¿Tras un año devastador de incendios, cómo puede Indonesia salvar sus bosques?

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Los incendios forestales de Indonesia han acaparado titulares a nivel mundial en las últimas semanas. Los incendios forestales de este año han afectado a millones de personas. Las escuelas han cerrado en algunas zonas debido a niveles peligrosos de contaminación del aire, mientras que muchas personas sufren enfermedades respiratorias. La neblina se ha extendido tanto que ha llegado a afectar a Singapur y Malasia.

Si bien los incendios forestales son cíclicos y suelen producirse en Indonesia cada año entre julio y octubre, la temporada de este año es la peor desde 2015, cuando los incendios provocaron pérdidas económicas por 16.000 millones de dólares y emitieron más gases de efecto invernadero al día que toda la economía de Estados Unidos. Los incendios —la mayoría de los cuales se han provocado intencionadamente para despejar terrenos— amenazan con frenar los avances que Indonesia ha logrado en la reducción de su deforestación en los últimos años.

Aquí tiene un análisis más detallado:

1. Los incendios de 2019 son los peores desde 2015.

Según los datos que se muestran en Global Forest Watch (GFW) Fires, se han registrado 66.000 alertas de incendio desde enero hasta finales de septiembre. Aunque esta cifra es muy inferior a los niveles de incendios de 2015 (año en que hubo más de 110.000 alertas a finales de septiembre), supera con creces los niveles de incendios forestales de 2016, 2017 y 2018.

Image: WRI

2. Los incendios de este año ponen en peligro los avances de Indonesia en la reducción de la deforestación.

De los países históricamente más responsables de la deforestación mundial, Indonesia es el único que realmente ha reducido su tasa de deforestación en los últimos años. La temporada de incendios de este año podría frenar esta prometedora tendencia.

Según los datos anuales de pérdida de cobertura arbórea de Global Forest Watch, la tasa de deforestación de Indonesia disminuyó significativamente en 2017 y 2018, tras alcanzar un máximo histórico en 2016. Las políticas nacionales, como la moratoria forestal y el plan de restauración de turberas, desempeñaron un papel importante, pero esos años también se beneficiaron de condiciones más húmedas asociadas al fenómeno de La Niña. Si bien los agricultores provocan incendios todos los años para despejar terrenos, las llamas tienen menos probabilidades de propagarse o descontrolarse durante los años húmedos que durante los años secos. Con el regreso de El Niño este año y sus condiciones más cálidas y secas, no está claro si Indonesia registrará nuevas reducciones de la deforestación este año. Tendremos que esperar a que estén disponibles los datos de 2019 sobre pérdida de cobertura arbórea de Global Forest Watch para medir el impacto total de los incendios en los bosques del país.

3. El 42% de los incendios se ha producido en turberas.

Datos de GFW Fires muestran que el 42% de las alertas de incendio detectadas en Indonesia este año se produjeron en turberas, al igual que en 2015, cuando el 40% de los incendios se observó en turberas.

Los incendios en turberas ricas en carbono son notoriamente difíciles de extinguir. La materia orgánica presente en la turba hace que los incendios sean más grandes y genera más neblina. La quema de turberas también es problemática para el clima: drenar una hectárea de turbera tropical produce una media de 55 toneladas métricas de dióxido de carbono al año, lo equivalente a quemar más de 6.000 galones de gasolina.

4. Kalimantán Central y Kalimantán Occidental registran el mayor número de alertas de incendio.

Las provincias de Kalimantán Central y Kalimantán Occidental han registrado el mayor número de alertas de incendio en 2019, seguidas de Riau, Jambi y Sumatra Meridional. Dentro de esas provincias, los distritos de Ketapang, en Kalimantán Occidental, y Pulang Pisau, en Kalimantán Central, registraron más alertas de incendio que cualquier otra zona de Indonesia — al igual que ocurrió en 2015.

Ketapang es el distrito más grande de Kalimantán Occidental y una zona donde la expansión de las plantaciones de palma aceitera ha provocado una pérdida significativa de cobertura arbórea. El distrito de Pulang Pisau es muy vulnerable durante la estación seca porque su estructura geológica está dominada por turberas drenadas. El Proyecto Mega Arroz del Gobierno de mediados de los años noventa pretendía convertir 1 millón de hectáreas de turberas en plantaciones de arroz. Desde entonces, el programa se ha abandonado porque los terrenos resultaron no ser aptos para el cultivo masivo de arroz.

