China atraviesa un período de cambios inmensos, con la transición de liderazgo que se produce una vez por década, los llamamientos a un giro de la economía para dar más peso al consumo interno y los crecientes desafíos ambientales. Estos acontecimientos prometen otra generación de cambios masivos en el país.
El papel de la sociedad civil en China también está cambiando. En cierto modo, esto refleja los avances en otras partes del mundo. En China, como en otros lugares, las redes sociales están creando nuevas formas de conexión y comunidad; las empresas trabajan más estrechamente con las organizaciones de la sociedad civil para mejorar los resultados sociales y ambientales, y los particulares exigen más rendición de cuentas a la sociedad civil.
Pero también existen dimensiones únicas de la sociedad civil en China que merecen seguimiento. La sociedad civil allí evoluciona para abordar los asuntos de mayor importancia para el pueblo chino. La seguridad alimentaria sigue siendo primordial, y crece la sensibilidad hacia la calidad ambiental y las muestras espontáneas de apoyo en respuesta a los desastres naturales.
También se observa un cambio en cuanto a los tipos de organizaciones que están activas en toda China. Las ONG organizadas por el gobierno (GONGO, por sus siglas en inglés) han empezado a depender menos del apoyo y la financiación estatales, y las organizaciones independientes están asumiendo parte de esa carga. Por ejemplo, más ciudadanos chinos aportaron fondos para el alivio de los daños del terremoto a través de One Foundation de Jet Li (una fundación privada) que a la Cruz Roja China (una GONGO).
De hecho, el auge de las ONG creadas por empresarios privados es una de las características definitorias de la sociedad civil china, que recuerda a algunas de las fundaciones que se desarrollaron en Estados Unidos a comienzos del siglo pasado. Además, el público chino en general ha aumentado sus contribuciones a la ayuda en caso de desastre, un avance que subraya cómo un modelo social que hace no mucho era exclusivamente liderado por el gobierno incluye ahora tanto al gobierno como a las ONG privadas y a la acción individual.
Se presta mucha atención a las fluctuaciones a corto plazo en China, ya que los observadores externos buscan discernir los cambios que surgen de debates y decisiones a menudo poco claros. En las últimas semanas, se han publicado numerosas noticias sobre nuevas restricciones a la sociedad civil y a las redes sociales. Si bien estas noticias son importantes, aún no hemos visto una inversión de la tendencia a largo plazo que ha hecho crecer a la sociedad civil en China. Como se señaló en el Financial Times el pasado julio por Gao Bingzhong, director del Centro de Estudios sobre la Sociedad Civil de la Universidad de Pekín: “La sociedad civil ya se ha vuelto muy firme y arraigada en China.”
Los cambios masivos que reconfiguran la sociedad civil a escala mundial también seguirán influyendo en su evolución en China. Pero los cambios en curso en China presentan una dimensión adicional. Las organizaciones de la sociedad civil en China, en mayor grado que en gran parte del resto del mundo, pueden esperar ser a la vez agentes y objetos de grandes cambios.
Autor: Aron Cramer es presidente y consejero delegado de BSR (Business for Social Responsibility). Participa en la sesión Cambios estratégicos en el ecosistema de consumo del Foro Económico Mundial, en la Reunión Anual de los Nuevos Campeones 2013 en Dalian, China.
Imagen: Se ve a hombres de negocios caminando cerca del distrito financiero de Shanghái. REUTERS/Aly Song.

