Las abejas también se estresan en el trabajo. Por qué es importante

A bee is seen sitting on a Marigold flower in a field of a private plantation near the village of Pishchalovo, about 220 km (138 miles) east of Minsk in this July 18, 2011 file photogaph. Scientists have discovered ways in which even low doses of widely used pesticides can harm bumblebees and honeybees, interfering with their homing abilities and making them lose their way. REUTERS/Vasily Fedosenko/Files (BELARUS - Tags: SOCIETY AGRICULTURE BUSINESS)
Stressed bees are bad news for everyone.Image: REUTERS/Vasily Fedosenko
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¿Alguna vez has tenido demasiado trabajo, te has sentido cansado y con la mente embotada? Las investigaciones muestran ahora que las abejas melíferas sufren lo mismo, y entendemos por qué.

La vida de una abeja melífera dista mucho de ser relajada. Cada día, las abejas pecoreadoras hacen muchos viajes y recorren largas distancias para recoger de las flores recursos esenciales como el polen y el néctar. Deben enfrentarse a depredadores, condiciones meteorológicas adversas y al riesgo muy real de perderse.

Al igual que el estrés crónico afecta a las capacidades mentales de los seres humanos, nuestro estudio reciente sugiere que estas actividades estresantes de pecoreo reducen la capacidad de las abejas para resolver problemas al cambiar la conectividad entre neuronas específicas del cerebro.

El pecoreo intenso afecta a la salud mental de las abejas

Estudiamos el impacto de la actividad de pecoreo en la capacidad de las abejas para resolver problemas mediante etiquetas de radio para seguir a abejas individuales. Evaluamos la capacidad de las pecoreadoras para distinguir entre distintos aromas florales, algo esencial para identificar las especies de flores que producen néctar o polen en el entorno.

A continuación, evaluamos la capacidad de las abejas para cambiar su preferencia entre aromas florales cuando el olor variaba para indicar la presencia o ausencia de alimento. Esto es importante para que el pecoreo sea eficiente, ya que las distintas especies de flores producen polen y néctar en diferentes épocas del año.

Las abejas melíferas también necesitan estar en su mejor estado mental para orientarse entre las flores y la colmena; de lo contrario, no pueden recoger suficiente alimento para la colonia.

Nuestro estudio reveló que las abejas que habían estado pecoreando durante mucho tiempo o con gran intensidad tenían menos capacidad para aprender nuevos olores. Creemos que esto podría deberse al estrés. En los mamíferos, el estrés provoca dificultades de aprendizaje similares, y otro estudio reciente describió a las abejas estresadas como pecoreadoras poco eficaces.

El pecoreo resultó especialmente estresante para las abejas jóvenes, que parecían ser menos resistentes a las condiciones ambientales. Sin embargo, sorprendía que el pecoreo tuviera un impacto tan negativo en las abejas, pues antes se consideraba un periodo de valioso entrenamiento mental en un entorno rico y complejo.

También identificamos cambios en la estructura cerebral inducidos por el estrés que afectaban a la capacidad de aprendizaje. Las pecoreadoras más activas tenían más conexiones entre las regiones del cerebro que procesan los olores y una región relacionada con el aprendizaje y la memoria. Esto abre la interesante posibilidad de que futuras investigaciones puedan predecir la capacidad para resolver problemas con solo observar la estructura del cerebro.

Las abejas pecoreadoras trabajan duro para encontrar alimento para su colonia.Image: Emma Jane Hogbin Westby/Flickr

¿Por qué deberían importarnos las abejas?

El declive de las abejas melíferas, conocido como síndrome de despoblamiento de las colmenas , es un problema mundial. No sabemos exactamente qué está ocurriendo con la población de abejas de Australia, pero las pérdidas en Nueva Zelanda y Estados Unidos superan ampliamente los niveles sostenibles.

Image: Greenpeace

Se ha valorado en 100 millones de dólares australianos al año la contribución de las abejas a la economía australiana. Identificar los factores que causan estrés a las abejas podría ayudarnos a gestionar y frenar su declive.

Nos convendría aprender de la Unión Europea, que recientemente ha prohibido los plaguicidas neonicotinoides que afectan directamente al cerebro de las abejas. De cara al futuro, también podríamos desarrollar pruebas sencillas para que los apicultores evalúen la capacidad de sus colmenas para resolver problemas. Esto les ayudaría a identificar las colonias débiles antes de que colapsen, al detectar los problemas a tiempo y preservar la salud de la colonia.

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