¿Qué pueden hacer las empresas para frenar la contaminación del aire?

¿Qué pueden hacer las empresas para frenar la contaminación del aire?
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Todos sabemos que la contaminación del aire es una de las principales causas de muerte, pero las últimas investigaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son alarmantes. Solo en 2012, 7 millones de personas murieron como consecuencia de la exposición a la contaminación del aire interior y exterior, es decir, una de cada ocho muertes en el mundo. Este hallazgo más que duplica las estimaciones anteriores y confirma que la contaminación del aire es ahora el mayor riesgo ambiental único para la salud en el mundo.

Los nuevos datos de la OMS revelan una relación más estrecha entre la exposición a la contaminación del aire interior y exterior y las enfermedades cardiovasculares, como los ictus y la cardiopatía isquémica, así como entre la contaminación del aire y el cáncer. Esto se suma, según explica la investigación de la OMS, a la relación ya demostrada entre la contaminación del aire y las enfermedades respiratorias, incluidas las infecciones respiratorias agudas y las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas.

En ciudades de todo el mundo, el smog se está convirtiendo en un problema alarmante. En marzo de este año, las autoridades de París, desesperadas por hacer frente a los niveles peligrosos de contaminación del aire en la ciudad, intentaron restringir el número de coches que entraban y salían. Incluso la Torre Eiffel apenas era visible tras la niebla blanca.

En los hogares, oficinas, escuelas, hospitales, edificios públicos y otros edificios, donde pasamos gran parte de nuestro tiempo, el aire que respiramos puede estar perjudicando nuestra salud. En las oficinas, puede provocar un aumento del absentismo por enfermedad y también mermar la productividad.

Un estudio de William Fisk , del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de California, concluyó que una mejor calidad del aire interior aumentaba la productividad de los trabajadores entre un 0,5 % y un 5 %, lo que supondría un ahorro estimado de entre 20.000 y 200.000 millones de dólares al año. En las escuelas, la baja por enfermedad de los profesores puede significar clases perdidas, y así sucesivamente. El problema tiene un alcance amplio.

Aparte de la política gubernamental, las empresas necesitan diseñar productos y servicios que respondan a las necesidades sociales y ambientales, cada vez mayores, del mundo. Debemos pensar en nuevas ideas para garantizar el derecho humano más básico: el aire limpio.

Los principios cradle to cradle de la economía circular, que sigue nuestra empresa, conceden gran importancia a la fabricación de productos con materiales no tóxicos. Esto mejora las probabilidades de que el ambiente interior sea más saludable. Pero, más allá de eso, los diseñadores de productos pueden empezar a pensar cómo añadir nuevas funciones a los productos que contribuyan a la salud y el bienestar, como ayudar a reducir el problema de la contaminación del aire interior. Aquí es donde las empresas pueden combinar la búsqueda de beneficios con hacer el bien: un negocio inteligente que atiende necesidades no cubiertas de enormes proporciones.

Las nuevas tecnologías combinadas con un diseño inteligente también ofrecen grandes oportunidades. Tomemos como ejemplo los coches eléctricos, que, si se usan a gran escala, pueden contribuir mucho a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, a un aire más limpio.

Stefan Heck, profesor de Stanford, y Matt Rogers, de McKinsey, son los autores de Resource Revolution: How to Capture the Biggest Business Opportunity in a Century, afirman que el ritmo de cambio en la tecnología de las baterías es muy probable que haga los coches eléctricos más asequibles pronto. Estas baterías ya ofrecen al coche mayor velocidad y una potencia más duradera (200-250 millas en lugar de 50).

La última barrera, según argumentan, es el coste de la batería, que casi duplica el precio del coche. Pero creen que el cambio de precio está cerca: “Y en ese momento, dados los beneficios en prestaciones, los beneficios ambientales, el hecho de que el coche sea completamente silencioso, que acelere más rápido y que no consuma combustible cuando está parado en un semáforo, ¿por qué no pasarse al eléctrico?”

Las empresas inteligentes apuestan por estas nuevas necesidades del mercado y, al hacerlo, contribuyen a mejorar la vida de innumerables millones de personas en todo el mundo.

Autor: Alexander Collot d’Escury es director ejecutivo de Desso Holding.

Imagen: Una noche neblinosa en el distrito financiero de Shanghái. REUTERS/Aly Song

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