Con los residuos plásticos del mundo se podrían crear mil millones de viviendas.
El proyecto de Othalo creará viviendas de demostración para Kenia, Camerún y Senegal.
Solo en el África subsahariana se necesitan 160 millones de viviendas asequibles.
Utilizar uno de los problemas del mundo para resolver otro es la filosofía que sustenta la misión de una start-up noruega de desarrollar viviendas asequibles hechas con plástico 100% reciclado.
Desde 1950 se han producido en todo el mundo más de nueve mil millones de toneladas de plástico, de las cuales solo el 9% se ha reciclado, según la empresa de tecnología para la construcción Othalo, mientras que casi mil millones de personas viven en barrios marginales.
Se ha asociado con ONU-Hábitat – el programa de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos y el desarrollo urbano sostenible – para crear componentes con los que construir tres viviendas de demostración que ayuden a afrontar la escasez de vivienda en África.
«Solo en el África subsahariana, la necesidad inmediata de viviendas de bajo coste asciende a 160 millones de unidades», afirma la empresa.
Se prevé que esta cifra aumente hasta 360 millones para 2050 como consecuencia de la rápida urbanización. Pero, con los residuos plásticos actuales, Othalo considera que se pueden construir más de mil millones de viviendas.
En 2021 se construirá en Kenia la primera fábrica que producirá elementos como tabiques, techos y suelos a partir de plástico reciclado.
Viviendas sostenibles
ONU-Hábitat estima que un 60% aproximado de las personas que viven en zonas urbanas de África se encuentra en asentamientos informales. Al mismo tiempo, entre 1990 y 2017, los países africanos importaron alrededor de 230 toneladas métricas de plástico, «que en su mayoría acabó en vertederos, generando un enorme desafío medioambiental», añade la agencia.
Victor Kisob, director ejecutivo adjunto de ONU-Hábitat, afirmó que el objetivo de la asociación con Othalo era «promover una vivienda adecuada, sostenible y asequible para todos».
El proceso de Othalo consiste en triturar residuos plásticos y mezclarlos con otros elementos, incluidos materiales no inflamables. Los componentes se utilizan para construir hasta cuatro plantas, con una vivienda de 60 metros cuadrados que emplea ocho toneladas de plástico reciclado. Una fábrica con una línea de producción puede producir 2.800 unidades de vivienda al año.
Tras las pruebas de laboratorio satisfactorias, la fábrica de Othalo en Estonia ha comenzado a producir componentes para construir tres viviendas de demostración: en Nairobi, capital de Kenia; en Yaundé, capital de Camerún, y en Dakar, capital de Senegal.
El fundador de Othalo, Frank Cato Lahti, lleva desarrollando y probando la tecnología desde 2016 en colaboración con SINTEF, una organización de investigación independiente con 70 años de antigüedad en Trondheim, Noruega, y con expertos de la Universidad de Tromsø.
Casi se espera que para 2050 siete de cada diez personas del mundo vivan en zonas urbanas. Más del 90% de este crecimiento tendrá lugar en África, Asia, América Latina y el Caribe.
«En ausencia de una planificación urbana eficaz, las consecuencias de esta rápida urbanización serán dramáticas», advierte ONU-Hábitat.
La falta de viviendas adecuadas y el crecimiento de los barrios marginales, las infraestructuras insuficientes y obsoletas, la pobreza y el desempleo crecientes, y los problemas de contaminación y de salud son solo algunos de los efectos.
Las mentalidades, las políticas y los enfoques en torno a la urbanización deben cambiar para que el crecimiento de las ciudades y las zonas urbanas se convierta en oportunidades que no dejen a nadie atrás, afirma ONU-Hábitat.
Pioneros del cambio
Repensar las ciudades y las comunidades para lograr una mayor resiliencia y sostenibilidad fue un tema clave en la Cumbre Pioneros del Cambio 2020 del Foro Económico Mundial.
El evento digital reunió a innovadores y partes interesadas de todo el mundo para explorar soluciones a los desafíos que enfrentan las empresas, los gobiernos y la sociedad.
Al inaugurar la cumbre, Stephan Mergenthaler, jefe de Inteligencia Estratégica del Foro y miembro del Comité Ejecutivo, declaró: «Tenemos que cambiar la forma en que producimos y en que vivimos e interactuamos en nuestras ciudades para que la transición hacia las emisiones netas cero sea una realidad…
«Y como este año ha demostrado de forma tan dramática, debemos hacer todo lo posible para mantener sanas a las poblaciones si queremos evitar poner en peligro todo este progreso».



