Combatir a los invasores del Ártico puede parecer un juego, pero es una de las mayores amenazas para nuestro medio ambiente

An enormous iceberg (R) breaks off the Knox Coast in the Australian Antarctic Territory, January 11, 2008. Australia's CSIRO's atmospheric research unit has found the world is warming faster than predicted by the United Nations' top climate change body, with harmful emissions exceeding worst-case estimates. Picture taken January 11, 2008. REUTERS/Torsten Blackwood/Pool (ANTARCTICA) - RTR1X0U1
Until now, the Arctic has been among the least accessible regions on the planet, escaping devastating alien species invasion.Image: REUTERS/Torsten Blackwood
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Los esfuerzos por controlar las especies invasoras afrontan una serie de problemas importantes en las próximas dos décadas, afirman ecólogos.

«Las tendencias ambientales, biotecnológicas y sociopolíticas están transformando los riesgos de invasión en todo el mundo. Hemos identificado algunos posibles factores decisivos», afirma Anthony Ricciardi, profesor de la Universidad McGill, quien dirigió el estudio publicado en Trends in Ecology and Evolution.

Estos son cinco de los principales riesgos identificados por el grupo:

1. Invasores del Ártico

Hasta ahora, el Ártico ha sido una de las regiones menos accesibles del planeta y se ha librado de invasiones extensas y devastadoras de especies exóticas como las que han afectado a las zonas templadas y tropicales del mundo.

Pero la rápida pérdida de hielo marino está abriendo la región al transporte marítimo, la extracción de petróleo y minerales, la pesca, el turismo y el desarrollo de las zonas costeras, actividades que facilitan la introducción de especies exóticas.

La pérdida de hielo marino también está creando un nuevo corredor importante para el transporte marítimo internacional entre los océanos Pacífico y Atlántico, lo que afectará los riesgos de invasión en todo el hemisferio norte. «Ha comenzado la fiebre del oro por la gran expansión de las actividades humanas en el Ártico, con el potencial de provocar traslados de especies exóticas a gran escala», afirma Greg Ruiz, del Centro de Investigación Ambiental del Smithsonian.

2. Microbios en movimiento

Las bacterias patógenas, los mohos acuáticos, los hongos y los virus tienen cada vez más oportunidades de propagarse a regiones donde antes no existían y donde pueden atacar a nuevos huéspedes. También pueden experimentar cambios genéticos rápidos que vuelven virulentas formas que antes eran inocuas.

Los microbios invasores han devastado poblaciones de animales y plantas que nunca habían estado expuestas a ellos a lo largo de su evolución y, por tanto, carecían de inmunidad. Entre los ejemplos recientes están el hongo quítrido «Bsal», que está matando salamandras en Europa; el hongo del síndrome de la nariz blanca, que está destruyendo colonias de murciélagos en Norteamérica; y la enfermedad de desgaste de las estrellas de mar en la costa pacífica de Norteamérica, considerada quizá la causa de la mayor mortandad de fauna silvestre jamás registrada. La proliferación de patógenos microbianos es una amenaza creciente para la biodiversidad, la agricultura, la silvicultura y la pesca.

3. Ventajas y desventajas de los organismos modificados genéticamente

Los avances en las herramientas de modificación genómica ofrecen tanto posibilidades como desafíos para gestionar las especies invasoras. Hace muy poco se liberaron en los Cayos de Florida ejemplares de una especie de mosquito invasora modificados genéticamente, en un intento controvertido de interferir en su ciclo reproductivo y evitar así que transmitiera a los seres humanos los virus invasores del Zika, el dengue y el chikunguña.

«La presión para usar agentes modificados genéticamente con el fin de controlar especies invasoras seguirá aumentando», afirma Hugh MacIsaac, profesor de la Universidad de Windsor, «y con ella llegará la oposición pública y la idea de que estamos abriendo la caja de Pandora».

4. Nuevos cultivos

El equipo también identificó los cambios en las prácticas agrícolas como una posible fuente de amenazas de invasión. Los nuevos cultivos y prácticas agrícolas, prácticamente sin regulación, abren la puerta a consecuencias imprevistas potencialmente desastrosas. Una especie asiática de grillo criada para producir «harina de grillo» —muy de moda en Estados Unidos— ya se ha establecido en estado silvestre. Peor aún, mientras una enfermedad arrasa con esta especie, los agricultores han importado otras clases de grillos que bien podrían invadir los ecosistemas naturales.

Pero quizá la mayor amenaza de todas sea el uso cada vez más extendido, por parte de la agroindustria, de bacterias y hongos del suelo para aumentar la producción agrícola. «El cultivo y la distribución de microbios que “mejoran el crecimiento” podrían hacer que algunos cultivos o especies vegetales que viven cerca de campos agrícolas se conviertan en plagas invasoras», afirma Daniel Simberloff, profesor de la Universidad de Tennessee.

5. Negacionismo científico

Otro desafío es la percepción pública de la ciencia de las invasiones biológicas. Las pruebas científicas sobre los efectos de las especies invasoras están siendo cuestionadas, y gran parte de la oposición se basa en valores más que en la ciencia. Esta forma de negacionismo científico supone rechazar las pruebas revisadas por pares e intentar reformular, minimizar o incluso negar el papel de las especies exóticas invasoras en el cambio ambiental mundial.

«El negacionismo científico no es nuevo, pero su crecimiento en el contexto de las especies invasoras preocupa especialmente a quienes intentan conservar la biodiversidad nativa», afirma el profesor Tim Blackburn, del University College de Londres. «Sembrar dudas sobre los efectos negativos de las especies invasoras puede retrasar las medidas de mitigación hasta que sea demasiado tarde».

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