3 lecciones para financiar la conservación de los bosques

Careful logging for forest conservation in Gabon
Forest conservation finance must overcome substantial challenges to achieve widespread adoption.Image: REUTERS/Christophe Van Der Perre
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  • El gasto anual necesario para preservar la biodiversidad del planeta presenta un déficit.

  • Sin inversión privada, es probable que este déficit persista indefinidamente.

  • Analizar los retos y las oportunidades asociados a la financiación de la conservación forestal puede ofrecer lecciones para movilizar capital de inversión privada en favor de resultados socialmente beneficiosos en general.

Desde sus orígenes en el siglo XIX, el movimiento conservacionista se ha apoyado principalmente en fondos públicos y contribuciones filantrópicas para alcanzar sus objetivos. Global Canopy estima que el gasto anual total destinado hasta la fecha a la conservación ha sido de 50.000 millones de dólares, de los cuales más del 80 % procedió de fuentes gubernamentales y filantrópicas. Ecosystem Marketplace también estima que los flujos anuales de inversión privada destinados a la conservación ascienden a unos pocos miles de millones de dólares, y que la mayor parte de estos fondos se dirige a la producción sostenible de alimentos y fibras, en lugar de a la conservación de hábitats.

En noviembre de 2021, durante la COP26, se anunció una financiación colectiva de 12.000 millones de dólares para el clima relacionada con los bosques entre 2021 y 2025, con el apoyo de 11 países. Sin embargo, todos estos gastos están muy por debajo del gasto anual necesario para preservar la biodiversidad del planeta, que, según estimaciones de Credit Suisse, McKinsey & Co y el Fondo Mundial para la Naturaleza, se sitúa entre 300.000 y 400.000 millones de dólares. Sin inversión privada, es probable que este déficit persista indefinidamente.

La combinación de objetivos de conservación e inversiones privadas, junto con diversos factores, ha dado lugar a nuevos enfoques sobre la propiedad y la gestión de los terrenos forestales, pero los obstáculos para lograr con éxito rentabilidades financieras atractivas y resultados sociales deseables pueden ser formidables. Los retos y las oportunidades asociados a la financiación de la conservación forestal ilustran algunos de los problemas que plantea movilizar capital de inversión privada para abordar objetivos socialmente beneficiosos en general.

El interés por una tercera fuente de capital para financiar la conservación ha crecido, y hay varias razones por las que los inversores la consideran una oportunidad. El creciente interés del sector privado por financiar la conservación obedece a diversos motivos. Quienes invierten capital privado buscan cada vez más activos «reales», pues estos diversifican las carteras frente a los valores corporativos y gubernamentales que las dominan, y se ajustan a los horizontes temporales de los inversores a largo plazo.

El mundo ha perdido un tercio de sus bosques.Image: Our World in Data

También refleja un creciente interés por la inversión de impacto: un estilo de inversión que ha experimentado un crecimiento de dos dígitos durante la última década. Los inversores de impacto buscan oportunidades de inversión que generen beneficios tanto sociales como financieros. La inversión de impacto, centrada en activos de propiedad privada, está relacionada con la inversión centrada en criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), pero se distingue de ella, pues esta última suele centrarse en valores cotizados.

Al mismo tiempo, la financiación de la conservación forestal debe superar algunos retos considerables para lograr una adopción generalizada. El primero consiste en demostrar de forma convincente que estas inversiones pueden ofrecer una rentabilidad atractiva —sea cual sea la definición— sin dejar de cumplir sus objetivos de conservación.

Casi inevitablemente, existe una contradicción entre los objetivos de conservación y la maximización de la rentabilidad financiera. Como resultado, los rendimientos anuales que buscan los promotores de proyectos sin ánimo de lucro han sido muy modestos (la gran mayoría, inferior al 5%), y los de los promotores con ánimo de lucro, solo algo menos (la mayoría, entre el 5% y el 10%). Un segundo reto ha sido estructurar las oportunidades de inversión de manera que atraigan financiación institucional.

Financiar la conservación de los bosques

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Para ampliar y aplicar con éxito la financiación de la conservación forestal, podemos extraer tres lecciones de un análisis de las propuestas financieras hasta la fecha:

1. Las concesiones inherentes entre riesgo y rentabilidad merecen un debate y un análisis detenidos

El atractivo de «hacer el bien y que nos vaya bien» es innegable, pero, en su afán por movilizar capital de inversión con fines socialmente beneficiosos, quienes promueven la inversión de impacto a veces pasan por alto que perseguir beneficios sociales puede perjudicar la rentabilidad financiera. Aunque confiamos en que surgirán proyectos intermedios cuyas características financieras y de impacto resulten atractivas para ciertos inversores, las concesiones inherentes merecen un debate y un análisis detenidos.

2. Es necesario alcanzar una escala suficiente para ampliar el conjunto de inversores

Una característica distintiva del mundo de la inversión es la distribución desigual del capital. Además, por definición, los grandes fondos de capital deben emitir cheques cuantiosos. Por otra parte, incluso la participación de intermediarios, como las agencias de calificación y los bancos de inversión, requiere una escala mínima eficiente. Los casos ponen de relieve un reto importante para una clase de activos emergente como la financiación de la conservación forestal: las ventajas de la escala.

3. Los pioneros pueden generar importantes efectos indirectos positivos al legitimar una clase de activos

El éxito en estas nuevas clases de inversión requiere la capacidad simultánea de desenvolverse en los ámbitos financiero y ambiental, educar además de invertir, y resistirse a la «salida fácil» que puede llevar a renunciar a estos objetivos. Esta combinación de habilidades no es habitual, pero los pioneros en este ámbito demuestran la fuerza de lo positivo.

Como deja claro este ensayo, sin duda existen retos considerables para «encajar» la financiación de la conservación forestal en el modelo de inversión de impacto. Pero, dada la urgencia de los desafíos climáticos y de biodiversidad que afronta el planeta, resolver estas cuestiones es de suma importancia.

Este ensayo se basa en un trabajo de Andrew Baxter, Connor Cash, Josh Lerner y Ratnika Prasad (2020). Lerner ha recibido remuneración por asesorar a inversores institucionales en fondos de capital privado, grupos de capital privado y gobiernos que diseñan políticas pertinentes para el capital privado. Todos los errores y omisiones son responsabilidad de los autores.

Este artículo forma parte de una serie de blogs escrita por miembros del Consejo Global del Futuro sobre Inversión que explora los factores que configuran la cartera de inversión de 2040

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