Supongamos que viaja por negocios de Uganda a Sudáfrica. Por fin llega al hotel después de un largo día y decide cambiarse antes de cenar. Abre la maleta con la llave y la cremallera, pero hay algo en su equipaje que usted no metió. Cuando va a sacar una camisa limpia, sale volando una polilla. ¿Lo acompañó desde Uganda durante todo el trayecto? No pasará nada, ¿verdad? Seguro que algo tan pequeño no puede causar ningún daño.
Los seres humanos transportan especies de forma intencionada o accidental entre continentes, hacia regiones donde no son autóctonas. Con ayuda humana o por medios naturales, como el vuelo, estas especies exóticas también pueden propagarse dentro de los continentes.
Su propagación dentro de los continentes puede ser rápida y afectar tanto a la ecología como a las sociedades y la economía. Por desgracia, es muy difícil impedir que las especies se propaguen. Dada la enorme cantidad de personas y mercancías que se transportan entre continentes y dentro de ellos, pueden trasladarse fácilmente a través de los océanos y entre países.
La propagación de especies exóticas dentro de África está aumentando. Desde 2000, más insectos plaga exóticos de los eucaliptos se han propagado desde Sudáfrica a otros países africanos que los que se han introducido en esos países africanosdesde otros continentes. Para gestionar la propagación de estas especies exóticas, los países deben cooperar, comunicarse y compartir información y conocimientos..
La propagación de especies exóticas
Muchas plantas y animales exóticos se han introducido en África desde otras regiones y luego se han propagado de un país a otro, a menudo con efectos devastadores.
Tomemos como ejemplo el barrenador mayor de los granos, (Prostephanus truncatus) que, según se cree, llegó al continente en grano importado de México y Centroamérica. El escarabajo se introdujo en Tanzania antes de 1984, en Togo antes de 1981 y en Guinea antes de 1987. Luego se propagó por todo el continente y, en menos de 20 años, ya se encontraba más al sur, en Sudáfrica.
El escarabajo ataca cultivos como el maíz y la mandioca, lo que amenaza la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de las personas pobres. Las infestaciones suelen destruir el maíz almacenado por los agricultores, lo que los obliga a comprar maíz y les hace perder los ingresos que podrían haber obtenido al vender los excedentes.
Pero las especies exóticas no solo llegan del extranjero. Muchas especies autóctonas de algunas zonas de África también se han propagado a países del continente donde no son autóctonas.
Un ejemplo es el pez conocido comúnmente como tilapia de Mozambique (Oreochromis mossambicus), autóctono de los ríos de la costa oriental del sur de África. Los pescadores han transportado la tilapia de Mozambique a otras zonas, y ahora se encuentra en sistemas fluviales del sur y el oeste de Sudáfrica y de Namibia.
La tilapia de Mozambique es una especie popular para la pesca, pero puede amenazar a los peces autóctonos y ha sido responsable de la desaparición de especies autóctonas en algunas regiones.
La propagación de especies exóticas dentro de África no es en absoluto algo nuevo. Por ejemplo, es posible que los seres humanos transportaran accidentalmente a Sudáfrica el carretón (Medicago polymorpha), una planta del norte de África, ya en el año 760 d. C.
Una amenaza grave y creciente
Recientemente, varias especies exóticas se han propagado con gran rapidez por todo el continente, lo que supone una amenaza especialmente grave para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia.
Una de ellas es una oruga conocida como gusano cogollero del maíz (Spodoptera frugiperda). Esta especie, autóctona de América, se registró por primera vez en África occidental y central a principios de 2016 y, posteriormente, en Sudáfrica en enero de 2017.
Las polillas del gusano cogollero vuelan con fuerza y es posible que la especie llegara volando a Sudáfrica desde otros países africanos. Aunque ataca una amplia variedad de cultivos, supone una amenaza especialmente grave para los agricultores de cereales. Es extremadamente difícil de controlar.
Otro ejemplo es una avispa conocida como avispa de la agalla del eucalipto (Leptocybe invasa), autóctona de Australia. En 2000 fue detectada en Israel y poco después se informó de su presencia en Uganda y Kenia. Desde allí se propagó rápidamente a muchos países africanos, entre ellos Zimbabue, Mozambique y Tanzania, y finalmente fue detectada en Sudáfrica en 2007. El insecto probablemente llegó a Israel en material vegetal vivo y se propagó a África del mismo modo, o fue transportado por personas que viajaban entre países.
La avispa provoca hinchazones o tumores en los eucaliptos, lo que puede causar un crecimiento menor y la muerte de los árboles. Como los eucaliptos son una fuente importante de ingresos y combustible, esta especie podría afectar los medios de subsistencia de la población local de estos países.
Cómo prevenir la introducción y propagación
Una vez que una especie se introduce en un país africano, es muy probable que se propague a otros países del continente, porque los controles fronterizos son débiles.
La introducción y propagación de especies podría reducirse si los países implantaran sistemas de bioseguridad. Estos se utilizan ampliamente en países como Australia y Nueva Zelanda e implican el uso de tecnología para detectar especies exóticas cuando entran personas y mercancías en un país. En Australia, esto supone inspeccionar mercancías, vehículos y equipaje antes de que entren en el país.
Pero ni siquiera estos sistemas garantizan que las especies no se propaguen. Los países africanos tendrían que trabajar juntos y compartir información y conocimientos. Esto también permitiría a los países prepararse para la llegada de especies y elaborar planes para reducir su impacto.
Es una tarea difícil. Pero, como la defensa de un país frente a la introducción de especies exóticas solo es tan sólida como la de sus vecinos, estas medidas beneficiarían a todos los países implicados.


