En la ciudad italiana de Bolonia, se recompensa a quienes van en bicicleta, caminan y usan el transporte público.
Bella Mossa (en italiano, «buen trabajo») es una iniciativa del urbanista Marco Amadori. El programa contra la contaminación pretende reducir los desplazamientos en coche e impulsar los viajes «ecológicos» con incentivos como cerveza, helado o entradas de cine para quienes realizan recorridos a pie o en bicicleta de forma respetuosa con el medio ambiente.
Los habitantes de Bolonia pueden descargar una aplicación que utiliza el seguimiento por GPS para registrar sus desplazamientos. Cada paseo o trayecto en bicicleta o autobús suma puntos, que pueden acumularse e intercambiarse por productos y servicios en los comercios locales adheridos al programa.
«El sistema de acumulación de puntos no se basa en la distancia recorrida, sino en cada trayecto, porque es importante que incluso los trayectos cortos de 1 km se hagan de forma sostenible», declaró Marco Amadori a la BBC.
Bella Mossa ha demostrado ser popular y se plantea ampliar el periodo de funcionamiento de cuatro meses de la iniciativa. La aplicación permite registrar un máximo de cuatro trayectos al día para animar a la gente a utilizar el programa a lo largo del tiempo y contribuir a que desplazarse por la ciudad sea más sostenible.
Cómo reducir la contaminación atmosférica
Las emisiones de los vehículos dañan el medio ambiente y nuestra salud. Según el informe anual Estado del aire en el mundo, publicado por el Health Effects Institute, más del 95 % de la población mundial respira aire contaminado, lo que provoca problemas de salud como enfermedades pulmonares, cáncer e infartos.
La contaminación atmosférica es la cuarta causa principal de muerte prematura en el mundo; los países en desarrollo son los más afectados.
China (1,58 millones) e India (1,61 millones) registran el mayor número total de muertes relacionadas con la contaminación atmosférica, en parte debido a sus grandes poblaciones. Pero, al medir las tasas de mortalidad por cada 100.000 habitantes, Afganistán es el país más afectado: allí la contaminación atmosférica se debe a la quema de combustibles sólidos para cocinar y calentar los hogares, a los humos de los generadores y a las emisiones de vehículos en carreteras congestionadas.
Unos controles de emisiones más estrictos han reducido los niveles de contaminación en algunos países desarrollados. China también ha impuesto normas más rigurosas sobre la contaminación atmosférica en los últimos años.
Cifras de las Naciones Unidas muestran que las ciudades ocupan apenas el 3 % de la superficie terrestre, pero consumen entre el 60 y el 80 % de la energía mundial y generan el 75 % de todas las emisiones de carbono.
Como parte de su programa de Objetivos de Desarrollo Sostenible, la ONU aspira a reducir para 2030 el impacto ambiental adverso de las ciudades, incluida la contaminación atmosférica.
Cambiar los comportamientos
Además de imponer normas más estrictas a quienes contaminan, los urbanistas y responsables políticos recurren a iniciativas de «empujoncito» para animar a la gente a adoptar comportamientos más respetuosos con el medio ambiente.
En muchas ciudades han surgido sistemas de bicicletas compartidas para animar a los conductores a dejar el coche en casa. En 2018, se estimaba que había 18,2 millones de bicicletas disponibles para uso público en todo el mundo.
Junto con la inversión en nuevos carriles bici e infraestructuras, estos sistemas reducen las emisiones y la congestión del tráfico, y también mejoran la salud de las personas.
Ciudades y urbanización
Aunque es importante adoptar comportamientos más respetuosos con el medio ambiente, el cambio debe contar con el respaldo de políticas de planificación e infraestructuras.
La investigación del Foro Económico Mundial sobre Ciudades y urbanizacióndestaca la necesidad de que las ciudades mejoren la gestión de los recursos y la protección del medio ambiente.





