Cómo preservar los bosques de África y construir una economía verde

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  • África enfrenta desafíos sin precedentes por el rápido crecimiento demográfico y la adaptación al clima.

  • El continente está bien posicionado para aprovechar soluciones basadas en la naturaleza mediante una silvicultura sostenible.

  • Un proyecto respaldado por la ONU en Gabón demuestra que es posible proteger la biodiversidad y crear empleo.

Para 2055, se espera que la población africana se duplique con respecto a su nivel actual, hasta alcanzar los 2.700 millones de personas. También se prevé que el continente registre la tasa de crecimiento urbano más rápida del mundo: para 2050, las ciudades de África albergarán a 950 millones de personas adicionales. Se espera que esto ocurra en un momento en que las sociedades africanas deberán transformar sus economías para hacer frente a los impactos sin precedentes del cambio climático y la degradación de la tierra.

Estos desafíos ofrecen una serie de oportunidades importantes y transformadoras si se aprovechan mejor los recursos existentes. En particular, Gabón se ha convertido en el primer país africano en recibir pagos por proteger sus selvas tropicales. En el marco del acuerdo alcanzado en 2019, la Iniciativa Forestal de África Central (CAFI), respaldada por la ONU, ha entregado 17 millones de dólares al país: el primer tramo de 150 millones de dólares.

Si se consigue aprovechar una transición socialmente justa hacia una «bioeconomía circular» – una en la que los recursos sean renovables, de base biológica, gestionados de forma sostenible y, siempre que sea posible, reutilizados –, el resultado previsible para África mejorará incalculablemente.

Diferencias entre los productos forestales de África y de la UE

Los bosques de África ocupan alrededor del 21 % de su superficie terrestre total, una proporción similar a la de América del Norte o Asia, y cuatro veces más que la UE. Sin embargo, el valor de las exportaciones de sus productos forestales es de varios órdenes de magnitud inferior al de cualquier otra región. Además, la tasa de pérdida neta de bosques ha aumentado rápidamente en la última década. En 2019, el valor de las exportaciones de productos forestales de la UE fue asombrosamente 17 veces superior al de África: 100.000 millones de dólares frente a 6.000 millones. Sin embargo, ese mismo año África produjo un 54 % más de madera que la UE. ¿Qué explica esta discrepancia?

La primera razón principal es que África utiliza alrededor del 90 % de la madera extraída para producir leña y carbón vegetal, destinados a la calefacción y la cocción. En cambio, la UE destina la mayor parte de su madera (75 %) a usos industriales, como la fabricación de pasta de papel y embalajes, y la construcción en madera. La segunda razón es que las exportaciones de madera de África se realizan en forma de troncos. El resultado combinado es que África no solo retiene menos del 10 % del valor de su madera, sino que además el sector genera menos del 10 % de los empleos potenciales que podría crear si se produjera y exportara una mayor proporción de productos acabados y semiacabados.

Es necesario diversificar la producción de energía

Está claro que existe una necesidad urgente de utilizar de forma más eficiente los recursos forestales de África. Pero, para reducir la dependencia de África del carbón vegetal de madera, también se necesita una inversión significativa para diversificar la producción de energía. Existen numerosas oportunidades de invertir en la transformación industrial de la madera que, a primera vista, podrían parecer una concesión –e incluso una traición– a los objetivos ambientales del mundo. Sin embargo, paradójicamente, la realidad es muy distinta. De hecho, ocurre exactamente lo contrario.

Con una gobernanza sensata y estrategias basadas en la sostenibilidad, invertir más en productos de madera innovadores y de mayor valor añadido creará los incentivos adecuados para que las personas, las comunidades y los gobiernos protejan mejor sus bosques. Por ejemplo, podrían liberarse 353 millones de m³ de madera para otros fines si la demanda de madera para energía se redujera un 50 % gracias a una mayor eficiencia y al despliegue de otras fuentes de energía renovable.

Con la infraestructura y la tecnología adecuadas, uno de estos fines podría ser la construcción de más de cinco millones de nuevos apartamentos de madera. Equivale aproximadamente a la mitad de la demanda anual proyectada para todo el continente africano en los próximos 30 años. Además, ayudaría a almacenar carbono en los edificios durante décadas y a reducir significativamente las emisiones al sustituir la alta intensidad de carbono del hormigón y el acero.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial frente a la deforestación?

Silvicultura sostenible en Gabón

En Gabón, cerca del 90 % del territorio está cubierto por bosques, y en la UE solo Suecia tiene una superficie forestal mayor. A finales de 2009, Gabón prohibió la exportación de troncos. El Gobierno tomó esta decisión porque casi toda la industria maderera había ignorado el Código Forestal gabonés, aprobado por el Parlamento en 2001. El Código establecía una transición gradual hacia un mayor procesamiento en el país, de modo que en 2009 al menos el 60 % de los troncos debía haberse procesado de esta forma. Pero cuando llegó el momento, la cifra real fue de solo el 15 %.


La respuesta a largo plazo del Gobierno fue tanto creativa como ejemplar. Con la visión de multiplicar por diez el número de empleos forestales y la producción económica del sector, creó una zona económica especial dedicada al procesamiento de la madera a solo 20 km de la capital, Libreville. Todos los bosques comerciales de Gabón se pusieron en plena producción, complementados con nuevas plantaciones.

El éxito podría replicarse

Hoy en día, casi 100 plantas madereras transforman los residuos de madera dura en carbón activado, mientras que los residuos de madera blanda se destinan a la primera fábrica de tableros de partículas de la región. Se han creado más de 10.000 empleos directos para jóvenes de ambos sexos, empleos que antes habrían ido a Europa o Asia.

Además, en 2018 el Gobierno decidió que la certificación del Consejo de Administración Forestal (FSC) sea obligatoria para el sector maderero a partir de 2022. Y, lo que es crucial, Gabón absorbe actualmente unos 100 millones de toneladas netas de CO2 cada año, con una de las mejores puntuaciones de Alta Cobertura Forestal y Baja Deforestación (HFLD) de todos los países tropicales.

Por tanto, Gabón ha sentado las bases de un ecosistema industrial exitoso para usos alternativos de la madera. No es de extrañar que en 2020 el sistema fuera elogiado por el Financial Times como la mejor «zona económica especial» para productos madereros de toda África.

La pregunta que debe responder el mundo, y no solo África, es: ¿puede replicarse este éxito en todo el continente? ¿Está la comunidad internacional lo bastante decidida como para invertir en silvicultura sostenible de modo que se puedan crear empleos locales y proteger mejor los bosques? Si es así, Gabón es un ejemplo brillante que otros países deberían seguir.

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