Este artículo ha sido actualizado. Se publicó originalmente el 12 de enero de 2023.
«Naturaleza positiva» significa, en términos generales, detener e invertir la pérdida de naturaleza para 2030, y el año pasado vimos cómo el término ganaba cada vez más protagonismo.
Un nuevo estudio, publicado en la revista Proceedings B de la Royal Society, ha analizado las tendencias de las poblaciones de más de 600 especies diferentes de aves y mamíferos.
Los resultados muestran que podríamos estar más avanzados en el camino hacia la pérdida de biodiversidad de lo que se pensaba anteriormente.
Estas son cinco tendencias que cabe esperar a lo largo de 2023 para acelerar la protección, la gestión y la restauración de la naturaleza.
«Naturaleza positiva» significa, en términos generales, detener e invertir la pérdida de naturaleza para 2030, y el año pasado vimos cómo el término ganaba cada vez más protagonismo. Sus implicaciones para nuestro planeta son un tema muy debatido en la actualidad, pero se está convirtiendo en la versión de la naturaleza del cero neto – un término que ya forma parte de la conciencia pública en lo que respecta al cambio climático.
Más recientemente, un nuevo estudio, publicado en la revista Proceedings B de la Royal Society, ha analizado las tendencias de las poblaciones de más de 600 especies diferentes de aves y mamíferos, lo que sugiere que podríamos estar más avanzados en el camino hacia la pérdida de biodiversidad de lo que se pensaba anteriormente.
El histórico Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que surgió de la cumbre COP15 sobre biodiversidad de la ONU celebrada en Montreal en diciembre de 2022, es un paso en la dirección correcta, con casi 190 países que han acordado detener e invertir la pérdida de biodiversidad para 2030, lo que incluye proteger un tercio del planeta en esa misma fecha.
Esta es una ambición que necesita que todos los gobiernos y todas las industrias contribuyan para que la agenda de naturaleza positiva tenga éxito. Los objetivos de lo que se ha denominado el «Acuerdo de París» para la naturaleza y la biodiversidad se convertirán en planes nacionales de acción y planes de contribución empresarial. No hay tiempo que perder.
A medida que el mundo avanza hacia el cumplimiento de los objetivos acordados en Montreal, veremos algunas tendencias clave que acelerarán la protección, la gestión y la restauración de la naturaleza. El papel del sector privado en este movimiento mundial se debatirá en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos.
Ahora más que nunca, las empresas deben tener un conocimiento profundo de las tendencias de la biodiversidad y de su papel en la acción por la naturaleza.
Los enfoques integrados para frenar la deforestación aumentarán
No hay forma de alcanzar nuestro objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 ºC sin frenar e invertir la deforestación y la conversión de otros ecosistemas. Esto implica transformar nuestros sistemas alimentarios y de uso de la tierra.
A pesar de algunas tendencias positivas, como la disminución de la tasa de deforestación en Indonesia, el panorama general sigue siendo desolador. Por ejemplo, la investigación nos muestra hasta qué punto estamos peligrosamente cerca de un «punto de inflexión» en la Amazonía, donde grandes extensiones de selva tropical pasarán a un ecosistema más seco, similar a una sabana.
Al igual que debemos eliminar el carbono del sector energético, debemos eliminar la deforestación del sistema alimentario, en particular de la producción de materias primas agrícolas.
Se han asumido muchos compromisos corporativos al respecto, pero para desvincular de verdad la producción de materias primas de la deforestación se requieren nuevos modelos que integren políticas públicas, prácticas empresariales y finanzas innovadoras.
La transparencia en las cadenas de suministro también es fundamental para que las organizaciones puedan rendir cuentas. En la COP27, 14 empresas con un control considerable sobre el comercio mundial de ganado, aceite de palma y soja publicaron una hoja de ruta para desvincular la producción y el abastecimiento de estos productos de la deforestación.
La reacción a la hoja de ruta fue dispar, pero es importante porque encarna la acción intersectorial y porque establece planes de implementación específicos por materia prima para eliminar la deforestación de las cadenas de suministro para 2025; sin ellos, estos compromisos seguirían siendo vagos.
La hoja de ruta es una pieza de un rompecabezas más amplio que requiere la acción de los gobiernos, la comunidad financiera, los grupos de la sociedad civil y otros agentes de la cadena de suministro. Adoptar un enfoque integrado para desarrollar modelos de producción es algo que debemos ver más en 2023.
Al igual que las iniciativas de los países consumidores, como la nueva legislación de la UE sobre deforestación entran en vigor y multiplican la necesidad de adoptar un enfoque integrado, que resulta aún más imperiosa. Las decisiones empresariales, las políticas públicas y los mecanismos de financiación innovadores deben diseñarse e implementarse de forma que se tengan en cuenta las necesidades de todas las partes interesadas.
