Las disputas entre departamentos gubernamentales rivales han debilitado la capacidad mundial para hacer frente a las sequías, afirmó un funcionario de la ONU mientras científicos se reúnen esta semana en una conferencia internacional en México para debatir la desertificación.
La mayoría de los gobiernos no cuenta con un ministerio independiente que se ocupe de asuntos relacionados con el agua, las sequías o la gestión de tierras, señaló Mohamed Bazza, alto funcionario de recursos hídricos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Las respuestas a la expansión de los desiertos y a la falta de precipitaciones suelen requerir la coordinación de varios ministerios que a menudo compiten por financiación, poder e influencia, en detrimento de la preservación de las tierras y de una respuesta eficaz al problema, afirmó.
«Prepararse para una sequía requiere integración (entre diversos organismos gubernamentales)», declaró Bazza a la Thomson Reuters Foundation. «Esta colaboración suele faltar».
Australia y algunos estados de Estados Unidos tienen buenos planes para hacer frente a la expansión de los desiertos y a las sequías, afirmó, mientras que otros países, como México, Brasil, Turquía y Marruecos, están empezando a mejorar sus respuestas.
A escala mundial, la desertificación afecta a 250 millones de personas y a un tercio de la superficie terrestre —más de 4.000 millones de hectáreas—, según un comunicado publicado antes de una reunión de cuatro días en la que científicos debatirán la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) en Cancún, México.
África es la región más afectada por la desertificación, según la ONU: dos tercios del territorio del continente están clasificados como desierto o tierras secas.
A medida que el cambio climático impulsa la expansión de los desiertos en África, se prevé que unos 60 millones de personas migren de tierras resecas del África subsahariana al norte de África y Europa en los próximos 20 años, señaló.
La UNCCD informó que cerca de la mitad de los conflictos armados recientes del mundo se debieron, al menos en parte, a factores ambientales. Muchos analistas creen que el calentamiento global intensificará los conflictos violentos.
«Se espera que la situación empeore según todos los modelos (de cambio climático)», afirmó Bazza. «El desierto se está extendiendo; muy pocos países cuentan con políticas integradas adecuadas para prepararse para una sequía o gestionarla una vez que ocurre».
Este artículo se publica en colaboración con Thomson Reuters Foundation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Chris Arsenault cubre la seguridad alimentaria mundial y la política agrícola para la Thomson Reuters Foundation.
Imagen: Una instalación de cactus relacionada con la sequía, titulada «Desierto de Cantareira», del artista y activista brasileño Mundano, en la presa Atibainha, parte del embalse de Cantareira, durante una sequía en Nazare Paulista, Sao Paulo. REUTERS/Nacho Doce

