Científicos: «Los daños ambientales son un crimen de guerra»

Aerial photograph of a junkyard on a farm near Steinback, Manitoba, October 8, 2004. REUTERS/Shaun Best NO RIGHTS CLEARANCES OR PERMISSIONS ARE REQUIRED FOR THIS IMAGE SB - RP5DRHXPSIAC
The group of 24 scientists are calling for harsher penalties for those who damage the environment in conflict zones.Image: REUTERS/Shaun Best NO RIGHTS CLEARANCES OR PERMISSIONS ARE REQUIRED FOR THIS IMAGE SB - RP5DRHXPSIAC
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Dos docenas de destacados científicos de todo el mundo han pedido a la ONU que convierta en crimen de guerra los daños ambientales en zonas de conflicto. Los científicos publicaron su carta abierta en la revista Nature.

La carta, titulada «Stop Military Conflicts from Trashing the Environment», pide a la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas que adopte un Quinto Convenio de Ginebra cuando se reúna a finales de este mes. El grupo de la ONU tiene previsto celebrar una reunión con el objetivo de desarrollar los 28 principios que ya ha redactado para proteger el medio ambiente y las tierras sagradas de los pueblos indígenas, según The Guardian.

Los científicos afirman que los daños a las áreas protegidas durante una escaramuza militar deberían considerarse un crimen de guerra de la misma categoría que las violaciones de los derechos humanos. Si la ONU adopta sus sugerencias, los principios incluirían medidas para exigir responsabilidades a los gobiernos por los daños causados por sus ejércitos, así como legislación para frenar el comercio internacional de armas.

«Pedimos a los gobiernos que incorporen salvaguardias explícitas para la biodiversidad, y que utilicen las recomendaciones de la comisión para aprobar por fin un Quinto Convenio de Ginebra que proteja el medio ambiente en este tipo de enfrentamientos», reza la carta.

Actualmente, los cuatro existentes Convenios de Ginebra y sus tres protocolos adicionales son normas reconocidas a nivel mundial y consagradas en el derecho internacional. Estos establecen el trato humanitario de los heridos en combate, de los soldados náufragos en el mar, de los prisioneros de guerra y de la población civil durante los conflictos armados. Vulnerar los tratados constituye un crimen de guerra, como Common Dreams informó.

«Pese a los llamamientos para un quinto convenio hace dos décadas, el conflicto militar sigue destruyendo la megafauna, empujando a las especies hacia la extinción y envenenando los recursos hídricos», reza la carta. «La circulación incontrolada de armas agrava la situación, por ejemplo al impulsar la caza insostenible de fauna silvestre.»

Sarah M. Durant, de la Sociedad Zoológica de Londres, y José C. Brito, de la Universidad de Oporto (Portugal), redactaron la carta. Los otros 22 firmantes, en su mayoría de África y Europa, están afiliados a organizaciones e instituciones de Egipto, Francia, Mauritania, Marruecos, Níger, Libia, Portugal, España, el Reino Unido, Hong Kong y Estados Unidos.

Image: Conservation Letters

«El brutal coste que la guerra tiene para el mundo natural está bien documentado: destruye los medios de vida de comunidades vulnerables y empuja a muchas especies, ya sometidas a una presión intensa, hacia la extinción», declaró Durant, como The Guardian informó. «Esperamos que los gobiernos de todo el mundo consagren estas protecciones en el derecho internacional. Esto no solo ayudaría a salvaguardar las especies amenazadas, sino que también respaldaría a las comunidades rurales, tanto durante como después del conflicto, cuyos medios de vida son víctimas a largo plazo de la destrucción ambiental.»

La idea de añadir protecciones ambientales al Convenio de Ginebra surgió por primera vez durante la guerra de Vietnam, cuando el ejército estadounidense empleó enormes cantidades de agente naranja para despejar millones de acres de bosques, lo que tuvo consecuencias adversas a largo plazo para la salud humana, las poblaciones de fauna silvestre y la calidad del suelo. El trabajo en esta idea cobró impulso a principios de los años noventa, cuando Irak incendió los pozos petrolíferos kuwaitíes y Estados Unidos lanzó bombas y misiles con uranio empobrecido, que envenenó el suelo y el agua de Irak, como Common Dreams informó.

Los efectos del conflicto se han demostrado recientemente en la región del Sáhara-Sahel, donde guepardos, gacelas y otras especies han sufrido una rápida pérdida de población debido a la proliferación de armas tras la guerra civil de Libia. Los conflictos en Malí y Sudán se han correlacionado con un aumento de las matanzas de elefantes, como The Guardian informó.

«Las repercusiones de los conflictos armados están ejerciendo una presión adicional sobre la fauna silvestre amenazada de Oriente Medio y el norte de África», declaró Brito al Guardian. «Se necesita un compromiso global para evitar la probable extinción de la emblemática fauna del desierto en la próxima década.»

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