Aumentarán el ritmo, la escala y la calidad de la restauración forestal
El impulso en torno a la conservación y restauración de un billón de árboles para 2030 está cobrando fuerza, pero la calidad de los proyectos de restauración no puede verse comprometida por la velocidad ni por la escala. Los proyectos fallidos y las acusaciones de ecoblanqueo han aumentado el interés por la calidad de los proyectos, incluidas la biodiversidad autóctona, las tasas de supervivencia y la resiliencia a largo plazo.
Es difícil determinar con exactitud cuándo comenzó el movimiento Trillion Trees; la idea de plantar árboles como medio para combatir el cambio climático y promover la sostenibilidad ambiental existe desde hace muchos años.
Sin embargo, el enfoque específico en la plantación de árboles y la restauración de paisajes forestales degradados ha recibido en los últimos años una atención y un apoyo significativos por parte de todos los sectores de la sociedad, incluido el sector privado.
En apoyo del Decenio de la ONU para la Restauración, cientos de empresas, gobiernos y organizaciones sin ánimo de lucro se han comprometido a conservar y restaurar árboles en todos los rincones del planeta.
El año pasado, China se comprometió a plantar y conservar 70 000 millones de árboles, y en el Sahel, la iniciativa de la Unión Africana denominada Gran Muralla Verde tiene como objetivo restaurar 100 millones de hectáreas de tierra, ambos para 2030.
Solo a través de la plataforma 1t.org, más de 80 empresas se han comprometido a conservar, restaurar y cultivar más de 7 000 millones de árboles en más de 65 países.
En 2023 empezaremos a ver resultados sobre el terreno, a medida que los equipos forestales de todo el mundo conviertan los crecientes compromisos climáticos en bosques reales. Las empresas comienzan a alejarse de la financiación de plantaciones de árboles con muy pocas especies autóctonas, que se parecen poco a los bosques reales y biodiversos, y a orientarse hacia una restauración de mejor calidad.
Esto implica una mayor diversidad de especies plantadas, una mejor consideración del ecosistema y la planificación de la resiliencia a largo plazo de los bosques frente a perturbaciones ambientales como la sequía o los incendios.
A medida que se realicen más compromisos el próximo año, bajo un mayor escrutinio, habrá un coro de equipos forestales, empresas y comunidades que garantice que el movimiento del billón de árboles respalde programas de restauración de calidad que aporten beneficios a largo plazo a los ecosistemas y a las personas.
Los créditos de biodiversidad financiarán cada vez más la agenda de naturaleza positiva
Para proteger y restaurar la naturaleza, se estima que existe una brecha de financiación anual de unos 700 000 millones de dólares, para la que se necesita una combinación de intervenciones de financiación pública, privada y mixta.
Una de las formas prometedoras en que las empresas pueden apoyar la protección, la restauración y la gestión sostenible de la naturaleza, así como acelerar el cumplimiento de los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad, es a través de los créditos de biodiversidad. Se trata de un tipo de crédito ambiental que pretende proteger o mejorar la biodiversidad, como los proyectos de reforestación, los bancos de hábitats o la protección de hábitats críticos.
Estos créditos se diferencian de las actuales compensaciones de carbono o de biodiversidad, que se basan en un mecanismo perverso mediante el cual las organizaciones pueden obtener un valor financiero al extraer la naturaleza y restaurarla posteriormente, pero no tienen ningún incentivo financiero para no extraerla ni protegerla en primer lugar.
Dado que las compensaciones requieren transacciones «de igual a igual» y, a diferencia de las emisiones de CO2, la biodiversidad no es fungible a escala mundial, los créditos de biodiversidad sirven como un paso adicional o paralelo en la jerarquía de mitigación. Los créditos de biodiversidad permiten a las empresas financiar medidas de resiliencia a más largo plazo en los ecosistemas de los que dependen sus actividades de abastecimiento y producción.
En 2023 cabe esperar avances en la definición de las nuevas normas y de la gobernanza que serán clave para el incipiente mercado de créditos de biodiversidad. Para ello, no tenemos que reinventar la rueda y podemos aprender de los inconvenientes y las oportunidades del mercado de carbono, así como de las iniciativas existentes de conservación y restauración.
El Foro Económico Mundial, junto con socios clave, trabajará en la definición de principios para créditos de biodiversidad de alta integridad, así como en la creación de una coalición de quienes estén dispuestos a invertir en créditos de biodiversidad no para compensar su impacto negativo, sino para mitigar riesgos y generar resiliencia a largo plazo.
