Un muro fronterizo entre EE. UU. y México podría poner en peligro la fauna local

Construction on the border wall with Mexico (top) is shown in New Mexico near Sunland Park, New Mexico, U.S. June 18, 2018. REUTERS/Mike Blake
The proposed US-Mexico border is predicted to cause disruption to animal migration.Image: REUTERS/Mike Blake
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Los biólogos advierten de que los planes federales de construir un muro a lo largo de la frontera entre EE. UU. y México podrían amenazar gravemente algunas de las especies únicas que habitan allí, e incluso llevar a algunas a la extinción en EE. UU.

Las zonas fronterizas son sinónimo de desolación, pero la división entre México y EE. UU. es algo totalmente distinto, afirman los investigadores. La frontera, de casi 2.000 millas de longitud, atraviesa algunas de las regiones biológicamente más diversas del continente, como bosques, praderas y marismas salinas, hogar de más de 1.500 especies nativas de animales y plantas.

Las barreras físicas impiden o desalientan que los animales accedan a alimento, agua, parejas y otros recursos vitales al alterar las rutas de migración y dispersión anuales o estacionales, afirman los investigadores. Las obras de muros, vallas e infraestructuras relacionadas, como carreteras, fragmentan el hábitat, erosionan el suelo, modifican los regímenes de incendios y alteran los procesos hidrológicos, por ejemplo al provocar inundaciones.

«Cada vez que se ve la construcción de un centro comercial, un aeropuerto o una urbanización, se puede estar seguro de que la biodiversidad sufre.»

El riesgo de daños a los ecosistemas se puso de manifiesto hace más de una década, cuando el Congreso de EE. UU. aprobó la Ley Real ID. La ley de 2005 otorga al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) la autoridad para eximir del cumplimiento de cualquier ley, incluidas la Ley de Especies en Peligro de Extinción y la Ley Nacional de Política Ambiental, que retrase la construcción del muro.

Un nuevo artículo en BioScience hace un llamamiento a los científicos de todo el mundo para que respalden soluciones, como exigir que el DHS identifique las especies, los hábitats y los recursos ecológicos en riesgo por la construcción de barreras y las operaciones de seguridad; diseñar las barreras para maximizar, siempre que sea posible, la permeabilidad para la fauna; y adquirir o restaurar hábitat de reemplazo cuando el daño ambiental sea inevitable. Casi 3.000 científicos han firmado para respaldar el mensaje del artículo.

Image: BioScience

Rodolfo Dirzo, catedrático de biología y ciencias ambientales, y Paul Ehrlich, catedrático emérito de biología y catedrático de estudios de población, ambos de la Universidad de Stanford, analizan lo que está en juego:

P: ¿Qué hace especiales a estas regiones fronterizas?

R: Dirzo - Esta zona es un escenario ecológico en el que la evolución ha dado lugar a una multitud de representaciones. Una gran cantidad de factores (condiciones climáticas, topografía, historia geológica y tipos de suelo) convergen para crear un asombroso mosaico de ecosistemas.

Una constelación de formas de vida y linajes del norte templado y del sur tropical coincide con especies endémicas, como en pocas zonas del planeta. Esto significa que estas zonas fronterizas son una responsabilidad global.

P: ¿Qué impactos ha tenido hasta ahora la construcción del muro fronterizo sobre la biodiversidad?

R: Ehrlich - Cualquier construcción considerable suele llevar a las poblaciones a la extinción, directamente, por la destrucción total de su hábitat o por la reducción del tamaño de la población o la restricción del acceso a zonas críticas que se necesitan de forma estacional.

Cada vez que se ve la construcción de un centro comercial, un aeropuerto o una urbanización, se puede estar seguro de que la biodiversidad sufre. Muchos cientos de millas de muro fronterizo, junto con la infraestructura de construcción y mantenimiento que lo acompaña, supondrían un delito contra la biodiversidad.

P: ¿De qué maneras concretas amenaza la construcción del muro fronterizo a una especie?

R: Dirzo - Muchas especies, como el borrego cimarrón, están formadas por poblaciones de relativamente pocos individuos por unidad de superficie y tienen áreas de campeo amplias, de cientos de millas cuadradas en el caso del borrego. Reducir esa área provocará la pérdida o el descenso de las poblaciones locales.

Las poblaciones más pequeñas sufren una menor variación genética, lo que reduce su capacidad de adaptación. Las barreras impedirán las migraciones y los desplazamientos de los borregos cimarrones para seguir los hábitats que cambian debido al cambio climático.

Aislados de esta manera, el borrego cimarrón y otros animales y plantas se convertirán en especies zombi: poblaciones condenadas desde el punto de vista demográfico y genético.

P: Calculan que el 17 por ciento de las especies que analizaron corren el riesgo de desaparecer localmente (extirpación) en EE. UU. si quedan aisladas por un muro fronterizo. ¿Por qué debería preocupar a la población en general esta posible pérdida?

R: Ehrlich - Aparte de los efectos sobre los caudales de agua y otros servicios naturales, el muro podría privarnos de criaturas emblemáticas como el borrego cimarrón peninsular, en peligro de extinción, y el antílope berrendo de Sonora.

El valor estético de estos magníficos animales y su significado cultural para los amantes de la naturaleza, los cazadores y los grupos nativos americanos está avalado por los grandes esfuerzos ya realizados para evitar su extinción.

También hay que tener en cuenta una pérdida económica: el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. calculó que la caza, la pesca y la observación de fauna contribuyeron con casi 26.000 millones de dólares a las economías de los estados fronterizos en 2011.

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