Como la mayoría de los grandes propietarios de tierras se centran en los ingresos de la tala intensiva, los cultivos o el desarrollo urbanístico, los conservacionistas no han podido competir.
Los ingresos de las compensaciones de carbono ofrecen una respuesta y, en muchos casos, un salvavidas financiero a los propietarios de tierras que desean adoptar prácticas de gestión más sostenible.
Se estima que, a escala mundial, los ingresos de las compensaciones de carbono podrían aportar 250.000 millones de dólares anuales a países y sectores críticos.
La luz del sol se filtraba entre nubes que anunciaban el invierno, y la cara nevada del monte Rainier, de 14.400 pies, asomaba entre una densa niebla. Tras avanzar por un sendero sinuoso y con más de 4.500 pies de ascenso por delante, los silvicultores de Bluesource se adentraron en el bosque, acompañados por un equipo de auditores independientes.
Con la orientación intermitente de un satélite, el objetivo era visitar algunas parcelas elegidas al azar dentro del Nisqually Community Forest. La primera exigía subir por una pendiente del 50 %; solo la resbaladiza y húmeda vegetación baja, típica del noroeste del Pacífico, amortiguaba nuestros pasos.
Se medían y verificaban los árboles de cada parcela para determinar si el inventario original, que había llevado meses, superaba la prueba.
El Nisqually Community Forest está en proceso de registro para obtener créditos de compensación de carbono. Esta es la sección más reciente de terreno que se verifica dentro del proyecto Rainier Gateway de Bluesource.
Tras años recaudando fondos para comprar más terrenos destinados a la conservación, estos créditos ofrecen la promesa de un futuro financiero más estable. Más voluntarios podrán convertirse en empleados a tiempo completo, mejorará el acceso por los caminos de mantenimiento y se dará un impulso considerable a los esfuerzos específicos para restaurar el salmón chinook y la trucha arcoíris, especies en peligro de extinción. Es una historia de recuperación ambiental a la que se han añadido nuevos capítulos. La comunidad de Nisqually puede ahora imaginar un futuro en el que se cuide la tierra.
Mucho depende de la integridad científica del trabajo de Bluesource para llevar créditos de carbono de estas tierras al mercado.
«La gente suele pensar que, una vez que compras la tierra, ya está todo hecho. Pero no es así. Hace falta un mantenimiento constante», dijo Joe Kane, director general del Nisqually Community Forest. «Este proyecto incluye más de tres millas de Busy Wild Creek, que ofrece un hábitat esencial para nuestras dos emblemáticas especies de salmón, ambas al borde de desaparecer. Los ingresos del proyecto de carbono nos proporcionarán recursos muy valiosos para proteger y restaurar ese hábitat».
«El salmón necesita árboles, y los árboles necesitan salmón. La tribu indígena Nisqually lidera la recuperación del salmón en nuestra cuenca y es nuestro principal socio de conservación. Este proyecto ilustra muy bien cómo la captura de carbono y la recuperación del salmón van de la mano».
Las investigaciones han revelado la conexión esencial entre los bosques y los peces. Los árboles más viejos absorben el agua más gradualmente a través de sus raíces, lo que permite un caudal adecuado en la cuenca para sustentar a las especies río abajo.
Sabemos que los bosques sanos sustentan comunidades sanas. Sabemos que los bosques sanos reducen los gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera. Entonces, ¿por qué no se protegen más bosques para generar compensaciones de carbono?
La respuesta reside en un dilema de larga data.
Como la mayoría de los grandes propietarios de tierras se centran en los ingresos inmediatos de la tala intensiva, los cultivos o el desarrollo urbanístico, la alternativa de la conservación a largo plazo no ha podido competir. No tenemos tiempo para ver cómo perdemos esta batalla.
Los ingresos de las compensaciones de carbono ofrecen una respuesta y, en muchos casos, un salvavidas financiero a los propietarios de tierras que desean adoptar prácticas de gestión más sostenible. Para quienes necesitan más incentivos, ahora aportan ventajas que equilibran la balanza. Adquirir tierras es caro; mantenerlas durante generaciones lo es aún más.
Un propietario puede tener ciertas intenciones, pero un cambio repentino de responsable puede provocar un cambio brusco en la gestión si no existen protecciones legales. Los ingresos de las compensaciones pueden facilitar la transición desde los flujos de caja intermitentes procedentes de la tala o la venta y conservar los bosques para las generaciones futuras. Desde hace más de veinte años, Bluesource trabaja para recompensar a quienes permiten gestionar los bosques de forma sostenible, con el propósito de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y el mercado está respondiendo favorablemente.
Los proyectos de carbono forestal llevan tiempo por buenas razones. Los créditos no aparecen de la nada. Este trabajo implica una verificación científica rigurosa, la participación de las partes interesadas y análisis económicos. El proceso para cuantificar y verificar la salud de los bosques y su potencial de reducción de carbono puede tardar hasta dos años y medio antes de que los créditos estén disponibles en el mercado.
¿Cómo funciona?
Para poder recibir créditos de compensación como proyecto de «gestión forestal mejorada» en el mercado de carbono forestal, la tierra debe correr legalmente el riesgo de convertirse a otros usos o de sufrir una tala intensiva. Esto se verifica mediante evaluaciones económicas regionales y entrevistas con las partes interesadas en la propiedad y con silvicultores locales. Un acuerdo de comercialización y desarrollo de carbono garantiza legalmente que los usos alternativos de la tierra queden excluidos durante la vigencia del proyecto.
Una vez iniciado el proyecto, los equipos forestales recopilan inventarios exhaustivos de la altura, la circunferencia y las especies de los árboles. Esos datos se procesan mediante modelos basados en protocolos establecidos por registros de créditos sin ánimo de lucro. El America Carbon Registry y la Climate Action Reserve son dos ejemplos de registros que han establecido cómo cuantificar las reducciones de emisiones.
Décadas de investigación forestal permiten calcular cuánto carbono puede capturarse en un bosque determinado. Verificadores independientes y el registro acreditador revisan minuciosamente estos cálculos antes de que se emita ningún crédito. Doce meses después de que un propietario firma un acuerdo, se verifica el crecimiento de los árboles para comprobar si los créditos calculados son precisos y van por buen camino.
A finales de septiembre, de vuelta en el Nisqually Community Forest, nos apiñamos bajo la lluvia mientras hacíamos cálculos sobre los capós de las camionetas. El grupo respiró aliviado y hubo choques de manos y apretones de manos. El proyecto Rainier Gateway había superado la prueba.
Nuestro futuro depende de lo que hagamos hoy. Sin reducciones inmediatas de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala mundial, sufriremos los devastadores impactos del cambio climático con más dureza que hasta ahora. Los árboles, la solución original de la naturaleza, no son la única respuesta, pero sí un elemento fundamental.
Los proyectos de silvicultura sostenible como este aportan beneficios locales y mundiales. Los ingresos de las compensaciones de carbono siguen siendo un catalizador vital del cambio. Se estima que, a escala mundial, podrían aportar 250.000 millones de dólares anuales a países y sectores críticos en los que las transiciones necesarias hacia métodos y alternativas sostenibles se han estancado por su coste o ni siquiera han podido arrancar.
Estos ingresos dan una oportunidad a la conservación y a la acción climática.
