Abejas: ¿qué importancia tienen y qué ocurriría si se extinguieran?

A bee deposits pollen in a honeycomb in La Bollene Vesubie, France, July 2, 2019. Picture taken July 2, 2019. REUTERS/Eric Gaillard - RC1A62AE00A0
There are more than 800 wild bee species in Europe, seven of which are classified as endangered.Image: REUTERS/Eric Gaillard
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Las abejas —incluidas las abejas melíferas, los abejorros y las abejas solitarias— son muy importantes porque polinizan los cultivos alimentarios. La polinización consiste en que los insectos trasladan el polen de una planta a otra, fecundando las plantas para que puedan producir frutas, hortalizas, semillas y otros productos. Si todas las abejas se extinguieran, se destruiría el delicado equilibrio del ecosistema terrestre y se verían afectados los suministros alimentarios mundiales.

En Europa existen más de 800 especies de abejas silvestres, siete de las cuales están clasificadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como en peligro crítico de extinción. Otras 46 están en peligro, 24 son vulnerables y 101 están casi amenazadas. Aunque es poco probable que todas las especies de abejas desaparezcan en un futuro próximo, la pérdida de estas especies amenazadas tendría igualmente un gran impacto en la polinización en todo el mundo, lo que provocaría la desaparición de especies vegetales, algunas de las cuales necesitamos para nuestra alimentación.

Pero el problema va mucho más allá de las abejas. De hecho, las abejas melíferas son responsables de solo un tercio de la polinización de cultivos y una proporción muy pequeña de la polinización de plantas silvestres. Existe una gran variedad de otros insectos, como las mariposas, los abejorros y las pequeñas moscas, que realizan el resto del trabajo, y parece que estos insectos también están en apuros.

Un abejorro cargando con su pesoImage: Emily L Brown

Un estudio reciente indica que hasta el 40 % de las especies de insectos del mundo está en declive. Los insectos se enfrentan a tasas de extinción ocho veces superiores a las de los vertebrados. En Alemania, los científicos han registrado pérdidas de hasta un 75 % de la masa total de insectos en las zonas protegidas.

Estas tendencias llevan a los científicos a creer que alrededor de una tercera parte de todas las especies de insectos —es decir, casi 2 millones— podrían estar amenazadas de extinción. Y esa cifra aumenta en más de 100 000 especies cada año. Sin embargo, faltan datos sólidos sobre las especies de insectos amenazadas, ya que solo 8000 registros han sido evaluados realmente por la UICN.

A continuación se ofrece un resumen de lo que los científicos consideran las principales causas de la disminución de la diversidad y la abundancia de insectos.

Especies invasoras

Los depredadores invasores, los parásitos y las bacterias causantes de enfermedades, denominadas «patógenos», se han señalado como responsables del colapso de las colonias de abejas melíferas en todo el mundo.

Recientemente, la propagación de la avispa asiática en Europa ha causado gran preocupación. Esta especie depreda sobre las abejas melíferas, y un solo ejemplar de avispa es capaz de acabar con una colmena entera.

Existen algunas pruebas de que las abejas silvestres de América del Norte han disminuido ante las enfermedades fúngicas y bacterianas.

Por supuesto, en el pasado las abejas han convivido con estos patógenos. El hecho de que los científicos hayan observado más pérdidas de abejas por estas enfermedades en épocas recientes probablemente está relacionado con el aumento de su exposición a los plaguicidas, que pueden dañar su sistema inmunitario.

Plaguicidas

La contaminación, en particular la derivada de la exposición a los plaguicidas, es una causa clave de la disminución de los polinizadores. En el Reino Unido se utilizan ampliamente tres tipos de plaguicidas químicos: los insecticidas, dirigidos contra las plagas de insectos; los fungicidas, dirigidos contra los patógenos fúngicos de los cultivos, y los herbicidas, dirigidos contra las malas hierbas.

Los insecticidas contienen sustancias químicas que pueden matar a los polinizadores, por lo que representan claramente una amenaza. Sin embargo, es posible que no sean el mayor problema al que se enfrentan los polinizadores. En la agricultura, los herbicidas se utilizan en realidad cinco veces más que los insecticidas. Estos herbicidas afectan a una gran variedad de plantas silvestres de las que se alimentan las abejas.

Los programas agrícolas respetuosos con el medio ambiente recomiendan plantar franjas de flores silvestres en los bordes de los cultivos, para ofrecer refugio seguro y fuentes de alimento a los polinizadores. Sin embargo, las nubes de herbicida que se desplazan desde los campos en cultivo pueden contaminar estas franjas de flores silvestres.

Las investigaciones más avanzadas sugieren que el glifosato (el herbicida más utilizado) puede afectar a los microbios intestinales de las abejas, lo que puede tener consecuencias devastadoras para su salud.

Aunque la exposición a los herbicidas y plaguicidas utilizados por los agricultores es probablemente una de las principales causas de la disminución de los polinizadores, los productos químicos utilizados por las autoridades municipales y los jardineros particulares también podrían estar perjudicando a las abejas y a otros insectos. Por ello, en beneficio de las abejas, lo mejor es evitar su uso siempre que sea posible.

Cambio climático

Se considera que el calentamiento global es un factor determinante de la disminución de las abejas silvestres. Algunas de estas abejas solo pueden sobrevivir en un rango estrecho de temperaturas. A medida que sus hábitats se calientan, los lugares en los que pueden vivir se reducen. Por ejemplo, algunas podrían verse obligadas a vivir a mayor altitud, donde hace más frío, lo que reduce el espacio en el que pueden vivir.

Destrucción del hábitat

La forma en que se explotan las tierras agrícolas se ha asociado con la disminución de la biodiversidad y de la polinización. La agricultura destruye los tipos de espacios en los que las abejas anidan, reduce la diversidad de alimentos de los que se nutren y tiene incluso efectos más amplios sobre otros animales, como las aves silvestres, los mamíferos y los anfibios.

Mientras que innumerables especies de insectos se están extinguiendo actualmente, las que quedan están ocupando su lugar, por lo que es poco probable que los cultivos dejen de polinizarse en un futuro próximo. Las especies generalistas, como el abejorro de cola anaranjada, la abeja melífera europea y las pequeñas moscas negras comunes, que pueden sobrevivir en un amplio abanico de temperaturas y condiciones, se convertirán en las principales especies polinizadoras de nuestras fuentes de alimento, mientras que las especies más raras y especializadas disminuirán.

Pero a medida que las especies generalistas ocupan el espacio dejado por la pérdida de especies especializadas, y los ecosistemas complejos pasan a estar dominados por unas pocas generalistas, todo el sistema se vuelve mucho más susceptible a un cambio repentino. Los insectos constituyen la base de muchas redes tróficas complejas, por lo que su declive dará lugar a una compleja cascada de efectos sobre los vertebrados, poniendo en peligro la estabilidad ecológica.

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