Ejido Verde es una empresa con fines de lucro que aspira a convertirse en líder mundial en químicos de pino, de manera responsable con el medioambiente y con la sociedad.
Ofrece préstamos a comunidades y pequeños agricultores para desarrollar plantaciones comerciales, generando empleo y contribuyendo en el proceso a la reforestación.
Se ha expresado preocupación por que el coronavirus obstaculice los esfuerzos para frenar la deforestación, ya que los recursos y la financiación se desvían.
La agricultura a pequeña escala puede ser un negocio precario. Pero, mediante un innovador modelo de préstamos comunitarios, una empresa de México apoya a propietarios indígenas de tierras para construir un futuro más seguro con capital semilla. ¿O debería ser capital de plantones?
Ejido Verde aspira a convertirse en líder mundial en la industria de químicos derivados de la resina de pino, al mismo tiempo que aborda el cambio climático y la desigualdad de riqueza.
La empresa ofrece préstamos a comunidades enteras, contribuyendo a generar empleo, revitalizar el patrimonio cultural y repoblar especies en peligro de extinción.
Con un modelo con fines de lucro, se ayuda a cooperativas agrícolas o «ejidos», comunidades indígenas y pequeños propietarios de tierras a establecer plantaciones forestales comerciales en terrenos degradados o abandonados del estado de Michoacán, en la costa oeste de México. Los préstamos sin intereses apoyan a los agricultores con plántulas de calidad superior, asistencia técnica y mantenimiento de las plantaciones.
Después de 10 años, los árboles comienzan a producir resina. Los resineros autorizados, que extraen el producto dando prioridad a la salud de los árboles, devuelven el préstamo con un 10-15 % de la resina. Ejido Verde compra el resto de la resina a un precio justo. Después de 20 años, los resineros obtienen el 100 % de los ingresos de la resina extraída.
La resina tiene diversos usos como sellador, pegamento y barniz, además de procesarse para obtener otros productos.
Remodelar una industria
Parte de la misión de Ejido Verde es influir en la industria mundial de químicos de pino para que adopte prácticas más sostenibles y demuestre el valor de invertir en cadenas de suministro estables e integradas. La industria, que emplea a 800.000 resineros, opera actualmente sobre todo con una lógica de «justo a tiempo», afectada por mercados de materias primas volátiles.
Al crear una demanda segura de resina y generar empleo en plantaciones comerciales de pino, la empresa pretende reducir la emigración y fortalecer la igualdad de género y social.
También hay beneficios ambientales. Ejido Verde pretende reforestar zonas con especies arbóreas nativas, endémicas y en peligro de extinción. Esto, a su vez, contribuye a la captura de carbono y aumenta la biodiversidad.
A junio de 2020, la empresa gestionaba unas 4.200 hectáreas de plantaciones, en las que participaban 652 explotaciones familiares. En 2019 generó 2.145 empleos. Recientemente, Fast Company la ha nombrado como una de las empresas más innovadoras de América Latina.
Reducir la tala
A pesar de los esfuerzos por limitar la deforestación, la pérdida de bosques primarios fue un 2,8 % mayor en 2019 que el año anterior y se ha mantenido constantemente alta durante los últimos 20 años.
World Resources Institute afirma que la pandemia de coronavirus podría frenar los esfuerzos para controlar la deforestación, y es probable que muchos países no cumplan sus compromisos de pérdida forestal.
Con la atención puesta en otros asuntos, la falta de control podría provocar más talas y incendios ilegales. Y, a medio plazo, las economías debilitadas podrían recurrir a los bosques y a otros recursos naturales como medio para impulsar la recuperación.





