Cada día, mueren más de tres de los 30.000 rinocerontes que aún sobreviven en estado salvaje. Treinta elefantes africanos también pierden la vida cada día: el mayor descenso de la población de la especie en 25 años. La caza furtiva es la principal causa del rápido declive de estos animales emblemáticos, impulsada por una demanda insaciable de marfil, sobre todo en Asia.
El comercio ilegal mundial de fauna silvestre podría ser más grande de lo que crees. Está valorado en al menos 20.000 millones de dólares al año y se sitúa a la par del tráfico ilícito de armas, drogas y personas. Y no se trata solo de rinocerontes y elefantes: más de 7.000 especies de animales y plantas han sido objeto de comercio ilegal.
Pero, al igual que el tráfico de estupefacientes, el seguimiento del comercio ilícito de fauna silvestre es complejo. Las redes criminales profesionales, con grandes recursos económicos, ofrecen cuantiosas recompensas a la población local. Sus redes transfronterizas son implacablemente eficientes, ingeniosas y adaptables.
Estas son cuatro maneras en que la tecnología puede utilizarse para proteger la fauna silvestre y ofrecer esperanza a las especies al borde de la extinción:
1. Seguimiento de los cazadores furtivos
Hasta hace poco, era imposible tener ojos y oídos en todos los lugares al mismo tiempo para responder con rapidez y de forma focalizada a la caza furtiva.
Se están utilizando sistemas integrados de gestión de la conservación en tiempo real para reducir drásticamente los casos de caza furtiva. Por ejemplo, el Sistema de Conocimiento del Territorioinstalado en la reserva de Lewa, en el norte de Kenia, integra múltiples fuentes de datos en una sola pantalla. Un panel en tiempo real recopila datos de radios, vehículos, aeronaves, informes meteorológicos, cámaras trampa y dispositivos de seguimiento de animales. El aprendizaje automático complementa el sistema y ayuda a predecir incidentes antes de que ocurran, así como a proteger el área de conservación para los animales y las personas. Ningún rinoceronte ha sido víctima de caza furtiva en la reserva en los últimos tres años.
2. Investigación de redes criminales
La delincuencia contra la fauna silvestre suele estar a cargo de redes criminales globales profesionales, que operan cada vez más en línea. Una nueva herramienta, la Interfaz de Brechas en la Aplicación de la Ley, rastrea mercados en línea en busca de transacciones de fauna silvestre para detectar productos ilícitos y trazar rutas de tránsito.
Como alternativa, el proyecto GDELT utiliza herramientas geoespaciales y análisis de macrodatos para seguir las noticias sobre delitos contra la fauna silvestre, traduce automáticamente la información a 65 idiomas para mejorar el conocimiento de la situación en tiempo real, identificar a personas influyentes y señalar corredores de transporte.
3. Vigilancia de la fauna silvestre
Los animales recorren grandes áreas en busca de alimento y agua. Hasta hace poco, seguir a la fauna silvestre en peligro de caza furtiva requería mucho tiempo y era costoso. Hoy se puede colocar collares con rastreadores GPS a los animales, o vigilar sus desplazamientos mediante satélites o drones, aunque estos últimos siguen siendo demasiado ruidosos para resultar eficaces.
Se utilizan cercas virtuales para enviar una descarga eléctrica o una señal sonora a un animal si se acerca demasiado a un asentamiento humano. Han resultado especialmente eficaces para mantener a la fauna silvestre dentro de áreas protegidas donde no hay cercas físicas.
4. Identificación de contrabando ilegal
Hoy, las autoridades utilizan permisos en papel para determinar si un producto se comercializa legalmente. Son fáciles de falsificar. La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) ha desarrollado un conjunto de herramientas para la concesión electrónica de permisos y ahora explora el uso de la cadena de bloques para registrar cada transacción en una base de datos mundial y reducir las falsificaciones.
Otras tecnologías ayudan a identificar el contrabando ilegal e incautarlo en el lugar. Por ejemplo, la nan pintura es demasiado pequeña para verla a simple vista, pero los láseres pueden detectarla. Al rociarla sobre productos certificados, las autoridades aduaneras pueden verificar rápidamente los permisos electrónicos. Como alternativa, los funcionarios de aduanas ahora pueden secuenciar el ADN de un producto de forma rápida y económica, y determinar con rapidez y precisión la especie y su legalidad al comparar el ADN con bases de datos mundiales. Cada vez se utilizarán más estas muestras de ADN como prueba ante los tribunales.
Además, los biomarcadores de reconocimiento facial como LemurFaceID permiten distinguir especies, mientras que se han desarrollado láseres 3D para diferenciar especies de madera. La Universidad de Tecnología de Sídney está desarrollando una «nariz electrónica portátil» que utiliza perfiles químicos de olores para identificar en el lugar fauna silvestre objeto de comercio ilegal, evitando largos análisis de laboratorio.
En conclusión, estas tecnologías son muy prometedoras, pero muchas aplicaciones solo se han probado en proyectos piloto a pequeña escala. El reto ahora será ampliar su uso y crear protocolos que regulen cómo se comparten los datos que generan.
Los mapas en tiempo real de la ubicación de un rinoceronte podrían utilizarse para protegerlo o, en las manos equivocadas, facilitar la caza furtiva de precisión.
El tráfico de fauna silvestre se incluirá por primera vez en la agenda de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en 2018. La sesión, Esperanza para los elefantes, se retransmitirá en directo en este sitio web a las 13:30 GMT del 25 de enero y estará disponible para volver a verla poco después.