Image: WRI

¿Qué podemos hacer?

El hecho de que los incendios sigan muy lejos de los niveles registrados en 2015, la última vez que el país sufrió un fenómeno de El Niño, demuestra una mejora en los esfuerzos del Gobierno por combatir los incendios forestales y de turberas. Sin embargo, los expertos coinciden en que son necesarios más esfuerzos para reducir los incendios forestales y la neblina, y que el país aún podría avanzar más en la prevención de incendios forestales. Tres medidas podrían ayudar:

1) Restaurar las turberas.

Los pantanos de turba suelen estar húmedos durante todo el año, a menos que se drenen para la agricultura. El riesgo de incendios aumenta cuando la turbera se seca. Un pequeño incendio podría desencadenar enormes incendios en la turbera, no solo horizontalmente en el paisaje, sino también verticalmente, hasta 4 metros por debajo de la superficie. Aunque la capa superior de la turbera esté libre de fuego, los incendios subterráneos pueden sobrevivir durante meses y propagarse a otras zonas. Rehumedecer las turberas degradadas (bloqueando canales, excavando pozos y otras medidas) aumentará con el tiempo el nivel de agua de la turba, lo que podría ralentizar la propagación de los incendios. La restauración integral de las turberas también debería incluir la cartografía, la planificación de la restauración, la revegetación y la revitalización de las comunidades de las zonas circundantes, de modo que no necesiten volver a drenar las turberas para dedicarlas a la agricultura.

2) Incentivar métodos de despeje de tierras sin quema.

Según la Agencia Nacional para la Gestión de Desastres (BNPB) de Indonesia, la mayoría de los incendios forestales del país son provocados por personas, tanto de forma intencionada como involuntaria. Los incendios suelen originarse por el despeje de tierras para plantaciones mediante el método de tala y quema. Aunque el castigo por este tipo de prácticas puede llegar a 12 años de prisión o a una multa de 10.000 millones de rupias (más de 700.000 dólares), la tala y quema sigue practicándose porque se considera el método más fácil y barato para despejar terrenos. Prohibir la práctica sin una alternativa fácilmente accesible resulta ineficaz. En años anteriores, el Gobierno indonesio ha difundido entre agricultores y empresas información sobre métodos sin quema, como el uso de maquinaria pesada y materiales biológicos, o el cultivo de plantas que pueden cultivarse sin drenar las turberas. Pero estas soluciones por sí solas no bastan para que las personas cambien sus hábitos, reconoció la BNPB, sobre todo porque algunas son caras o resultan desconocidas para los agricultores. La agencia pidió ayuda a la Agencia de Evaluación y Aplicación Tecnológica (BPPT) para encontrar otros métodos. La BPPT está desarrollando actualmente una tecnología de biofertilizante de turba, un método para mejorar la fertilidad de las turberas y evitar las prácticas de tala y quema. El fertilizante se ha probado en una plantación de una empresa en Riau

desde 2017, pero no se ha producido a gran escala. Se requerirán más tiempo e inversión para determinar si este método podría convertirse en un enfoque generalizado para los agricultores. Todos los sectores, incluidas las ONG y la sociedad civil, pueden participar en la identificación, difusión e incentivación de métodos que puedan acabar definitivamente con las prácticas de tala y quema. Como compradores de materias primas agrícolas, las empresas tienen una enorme responsabilidad a la hora de animar a sus proveedores a evitar estas prácticas. Ofrecerles incentivos para eliminar la tala y quema e invertir más en prácticas sostenibles de despeje de tierras podría ayudar.


3) Reforzar la transparencia de los datos.

La divulgación de información y una gobernanza transparente, responsable e inclusiva puede contribuir a resolver el problema de los incendios forestales. El Gobierno indonesio sigue reacio a publicar datos sobre aspectos como la ubicación de las concesiones de palma aceitera, madera y otras concesiones, alegando motivos de seguridad nacional. Las ONG y el público necesitan esta información para ayudar a vigilar los incendios en su zona y exigir responsabilidades a los propietarios de terrenos. Esta información puede ayudar a la sociedad civil a convertirse en un socio activo en la presión para lograr una aplicación de la ley más eficaz.

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