África puede liderar el mundo en crecimiento inclusivo. He aquí por qué

Africa's success in meeting global challenges can steer us back towards sustainable growthImage: Don Ross III
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La humanidad afronta grandes desafíos en el siglo XXI. Para 2050, alcanzaremos el «pico de población», con más de 9.000 millones de personas. Eso supone un 25 % más de bocas que alimentar con recursos cada vez más escasos. Seremos, en promedio, mucho más mayores, lo que significa que las sociedades envejecidas de América, Asia y Europa dependerán cada vez más de una proporción decreciente de trabajadores jóvenes. Además, tres de cada cuatro personas vivirán en ciudades, un enorme cambio demográfico que obligará a los gobiernos a crear soluciones más eficientes y asequibles para suministrar agua potable, saneamiento y otros servicios esenciales.

Creo que África puede desempeñar un papel clave en la búsqueda de soluciones para cada uno de estos desafíos, y que el éxito del continente al afrontarlos puede encaminar nuestro planeta hacia un crecimiento más pacífico, sostenible e inclusivo.

En las próximas tres décadas, la mayor parte del crecimiento demográfico mundial tendrá lugar en África, lo que significa que sus agricultores deberán duplicar la producción de alimentos de la región para satisfacer la demanda. Esto implica que África no podrá alimentarse por sí misma hasta que adopte nuevas tecnologías y estrategias que impulsen un crecimiento económico de base amplia.

Image: ONU/Economist

Entre estas medidas figuran la introducción de semillas de alto rendimiento resistentes tanto a la sequía como a las enfermedades; fertilizantes más adecuados; un mejor acceso a los mercados para los hogares rurales de bajos ingresos; y formas más seguras para que los pequeños agricultores ahorren entre temporadas agrícolas. El sector privado puede ayudar a introducir y distribuir estas innovaciones, pero la inversión de los gobiernos africanos será esencial para garantizar que todos los agricultores tengan un acceso equitativo.

Hemos aprendido que la transformación agrícola no es solo una buena manera de ayudar a las personas a alimentarse. Es una inversión catalizadora que impulsa un crecimiento profundo y duradero del PIB. El crecimiento agrícola puede reducir la pobreza cuatro veces más que el crecimiento en otros sectores y, como motor económico de África —emplea a tres cuartas partes de la fuerza laboral del continente y representa un tercio de su PIB—, un sector agrícola sólido sigue siendo fundamental para estimular el ahorro, crear empleos, impulsar el comercio de productos básicos entre países africanos y ayudar a los padres a invertir en sus hijos, a fin de garantizar que los alimentos saludables y nutritivos sean accesibles y asequibles para todos.

También hemos aprendido que la transformación digital debe ir de la mano de la transformación agrícola. Cuando dirigía una red de bancos comunitarios en Zambia y Malaui, descubrimos que ayudar a los agricultores a ahorrar dinero con sus teléfonos móviles aumentaba los insumos agrícolas y elevaba sus ingresos disponibles casi un 20 %. Estos ahorros contribuyeron a aumentar la inversión en educación, salud y reducción de la pobreza.

Ahora los agricultores usan plataformas digitales para recibir oportunamente consejos sobre los patrones meteorológicos locales, los precios de mercado y las variedades de semillas nuevas y mejoradas disponibles en la cooperativa local. Además, los servicios de telefonía móvil ayudan a los agentes de extensión agrícola a recopilar datos de los agricultores sobre brotes de enfermedades locales, problemas de plagas y condiciones del suelo, para que puedan orientar las intervenciones donde y cuando se necesiten.

Otra clave para lograr crecimiento y equidad en el África del siglo XXI será ofrecer acceso asequible y sostenible al agua potable y al saneamiento. Las enfermedades diarreicas causadas por residuos fecales siguen siendo una de las principales causas de muerte entre los recién nacidos en el África subsahariana. Además, la diarrea crónica es una de las principales causas subyacentes de discapacidades cognitivas y retraso del crecimiento físico en niños menores de cinco años.

Si África ha de convertirse para 2050 en una fuente importante de capital humano mundial —liberando el potencial de su juventud para dar energía a un mundo que envejece—, sus líderes deben comprometerse a ofrecer servicios de saneamiento a las familias de bajos ingresos de comunidades urbanas y periurbanas, a precios que puedan pagar los hogares que viven con menos de 2 dólares al día. Esto permitirá que millones de niños alcancen todo su potencial y contribuyan activamente a la economía mundial.

Pero quizá el paso más claro que pueden dar los gobiernos africanos y los líderes sociales, políticos y religiosos del continente para prepararse para los desafíos y las oportunidades de 2050 sea invertir en el futuro de las mujeres y las niñas. En la Fundación Bill y Melinda Gates, nos guía el principio de que todas las vidas tienen el mismo valor. Sin embargo, tras más de dos décadas trabajando para ayudar a mejorar la vida de los hombres, las mujeres y los niños más pobres del mundo, ha surgido una verdad innegable. En el centro de cada problema que tratamos de comprender, desde la pobreza hasta las enfermedades, están las vidas menos valoradas de las mujeres y las niñas.

Imaginemos lo que África puede lograr si promueve el talento y el potencial de cada hombre, mujer y niño.

No se trata solo de que todo sea igual para todos: se trata de mejorar y lograr más para todos. Y aunque aún nos queda mucho por hacer, cuando eliminamos las barreras para las mujeres y las niñas, ocurre algo verdaderamente transformador. Liberamos un motor de progreso capaz de impulsar un enorme crecimiento económico. Es un motor que puede ayudar a más niñas y niños a sobrevivir y prosperar. Es un motor que puede hacer que las comunidades y los países de todo el mundo sean más seguros, estables y prósperos.

Por eso, líderes de toda África y del mundo se han comprometido a acabar con la desigualdad de género en todas sus formas. Porque la igualdad crea algo mejor para cada hombre, mujer y niño. Y saben que invertir en igualdad de género no está desvinculado de la agricultura, el acceso digital, el agua o el saneamiento: es fundamental para todo ello.

Estoy convencido de que África está a la altura de los desafíos que afrontará el mundo en 2050, y de que la innovación africana puede conducir a un mundo mejor para todos.

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