonces se ha elaborado un plan de prevención de desastres y evacuación para 550.000 personas, dijo Yamamoto. El Gobierno continúa con las labores de descontaminación y vigila la salud en Fukushima; además, ofrece pruebas de detección del cáncer de tiroides a las personas de 18 años o menos, añadió.

¿Exportar el riesgo?

Grupos de la sociedad civil que apoyan a los residentes de Fukushima, quienes aún afrontan las consecuencias de la crisis, presentaron un folleto en la conferencia de Sendai, con 10 lecciones clave del desastre, disponible en varios idiomas, incluido el inglés.

El folleto ofrece información sobre los efectos de la exposición a la radiación y explica cómo las personas en riesgo pueden proteger mejor su salud, sus hogares y sus medios de vida en caso de una crisis nuclear.

El folleto también describe cómo el Gobierno japonés y Tokyo Electric Power Co promovieron la energía nuclear mediante publicidad y otros métodos desde la década de 1960 en adelante, presentándola como una fuente de energía segura y limpia que beneficiaría a las economías locales.

Komino, de CWS Japan, dijo que debía corresponder a los países y las comunidades decidir si querían energía nuclear, pero que «nos oponemos a la creación del mito de la seguridad».

«Es fundamental identificar los riesgos de forma proactiva y comunicarlos a las comunidades antes de instalar este tipo de instalaciones», subrayó.

Ohashi, de JCC2015, dijo que, dado que el Gobierno japonés se propone exportar tecnología de energía nuclear a países en desarrollo, tiene la «responsabilidad del productor» de compartir sus conocimientos sobre los riesgos y cómo afrontarlos.

«Japón puede ayudarnos, como comunidad internacional, a aprender cuáles son algunos de los problemas fundamentales», dijo Marcus Oxley, director ejecutivo de la Red Global de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Reducción de Desastres (GNDR).

Añadió que esto es especialmente importante, ya que el cambio climático aumenta la presión para pasar del uso de combustibles fósiles a fuentes de energía alternativas, incluida la energía nuclear.

Toshiyuki Takeuchi, de la Red Fukushima Beacon for Global Citizens (FUKUDEN), una pequeña organización que redactó gran parte del folleto presentado en Sendai y organizó visitas de estudio a las zonas afectadas, señaló que era necesario adaptar la experiencia de Japón a distintos contextos.

Por ejemplo, en algunos países que han mostrado interés por la energía nuclear, como Bangladesh y Tailandia, puede resultar difícil que la gente se refugie en edificios de hormigón en caso de accidente. En otros, los bajos niveles de alfabetización hacen que los materiales escritos de educación pública sean menos útiles que las versiones en cómic.

Takeuchi cuestionó la legitimidad de sugerir que realmente se podían prevenir las emergencias nucleares.

«Aunque se puedan poner en marcha medidas de reducción del riesgo, su costo sería ridículo», dijo a la Thomson Reuters Foundation en Fukushima.

Consecuencias a largo plazo

El folleto «10 lecciones de Fukushima» destaca las consecuencias sociales y económicas de la crisis a más largo plazo, como la separación de familias.

Cuenta la historia de una madre de 29 años que decidió llevarse a su hija pequeña a vivir a una prefectura vecina por temor a los efectos en la salud, mientras su marido se quedó para trabajar.

De las 160.000 personas que abandonaron sus hogares tras el accidente nuclear, alrededor de 120.000 aún están clasificadas como evacuadas. Algunas siguen en alojamientos temporales hacinados, en edificios prefabricados levantados en parques y otros terrenos públicos.

En lugares como la ciudad de Iwaki, al sur de la zona de evacuación, la llegada de personas desplazadas que buscan nuevos hogares y empleo ha generado resentimiento entre los residentes, según FUKUDEN.

Aunque las autoridades locales se han preparado para revitalizar los pueblos y ciudades vacíos una vez que se los declare seguros, preocupa que solo las generaciones mayores quieran regresar, lo que plantea dudas sobre su viabilidad futura.

«Cuando se producen estos impactos persistentes a largo plazo… la resiliencia empieza a desmoronarse dentro de una sociedad», dijo Oxley, de GNDR.

Tanto los activistas como los funcionarios de la ONU dijeron que debe preservarse la memoria de los desastres para que los conocimientos que generan puedan compartirse y utilizarse para mejorar la protección.

«A la gente le cuesta hablar del tema nuclear… así que poco a poco lo vamos a olvidar», dijo Ohashi, de JCC2015.

Las iniciativas de los grupos japoneses, incluido su folleto, buscan garantizar que «la gente conozca la realidad» de una crisis nuclear, dijo. «Quizá Fukushima pueda convertirse en un centro de referencia para aprender sobre desastres nucleares en el futuro».

Este artículo se publica en colaboración con The Thomson Reuters Foundation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Megan Rowling es periodista de The Thomson Reuters Foundation

Imagen: Un contador Geiger está colocado frente a unos girasoles en plena floración en Fukushima, al norte de Japón. REUTERS/Yuriko Nakao. RTR2Q3QM

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