La producción y venta de vehículos eléctricos se aceleró en 2016: se fabricaron dos millones de coches y se vendieron más de 750.000 en todo el mundo, según el informe Global sobre vehículos eléctricos de 2017 de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Además, se espera que el mercado crezca aún más en los próximos años. El informe prevé que el parque de coches eléctricos oscile entre nueve y 20 millones en 2020 y entre 40 y 70 millones en 2025. También hay países de todo el mundo que están intentando prohibir la venta de coches de gasolina y diésel, y animando a los automovilistas a optar por alternativas ecológicas.
Sin embargo, los vehículos eléctricos no están libres de emisiones. Aunque funcionan con electricidad, esta suele proceder de una combinación de combustibles fósiles, que generan muchas emisiones, energía nuclear y fuentes renovables. Esto es así salvo que se viva en un país como Noruega, que genera prácticamente toda su electricidad a partir de la energía hidroeléctrica. Pero Noruega es la excepción, no la norma.
En el otro extremo se encuentra China, cuyo mercado de vehículos eléctricos representa el 40% de las ventas mundiales y donde circulan los coches eléctricos con mayores emisiones. Así lo indican los datos de Bloomberg New Energy Finance (BNEF), que muestran que la mayor parte de la electricidad de China procede del carbón.
Se intensifica el consumo de carbón en China
Aunque China es uno de los países que trabajan para limitar la producción de vehículos propulsados por combustibles fósiles, su consumo de carbón se ha intensificado en los últimos años: pasó del 13,6% de la cuota mundial a principios de la década de 1970 al 44,5% en 2016.
Como resultado, China produjo 3.242 millones de toneladas métricas de carbón en 2016, una cifra que supera ampliamente a la de India, el segundo mayor productor mundial, que representó el 9,7%, o 708 Mt, del total mundial en 2016.
Según los datos de BNEF, los vehículos eléctricos en China generan 188,5 gramos de emisiones de dióxido de carbono (CO2) por milla, la cifra más alta del mundo. En comparación, los vehículos eléctricos en el Reino Unido generan algo más de 76 gramos de CO2 por milla, mientras que en Francia generan solo 2,7 gramos.
Los beneficios ecológicos superan las preocupaciones energéticas
En realidad, conducir un coche eléctrico sigue siendo mucho más respetuoso con el medio ambiente que conducir un vehículo de gasolina, que suele generar unos 250 gramos de CO2 por milla, según BNEF.
BNEF también señala que, en 2016, los vehículos eléctricos eran, en promedio, un 39% más limpios que los motores de combustión interna. Se prevé que esa diferencia aumente hasta el 67% en 2040, a medida que las energías renovables, como la solar y la eólica, representen una proporción mayor de la combinación energética mundial.
La revolución de las energías renovables
China está en el centro de esta revolución de las energías renovables. El año pasado anunció que invertiría 360.000 millones de dólares en energías renovables de aquí a 2020 y que abandonaría los planes de construir más de 100 centrales eléctricas de carbón (aunque las empresas chinas están respaldando proyectos de energía de carbón en el extranjero).
El informe Renewables 2017 de la AIEtambién prevé que China representará más del 40% de la combinación energética limpia mundial en 2022. Esto será resultado del cumplimiento de diversos objetivos de capacidad y de la atención a las preocupaciones por la contaminación atmosférica del país.
En los últimos meses, por ejemplo, China ha implementado diversas tecnologías novedosas diseñadas para limpiar el aire, entre ellas una torre de 100 metros de altura que absorbe el esmog en la ciudad de Xi'an.
China ya ha superado también su objetivo de instalación de paneles solares para 2020, y la AIE prevé que el país supere su objetivo de energía eólica en 2019.