Se desbloqueará el poder de los entornos urbanos para restaurar la naturaleza y mejorar la salud pública
El crecimiento exponencial de nuestras ciudades ha brindado oportunidades económicas a miles de millones de personas, pero ha tenido un coste para la salud de los ecosistemas, tanto a nivel local como mundial. Alrededor del 80 % de las ciudades se enfrentan a riesgos climáticos, que van desde el calor extremo y las fuertes lluvias hasta la sequía y las inundaciones.
Las ciudades, a través de iniciativas como BiodiverCities para 2030, están asumiendo ahora estos desafíos y comprendiendo el potencial de las soluciones basadas en la naturaleza como infraestructura, y haciendo un mejor uso de sus sistemas naturales, como los bosques urbanos y los humedales, por ejemplo, para combatir las islas de calor urbanas o controlar mejor las inundaciones.
Un número creciente de gobiernos está integrando la naturaleza en su planificación urbana. Hay muchas ciudades en todo el mundo que utilizan los bosques urbanos como parte de su estrategia para hacer frente a las islas de calor y a las desigualdades. Por ejemplo, la ciudad de Los Ángeles utiliza bosques urbanos para proporcionar sombra, mejorar la calidad del aire y reducir el efecto de isla de calor urbana, a la vez que se mejora la equidad arbórea en las comunidades más pobres.
De aquí a 2050, nuestro planeta acogerá a otros 3 000 millones de personas, y casi el 70 % de esta población mundial vivirá en ciudades. Pese a los beneficios demostrados, menos del 0,3 % del gasto actual en infraestructura urbana se destina a soluciones basadas en la naturaleza.
En 2023, más urbanistas que nunca, en colaboración con el sector privado, incorporarán a su trabajo la protección y la restauración de los hábitats naturales, el uso de infraestructuras verdes y de transporte, y el uso sostenible del suelo.
El conocimiento indígena orientará mejor la conservación y la restauración
Un tercio de los territorios del mundo pertenecen o están gobernados por pueblos indígenas y comunidades locales, y el 91 % de esa superficie se clasifica en buen o aceptable estado ecológico. No colaborar con estas comunidades ya no es una opción viable para nadie que intervenga en estos paisajes, quienes deben utilizar ese conocimiento local y cultural tanto en la conservación como en la restauración de estas tierras.
Las decisiones de inversión del futuro tienen más probabilidades de éxito cuando se reconoce que la sociedad es naturaleza y la naturaleza es sociedad, y que los pueblos indígenas y las comunidades locales son los más capacitados para hablar de esa relación, ya que aportan la cultura, la sabiduría y la ciencia que la fundamentan.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial por la naturaleza?
El Centro para la Naturaleza y el Clima ayuda a los líderes a comprender las interconexiones entre el clima, la naturaleza y el desarrollo económico. Ofrece una plataforma para explorar vías que favorezcan la resiliencia y la prosperidad dentro de los límites planetarios.
Al permitir la cooperación entre sectores y regiones, el Centro apoya a sus socios para traducir el entendimiento compartido en soluciones prácticas para el clima y la naturaleza.
Cada vez más empresas comprenden y reconocen los desequilibrios de poder y las desigualdades del pasado y del presente. Es de suma importancia garantizar que cualquier proyecto de inversión respete tanto los derechos como las responsabilidades de los pueblos indígenas en sus paisajes.
Este año veremos cómo el valor y la importancia de las perspectivas de los pueblos indígenas sobre la naturaleza se debaten cada vez más en el escenario mundial, una tendencia que ha crecido en los últimos años.
Y veremos a más empresas prestar atención a estas perspectivas. Un nuevo informe del Foro Económico Mundial pretende ayudar a los líderes a hacerlo, exponiendo las razones por las que los pueblos indígenas deberían estar en el centro de la solución a la crisis de la naturaleza.
Objetivos claros para la restauración de la naturaleza
Gracias a Montreal, ahora tenemos objetivos claros para la protección y restauración de la naturaleza para 2030, como complemento fundamental y requisito previo clave para limitar el calentamiento global a 1,5 ºC.
En este momento, una quinta parte de las 2 000 mayores empresas del mundo ya se han comprometido con objetivos de cero neto en emisiones de gases de efecto invernadero. Pero las empresas también deben asumir compromisos con la naturaleza.
Lograr un mundo positivo para la naturaleza significa que en 2030 deberá existir más naturaleza que en 2020. Cada parte de la sociedad es responsable de ello, y las cinco tendencias anteriores ayudarán a orientar nuestro rumbo colectivo hacia este objetivo.


