Las áreas marinas altamente protegidas (AMAP) han demostrado ser la forma más eficaz de conservar y restaurar la vida marina.
Además, ofrecen beneficios económicos, tanto a través del turismo como mejorando las reservas pesqueras cercanas.
El Gobierno del Reino Unido tiene ahora la oportunidad de crear más AMAP; el futuro de su vida marina y de su sector pesquero depende de ello.
La forma más destructiva de obtener alimentos del océano es el arrastre de fondo. Especialmente flagrantes son los buques denominados «supertrawlers», los mayores barcos pesqueros del mundo. Sus redes, lo bastante grandes como para albergar una docena de aviones 747, destruyen todo lo que encuentran a su paso, incluidos corales profundos de 1.000 años de antigüedad.
Sorprendentemente, el arrastre de fondo está permitido en algunas áreas marinas protegidas (AMP) del Reino Unido. Aún peor, según una reciente investigación de Greenpeace, 25 supertrawlers pasaron casi 3.000 horas pescando, de forma legal, en 39 AMP diferentes del Reino Unido en 2019.
En cambio, un reciente informe independiente encargado por el Gobierno del Reino Unido determinó que las AMP altamente protegidas (AMAP), zonas en las que está prohibida toda actividad pesquera, son necesarias para conservar y restaurar los ecosistemas marinos del Reino Unido. Sin embargo, en la actualidad, pese a que el Gobierno del Reino Unido afirma que el 40 % de los mares ingleses está protegido, en realidad solo 16,4 kilómetros cuadrados, o el 0,01 % de las aguas de Inglaterra, están actualmente totalmente protegidos frente a la pesca.
¿Por qué esta desconexión?
Las AMAP han demostrado ser el mecanismo más eficaz para conservar y restaurar la vida marina. Llevo 30 años trabajando en la creación y el seguimiento de AMAP en todo el mundo, y las he visto obrar milagros. He visto desiertos submarinos convertirse en refugios de vida marina pocos años después de la protección total. Estas AMAP albergan peces tan grandes que pocos pescadores en activo han visto ejemplares así en sus redes. Nuestra investigación muestra que, de media, la biomasa de peces (las toneladas de peces por hectárea) es seis veces mayor dentro de las AMAP que en las zonas no protegidas cercanas.
En otras palabras, las AMAP son como cuentas de ahorro, con una inversión reservada que crece como el interés compuesto. Como los peces y los mariscos no son capturados, crecen más y se reproducen durante periodos más largos, produciendo un número desproporcionadamente mayor de huevos. Muchos de esos animales se desbordan más allá de los límites de las AMAP, y sus huevos y larvas se dispersan a grandes distancias.
Estos son los rendimientos de la cuenta de ahorro, que benefician a los pescadores locales. Hemos visto cómo los pescadores aumentan sus capturas e ingresos en torno a las AMAP, de pequeños a grandes, capturando especies que van desde las vieiras hasta las langostas y el atún. Además, una vez que regresan los peces, los buceadores acuden al AMAP, lo que ayuda a crear empleo y aporta ingresos económicos adicionales. Hace una década, en el Parque Marino de la Gran Barrera de Coral (de la que un tercio es una AMAP), el turismo de arrecifes sustentó 54.000 empleos a tiempo completo y generó 5.500 millones de AUD (3.780 millones de dólares) a la economía australiana, 36 veces más que la pesca comercial.
Así pues, si las AMAP parecen un negocio tan bueno para la vida marina y para las personas, ¿por qué no tenemos más?
En mis conversaciones con pescadores, lobbies pesqueros y políticos de todo el mundo, existe la creencia de que las AMAP perjudicarán a la pesca, y un mito según el cual permitir la pesca dentro de sus límites sería lo mejor para el sector pesquero. Pero un estudio de 2018 demostró que los arrastreros pescan con mayor intensidad en las AMP europeas que permiten el arrastre de fondo (incluidas las del Reino Unido) que en las zonas no protegidas cercanas, reduciendo así en dos tercios la abundancia de especies sensibles como tiburones, rayas y rajas dentro de sus límites. Estas zonas no pueden considerarse protegidas, y tampoco ayudan a las pesquerías. Son una ilusión que no cuenta con el respaldo de la evidencia. La ciencia demuestra que cuanto mayor es el nivel de protección de las AMP, mayores son los beneficios para todos, incluida la población local que pesca en sus alrededores.
El Brexit brinda una oportunidad poco frecuente para que el Reino Unido haga una pausa y revise su política marina. Las AMAP, junto con una gestión pesquera responsable, pueden devolver la riqueza de los mares que anhelan los pescadores británicos. Imaginemos mares de abundancia y renovación para las generaciones venideras, en lugar de una carrera hacia el fondo en la que la única conservación de recursos ocurre sobre el papel.
El peor enemigo de la pesca es la sobrepesca, no las áreas protegidas. El futuro de la vida marina y de las personas que viven de las aguas del Reino Unido depende de ellas.





