La economía azul es una oportunidad histórica. Así podemos aprovecharla

A blue economy would ensure local communities and Indigenous peoples benefit from investment in their local areas.
A blue economy would ensure local communities and Indigenous peoples benefit from investment in their local areas.Image: REUTERS/Ed Harris
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  • La economía azul sostenible ofrece una rentabilidad de la inversión (ROI) muy atractiva y un futuro prometedor, y pone en el centro a las comunidades indígenas y locales.

  • El Foro de Inversión en la Economía Azul Sostenible de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos logró compromisos por valor de miles de millones de dólares de los sectores público, privado y filantrópico para este sector emergente.

  • Con políticas inteligentes y un enfoque multilateral, podemos liberar el enorme potencial de una economía azul sostenible.

En lo que respecta al océano, la filosofía del siglo XX de «extraer y ganar» ha quedado atrás. La contaminación generalizada por plásticos, el agotamiento de los recursos, la acidificación de las aguas y la expansión de las zonas muertas nos obligan a abrir un nuevo camino. La única vía de avance es circular y sostenible.

Pero adoptar la sostenibilidad no tiene por qué significar renunciar a los beneficios ni al retorno de la inversión (ROI). La economía azul sostenible tiene un enorme potencial económico aún sin aprovechar.

El mundo ya ha empezado a prestar atención. Por ejemplo, el Foro de Inversión en la Economía Azul Sostenible de las Naciones Unidas (SBEIF), organizado por los gobiernos de Portugal y Kenia, reunió a gobiernos, bancos de desarrollo y actores filantrópicos y empresariales, que se comprometieron a invertir miles de millones de dólares en ámbitos que van desde la biotecnología azul y el transporte marítimo sostenible hasta las áreas marinas protegidas. Están aprovechando la oportunidad que ofrece la economía azul.

La oportunidad de la economía azul

En el SBEIF, los delegados destacaron industrias como la biotecnología azul, la descarbonización del transporte marítimo, la acuicultura sostenible, las energías renovables marinas, el control natural de las mareas —la gestión de los manglares—, la captura de carbono azul y la genética para la producción de camarones, entre otras, por su extraordinario potencial económico.

Sin embargo, para aprovechar plenamente estas oportunidades, hace falta trabajar más. El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, destacó cuatro ámbitos clave de mejora que permitirían al mundo cosechar los beneficios de manera sostenible:

  • Encontrar soluciones para afrontar los costos iniciales del transporte marítimo y de la tecnología para el desarrollo sostenible de los puertos, sin comprometer la calidad.

  • Endurecer las normas, políticas y procedimientos que regulan la gestión de los recursos, en particular fuera de las aguas nacionales, por ejemplo, frente a la pesca excesiva que recibe subvenciones excesivas.

  • Crear empleos dignos, especialmente en el sector del turismo sostenible y la industria de alimentos marinos sostenibles.

  • Desarrollar instrumentos financieros innovadores para respaldar las inversiones azules.

El impulso va en aumento

Entre los requisitos clave para financiar con éxito la economía oceánica está la voluntad política. Los gobiernos deben promover una gobernanza innovadora en torno a la inversión, y algunos ya han empezado. Por ejemplo, la Declaración de Lisboa, firmada por 150 países, comprometió a los signatarios a actuar «con decisión y urgencia para mejorar la salud, la productividad, el uso sostenible y la resiliencia del océano y sus ecosistemas».

Por su parte, Kenia ha previsto crear un fondo bancario para la economía azul, y China se ha comprometido a poner en marcha 31 proyectos de preservación y restauración ecológica marina en los próximos cinco años. Portugal se propone alcanzar una capacidad de energía renovable marina de 10 gigavatios para 2030, e India se ha comprometido a prohibir los plásticos de un solo uso. La lista de países que toman medidas sigue creciendo, pero aún se necesitan más compromisos.

Además de la orientación de los gobiernos, las instituciones financieras multilaterales están bien posicionadas para desarrollar la economía azul y beneficiarse de ella. Varios bancos multilaterales de desarrollo (BMD) ya han introducido nuevos objetivos de financiación. Entre ellos figuran ayudar a los países a desarrollar sus propios mercados de bonos azules y crear incubadoras de bonos azules para ayudar a los países miembros a realizar emisiones con credibilidad.

El Banco de Desarrollo de América Latina anunció un compromiso voluntario de 1.200 millones de dólares para apoyar proyectos que beneficien al océano de la región, y el Banco Europeo de Inversiones aportará 150 millones de euros adicionales en toda la región del Caribe como parte de la Iniciativa Océanos Limpios. Ese dinero se utilizará para mejorar la resiliencia climática, la gestión del agua y la gestión de residuos sólidos.

Por otra parte, una coalición de organizaciones no gubernamentales se ha asociado para elaborar una guía sobre bonos para profesionales. La guía ofrecerá criterios de elegibilidad, procesos paso a paso y estudios de caso para aplicar los principios de la Asociación Internacional del Mercado de Capitales a las emisiones de bonos azules, con el fin de estandarizar estos bonos, como ya se ha hecho con los bonos verdes.

El sector privado también puede contribuir a desarrollar la estructura financiera necesaria para que prospere la economía azul. Las soluciones oceánicas emergentes generarán retorno de la inversión (ROI) y, además, responderán a la creciente demanda de los consumidores de productos sostenibles y de un enfoque empresarial positivo para el clima.

En particular, los gestores de activos consideran que la economía azul es una oportunidad de inversión muy rentable.Image: Credit Suisse

El multilateralismo es clave

En el SBEIF se asumieron algunos compromisos destacados, cuyos marcos podrían ser adoptados por otras organizaciones o gobiernos que quieran ayudar al océano y preservar sus resultados financieros.

El Desafío Protegiendo Nuestro Planetase comprometió a invertir al menos 1.000 millones de dólares para apoyar la creación, ampliación y gestión de áreas marinas protegidas y de áreas marinas y costeras gobernadas por pueblos indígenas y comunidades locales para 2030. El Fondo Mundial de las Naciones Unidas para los Arrecifes de Coral, una iniciativa de financiación combinada dedicada a catalizar inversiones en favor de los arrecifes de coral gravemente amenazados y las comunidades costeras vulnerables al clima, anunció un compromiso inicial de hasta 125 millones de dólares del GCF y 5 millones de dólares de Builder's Vision para su Fondo de Inversión GFCR.

La economía azul sostenible es uno de los próximos grandes mercados de inversión. Es cierto que existen riesgos. Antes de que las inversiones fluyan de verdad, hay que abordar las lagunas, como los datos fragmentados, la falta de análisis y gestión de riesgos, la falta de estandarización, la lenta aplicación de los compromisos políticos y una aversión al riesgo excesivamente conservadora.

Los gobiernos, los BMD y los sectores filantrópicos ya están intensificando sus actividades de financiación de la economía azul.

Aunque aún queda mucho por hacer, están sentando las bases de un entorno de inversión que no solo preserve el océano, sino que también convierta la economía azul en una actividad próspera y rentable.

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