Países Bajos emite un enorme bono verde: el inicio de una nueva era para la financiación de la conservación

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El mercado de financiación de la conservación alcanzó un nuevo máximo en las últimas semanas, cuando el Gobierno neerlandés emitió uno de los bonos verdes más cuantiosos de la historia: 5,98 mil millones de euros (unos 6,8 mil millones de dólares). Este bono para el desarrollo con bajas emisiones de carbono y la gestión sostenible del agua financiará, entre otras cosas, soluciones de infraestructura natural en los Países Bajos, fundamentales para proteger de las inundaciones y del aumento del nivel del mar a uno de los países más bajos del mundo.

El entusiasmo por el bono también refleja una tendencia más amplia: la financiación de la conservación está pasando de ser un mercado de nicho a una estrategia de inversión generalizada y a gran escala.

Una llanura aluvial restaurada mediante el programa Room for the River.Image: Embajada de los Países Bajos

¿Qué es un bono verde?

Un bono permite que una institución (en este caso, el Gobierno neerlandés) pida dinero prestado a varios inversores y se lo devuelva con el tiempo. Por ejemplo, el Gobierno de Estados Unidos emite bonos del Tesoro para recaudar dinero de la ciudadanía y financiar proyectos públicos. Ahora, este concepto se aplica a los desafíos del cambio climático y la gestión del riesgo de desastres.


El bono beneficia al Gobierno neerlandés, ya que le permite recaudar capital para grandes proyectos de infraestructura, como instalaciones de energía renovable, sistemas de transporte con bajas emisiones de carbono e infraestructura para la gestión del agua y la defensa contra las inundaciones. Los bonos benefician a los inversores (entre ellos, fondos de pensiones, bancos y compañías de seguros) al ofrecerles una inversión estable y previsible con una tasa de rentabilidad periódica. El Gobierno neerlandés puede reembolsar a los inversores con fondos recaudados mediante diversas fuentes tributarias y de ingresos.


Entonces, ¿qué hace que un bono sea «verde»? Se han creado varios sistemas de etiquetado y certificación para determinar si las inversiones cumplen ciertos criterios de sostenibilidad. El bono neerlandés fue certificado por la Climate Bonds Initiative (CBI), que aplica un conjunto riguroso de normas que se ha convertido en un marco de referencia para los bonos verdes. La certificación se ajustó a los Criterios de Infraestructura Hídrica de la CBI, elaborados con la ayuda de expertos del WRI y de la Alliance for Global Water Adaptation, así como de profesionales técnicos y del sector.


Combatir el cambio climático con financiación

Los Países Bajos son naturalmente vulnerables al cambio climático. Gran parte del país se encuentra por debajo del nivel del mar y está protegida por diques, terraplenes y barreras marítimas. Grandes inundaciones anegan periódicamente algunas zonas del país y suelen causar daños cuantiosos y pérdidas de vidas humanas. En respuesta, los neerlandeses se han convertido no solo en líderes mundiales en soluciones de ingeniería frente al aumento del nivel del mar, sino también en una nación que invierte considerablemente en combatir el cambio climático mientras se adapta a él.


El bono financiará una amplia variedad de proyectos con bajas emisiones de carbono, entre ellos, energías renovables (como la energía solar terrestre y la energía eólica marina), eficiencia energética (como las mejoras de eficiencia energética en viviendas) y transporte limpio (como la infraestructura para el transporte público de pasajeros). El bono también se centra en la gestión sostenible del agua, en particular en el uso de soluciones basadas en la naturaleza y enfoques de infraestructura verde para reducir los riesgos de inundación en zonas costeras y bajas.


Los Países Bajos ya han adoptado el enfoque de infraestructura natural mediante su programa Room for the River, un ejemplo pionero de cómo convivir con el aumento del nivel del agua en vez de combatirlo. En lugar de construir terraplenes cada vez más altos para confinar los ríos en cauces estrechos, el proyecto restauró parte de la llanura aluvial natural de los ríos mediante el retroceso de los diques y la excavación de nuevos canales. Las zonas propensas a inundarse se restauran como humedales, embalses o parques públicos, diseñados para almacenar temporalmente el agua de las crecidas. El nuevo bono verde podría aprovechar las lecciones del programa Room for the River y aplicarlas a una escala aún mayor en todo el país.


Los neerlandeses cuentan con varios ejemplos de proyectos que aprovechan los procesos naturales para mejorar la construcción de infraestructuras a gran escala. En la provincia de Holanda Meridional, la erosión de las dunas de arena y los bancos de arena de la costa de Delfland ponía las zonas del interior en riesgo de inundación. Los ingenieros idearon un sistema para abordar el problema mediante «aportes de arena» periódicos: reponer la arena perdida con material dragado en otros lugares. En 2011, el Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua de los Países Bajos desarrolló un enfoque innovador al construir un enorme «Motor de Arena» que imita la estructura y el movimiento naturales de las dunas; así, repone continuamente la arena y ofrece protección marítima primaria.

El «Motor de Arena» ayuda a prevenir las inundaciones causadas por la erosión costera.Image: JvL/WRI


Apostar por lo verde


¿Cómo reaccionaron los inversores cuando se emitió el reciente bono verde neerlandés? En los 90 minutos posteriores a su emisión, el Gobierno había recibido órdenes por valor de 21,2 mil millones de euros (23,8 mil millones de dólares) para certificados por valor de 5,98 mil millones de euros (6,71 mil millones de dólares), lo que hizo que la demanda superara en 3,5 veces el importe original del bono. La perspectiva de un bono con calificación AAA que respondía de forma creíble a las necesidades de los inversores de contar con inversiones verdes certificadas e innovadoras dio claramente en el blanco. Por su parte, los Países Bajos dieron preferencia a inversores con credenciales de sostenibilidad registradas.


Este bono verde, aunque excepcionalmente cuantioso, no fue una anomalía. China, Francia, Nigeria, Indonesia, Fiyi y decenas de países más también han emitido bonos verdes. Se prevé que pronto les sigan otros, como Alemania con un gran bono verde. A escala mundial, el mercado de bonos verdes alcanzó unos 168 mil millones de dólares en 2018, un aumento de más del 80 % con respecto a 2016. A pesar de cierta desaceleración reciente, muchos estiman que el mercado seguirá creciendo a medida que más economías emergentes comiencen a emitir sus propios bonos verdes. También crecen instrumentos relacionados de financiación de la conservación, como los «bonos de sostenibilidad», los «bonos sociales» y las inversiones centradas en los recursos hídricos.


Muchos historiadores sitúan el nacimiento de la banca moderna en los Países Bajos de los siglos XVI y XVII, incluida la emisión de los primeros bonos generales del Gobierno. ¿Por qué ocurrió allí? Es probable que el agua tuviera algo que ver: el sistema financiero neerlandés se desarrolló a partir de un elaborado sistema de comercio mundial, facilitado por las vías fluviales de la ciudad y su acceso al mar. Una vez más, el agua y las finanzas están inextricablemente vinculadas en los Países Bajos. Probablemente no será la última vez.

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