Muchas especies de carnívoros silvestres de Gran Bretaña han regresado en número suficiente desde el borde de la extinción, a pesar de que la humanidad invade su hábitat natural.
Frente a los descensos históricos, la mayoría de las poblaciones de mamíferos depredadores del país han mostrado una mejora notable desde la década de 1960, según un nuevo estudio. Especies que estuvieron en peligro de extinción, como las nutrias, han vuelto a poblar antiguos hábitats en todo el país, los turones se han extendido por las regiones del sur y las martas ahora se desplazan libremente por las Tierras Altas escocesas.

Animales como el armiño, el zorro rojo, el tejón y la comadreja han sobrevivido a los sacrificios oficiales, las trampas, las sustancias químicas tóxicas y el aumento del tráfico.
“La mayoría de estos animales disminuyeron en el siglo XIX, pero están regresando gracias a la protección legal, la conservación, la eliminación de contaminantes y la restauración de los hábitats”, afirmó el profesor Robbie McDonald, director del grupo de la Universidad de Exeter Wildlife Science en declaraciones a The Guardian.
El gato montés es el único de los mamíferos carnívoros de Gran Bretaña que sigue amenazado. La hibridación con gatos domésticos y cimarrones ha provocado la disminución del número de gatos monteses en Escocia.
Superviviente natural
Tras los cambios normativos en Gran Bretaña, las poblaciones de carnívoros han sido en gran medida responsables de su propia recuperación, y cada especie se ha recuperado por motivos distintos. Una vez que las medidas políticas tuvieron tiempo de surtir efecto, el sorprendente resurgimiento de los carnívoros se ha producido en un periodo relativamente corto.
Una ley aprobada en 1973 otorgó a los tejones un estatus de protección legal, que más tarde se extendió a sus madrigueras, lo que, por ejemplo, ha provocado que su número se duplique desde la década de 1980.
De manera similar, las poblaciones de nutrias prosperaron tras una prohibición de la caza de nutrias en Inglaterra y Gales, y nuevas restricciones a la venta de plaguicidas peligrosos que contaminaban los ríos en los que habitan estos animales.

Seguir la pista de la densidad de población de algunas de estas especies silvestres no es tarea fácil. Los investigadores de la Universidad de Exeter se basaron en los informes de los guardas de caza para calcular las poblaciones de pequeños animales de movimientos rápidos y difíciles de rastrear, como los armiños y las comadrejas.
A pesar de las restricciones al comportamiento depredador humano, algunas especies animales siguen recibiendo una acogida hostil por parte de guardas de caza, agricultores y pescadores, lo que pone de relieve la necesidad de encontrar formas de que animales y humanos convivan.
El mundo en la naturaleza
Las implicaciones más amplias de la pérdida de especies y del impacto de la actividad humana en el mundo natural fueron abordadas por el naturalista sir David Attenborough, que intervino en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos.

“El problema de la extinción de especies es que el mundo natural, del que somos parte, es increíblemente complejo”, afirmó. “Debemos reconocer que cada bocanada de aire que respiramos y cada bocado de comida que ingerimos procede del mundo natural y que, si dañamos el mundo natural, nos dañamos a nosotros mismos.”
El calentamiento global causado por la actividad humana ha afectado a los animales, a sus hábitats y a ecosistemas enteros, y supone una amenaza existencial para todas las especies de la Tierra, incluida la humana.
El Índice Planeta Vivo 2018, elaborado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), muestra que muchas especies de mamíferos, aves, reptiles y vida marina han disminuido más de la mitad en los últimos 50 años.
Sir David explicó que la humanidad tiene el poder y el conocimiento para vivir en armonía con la naturaleza, y pidió a los líderes políticos y empresariales del mundo que redoblen sus esfuerzos para hacer frente al cambio climático, antes de que sea demasiado tarde.
“Lo que hagamos en los próximos años afectará profundamente a los próximos miles de años”, afirmó.

