La competitividad industrial depende cada vez más de la implantación de sistemas industriales bajos en carbono y coordinados, más que de tecnologías individuales.
La creación de demanda, los ecosistemas industriales regionales y la financiación coordinada se están convirtiendo en los cimientos de la transformación industrial en toda la región de Asia y el Pacífico.
La circularidad ha evolucionado hasta convertirse en una estrategia industrial central, que refuerza la competitividad, la seguridad del suministro de recursos y la resiliencia de las cadenas de valor regionales.
En toda Asia y el Pacífico se está entrando en una nueva etapa de transformación industrial. Durante la mayor parte de la última década, la atención se centró en desarrollar tecnologías revolucionarias, reducir costes y demostrar que la descarbonización industrial es técnicamente posible. Ahora, la prioridad es ampliar su escala.
La innovación sigue siendo indispensable, pero muchas de las tecnologías necesarias para reducir las emisiones en el conjunto de la industria pesada ya existen.
Ampliar estas tecnologías requiere algo más que innovación. La clave está en construir sistemas industriales coordinados que alineen la demanda, la financiación, la infraestructura, las normas y las políticas, y que permitan acelerar las inversiones, reducir los riesgos y reforzar la competitividad.
Lograr esta transición de forma adecuada reviste especial importancia en Asia y el Pacífico, región que supone más de la mitad delvalor añadido manufacturero mundial, y más de la mitad de lasemisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Asimismo, reúne gran parte de la capacidad manufacturera mundial, una demanda en rápido crecimiento, abundantes recursos renovables y capacidades industriales en vías de sofisticarse.
Por ello, Asia y el Pacífico constituye una auténtica prueba de fuego a escala mundial sobre la capacidad de gestionar adecuadamente esta transición. Si la región tiene éxito, otras economías y regiones la seguirán.
La competitividad industrial de Asia y el Pacífico ya está evolucionando en los seis aspectos siguientes:
1. La competitividad industrial está sustituyendo al cumplimiento normativo como principio organizador
Durante años, las políticas climáticas y las industriales han avanzado en paralelo en muchos casos: unas se centraban en la reducción de emisiones, mientras que las otras lo hacían en la productividad, las exportaciones y el crecimiento económico.
Esta distinción se vuelve cada vez más difusa.
El desempeño en carbono se integra en las decisiones de compra, las estrategias de inversión y el comercio internacional, por lo que la descarbonización industrial está cada vez más ligada a la competitividad industrial. Los gobiernos y las empresas tienden cada vez más a considerar la descarbonización no solo como una obligación regulatoria, sino como un motor de la competitividad exportadora, la resiliencia industrial y el crecimiento económico a largo plazo. El reto actual consiste en determinar cómo pueden los países reforzar su competitividad al tiempo que avanzan en la descarbonización.
En la actualidad, en toda Corea del Sur, la distinción entre las políticas climáticas y las industriales se está desdibujando.
Chang Hong Lee, copresidente, Comisión Presidencial sobre Clima de Corea
2. Los ecosistemas industriales regionales se convierten en un modelo de implementación preferente
La transformación industrial se vuelve cada vez más regional.
Las cadenas de suministro de acero, minerales críticos, productos químicos y combustibles limpios ya abarcan varios países. En consecuencia, la ventaja competitiva depende cada vez más de los ecosistemas industriales regionales que vinculan, más allá de las fronteras, a productores, fabricantes, operadores logísticos, entidades financieras y compradores.
Iniciativas recientes, como el "Corredor Verde del Mineral de Hierro entre Australia y Asia Oriental" o el "Marco de Economía Circular de la ASEAN", ilustran claramente esta evolución. En lugar de coordinar proyectos individuales, los gobiernos se esfuerzan por alinear la infraestructura, las normas, la certificación y la demanda en toda la cadena de valor regional, con el fin de construir sistemas industriales de mayor escala y más atractivos para la inversión.
En ámbitos como las moléculas verdes, incluido el hidrógeno verde, alinear la certificación, las normas y las políticas de apoyo puede reducir la fragmentación del mercado, generar confianza en los inversores y acelerar la implantación. De igual modo, armonizar los requisitos de contenido reciclado y los principios de diseño circular puede facilitar un comercio transfronterizo fiable de materiales secundarios y reforzar la circularidad regional.
Las cadenas de valor regionales se están convirtiendo en un modelo de implementación preferente en la transformación industrial, pues permiten a los países coordinar, más allá de sus fronteras, la inversión, la infraestructura, las normas y la demanda, al tiempo que construyen ecosistemas industriales más competitivos y resilientes.
El camino hacia una sociedad baja en carbono atraviesa Asia y el Pacífico. Si la región adopta a gran escala iniciativas circulares, podría contribuir hasta con un 25 % de las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero que necesita el mundo.
Anthony Watanabe, director de Sostenibilidad, Indorama Ventures
3. La creación de demanda se convierte en el principal reto de la implantación
La tecnología por sí sola no crea mercados.
En muchos sectores de difícil descarbonización, los productores son reacios a invertir sin compradores comprometidos, mientras que los compradores no pueden actuar hasta que se garantice un suministro fiable. Esta brecha de coordinación es lo que retrasa la implantación comercial.
Por tanto, la creación de demanda es una de las prioridades decisivas de la política industrial.
La contratación pública, los compromisos de mercado anticipados, la compra conjunta por parte de empresas y los contratos de compra a largo plazo podrían proporcionar la "certidumbre de mercado" necesaria para convertir proyectos técnicamente viables en industrias atractivas para la inversión. El objetivo es crear mercados que puedan desplegarse a gran escala.
Los mercados también están cambiando a medida que los criterios de carbono y circularidad se integran en las decisiones de compra.
Ho Hyun-suk, vicepresidente, Hyundai Motor
4. La circularidad se está convirtiendo en una estrategia industrial
Crece el reconocimiento de la circularidad como fuente de competitividad industrial.
Ante el aumento de los riesgos en las cadenas de suministro, la incertidumbre geopolítica y la volatilidad impredecible de los precios de las materias primas, la circularidad empieza a considerarse unpilar indispensablede una política industrial con visión de futuro.
Este cambio también se refleja en la política industrial. El nuevo "Programa de Zonas Especiales para Empresas e Industrias Avanzadas de Economía Circular" de Corea, anunciado en junio de 2026, cuenta con 16 empresas socias, entre ellas LG Electronics, POSCO y Hyundai Steel. Esto demuestra que la circularidad se adopta como estrategia industrial y pone de relieve que ha evolucionado de una medida ambiental a un elemento esencial en el núcleo de la industria.
Las políticas públicas deben seguir el ritmo de esta tendencia industrial y adoptar medidas más eficaces que fomenten las sinergias entre la descarbonización y la economía circular. El Foro Económico Mundial, a través de su"Desafío UpLink", busca soluciones tecnológicas circulares y bajas en carbono que impulsen una producción más limpia y reduzcan el uso de materias primas, con el fin de lograr sistemas económicos resilientes.
Las políticas orientadas a la circularidad tienen potencial para reducir las emisiones de dióxido de carbono de exportaciones clave, como el acero y el cemento.
Kum Han-sung, viceministro primero, Ministerio de Clima, Energía y Medio Ambiente de Corea
5. Es necesario pasar de financiar tecnologías a financiar ecosistemas industriales
Financiar la transición energética implica, en última instancia, financiar sistemas industriales.
Durante la última década, se han destinado cantidades considerables de financiación al desarrollo y la demostración de tecnologías bajas en carbono y circulares, aunque sigue siendo insuficiente. Por su parte, la financiación pública ha desempeñado un papel catalizador, al absorber los riesgos de las primeras fases y atraer inversión privada. Sin embargo, en la siguiente etapa de la transformación industrial, la financiación debe ir más allá del apoyo tecnológico y respaldar ecosistemas industriales que permitan ampliar las soluciones ya demostradas.
Esto significa que la filantropía, las instituciones financieras de desarrollo, la banca comercial y la financiación pública deben colaborar en las distintas fases del proceso de innovación e implantación. Además, será necesario seguir estandarizando las estructuras financieras y los instrumentos de inversión para alinear los proyectos con las expectativas de riesgo y rentabilidad de los inversores y movilizar un mayor volumen de capital privado.
Tanto o más importante que el volumen de financiación es su destino. Facilitar el acceso a financiación adecuada a los países en desarrollo y a las pequeñas y medianas empresas resulta fundamental para evitar la fragmentación de la transición e impulsar la transformación industrial en toda Asia y el Pacífico. La financiación mixta, la financiación en condiciones concesionales y los nuevos enfoques de reparto de riesgos pueden desempeñar un papel clave para ampliar el acceso a la inversión.
Louise Kim, directora de Grupos de Soluciones Sostenibles de ING, señala: "Es necesario pasar de financiar activos individuales a financiar ecosistemas industriales". "Los bancos desempeñarán un papel fundamental al conectar los mercados de toda Asia y el Pacífico, fomentar la cooperación transfronteriza y el intercambio de conocimientos, y ayudar a construir las cadenas de proyectos necesarias para ampliar la transición a escala regional".
6. La colaboración público-privada coordinada es clave para la transformación industrial
En última instancia, la transformación industrial es un reto de coordinación.
Los gobiernos establecen la certidumbre normativa y las señales de mercado. La industria amplía la producción y crea demanda. Las entidades financieras movilizan capital. Los organismos internacionales promueven la cooperación entre regiones y apoyan la armonización de las normas.
Ningún actor puede, por sí solo, construir un sistema industrial competitivo.
El éxito depende de la existencia de marcos institucionales que permitan a estos actores actuar de forma coordinada. Dichos marcos reducirán la incertidumbre y acelerarán el despliegue en toda la cadena de valor.
Para que la transformación industrial tenga éxito, se requiere la adopción rápida de innovaciones y una colaboración a gran escala.
Kim Sang-hyup, secretario general, Instituto Global de Crecimiento Verde
Construir la competitividad industrial para la próxima generación
Estos cambios indican que la transformación industrial de Asia y el Pacífico ha entrado en una nueva etapa.
La siguiente fase del crecimiento industrial no estará definida por avances tecnológicos aislados, sino por la capacidad de coordinar la demanda, la financiación, la infraestructura, las normas y la cooperación regional, e integrarlos en sistemas industriales operativos.
La competencia ya no consiste solo en inventar la próxima tecnología revolucionaria. El foco está en construir sistemas industriales capaces de desplegar soluciones probadas a gran escala. Las economías que logren hacerlo en Asia y el Pacífico, y en otras regiones, contribuirán a asegurar los recursos y a dar forma a las cadenas de valor globales de la próxima generación.





