Cómo las cadenas de suministro interrelacionadas pueden provocar choques económicos y por qué debemos protegernos frente a ellos

United Parcel Service employees Juan Carlos Mateo Amanico pull inventory for packaging at the UPS Supply Chain campus in Louisville, Kentucky, August 15, 2016. REUTERS/John Sommers II - RC16A69FBB10
Supply chains can spread and amplify shocks caused by natural disastersImage: REUTERS/John Sommers
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A medida que los productores globales, los proveedores de servicios y las instituciones financieras internacionales se interrelacionan cada vez más a través de cadenas de suministro en expansión (Baldwin 2016), se teme ahora más que nunca que los choques económicos catastróficos puedan propagarse rápidamente de un país a otro a través de estas complejas redes. La fragilidad de las redes de producción globales resulta especialmente preocupante, ya que se prevé que la frecuencia y la gravedad de los desastres naturales aumenten debido al cambio climático (Milly et al. 2002) y a la evolución de las tendencias sísmicas (Beroza 2012).

Las cadenas de suministro y la propagación de los choques

Las cadenas de suministro pueden extender y amplificar los choques causados por desastres naturales. Centrándose en empresas estadounidenses entre 1978 y 2013, Barrot y Sauvagnat (2016) demostraron que las ventas de los proveedores nacionales de las empresas afectadas por desastres disminuyeron tras cada evento. De forma similar, Carvalho et al. (2016) constataron que los choques provocados por el Gran Terremoto del Este de Japón se propagaron a otras empresas japonesas en regiones no afectadas directamente por el desastre. Boehm et al. (2015) ampliaron el alcance de este campo de investigación a la propagación internacional de choques y comprobaron que las filiales extranjeras de empresas japonesas directamente afectadas por el Gran Terremoto del Este de Japón también resultaron perjudicadas.

Nuestro trabajo reciente amplía aún más el enfoque global de esta agenda de investigación y examina la propagación internacional de choques a través de las cadenas de suministro globales en general, sin limitarse a la propagación entre empresas filiales (Kashiwagi et al. 2018). También hemos comparado los patrones intranacionales e internacionales de propagación de choques por desastres y hemos constatado diferencias notables.

Este análisis ha sido posible gracias a nuevos conjuntos de datos a nivel de empresa recopilados por FactSet Revere a partir de fuentes abiertas, entre ellas informes financieros, artículos de prensa y sitios web. Los datos de FactSet Revere abarcan 110.000 empresas globales (incluidas 17.656 en EE. UU.) y sus redes de cadenas de suministro. Los datos de la cadena de suministro se obtuvieron en parte de los informes financieros, ya que las empresas que cotizan en bolsa en algunos países (como EE. UU.) están obligadas a informar sobre sus principales clientes. La red de producción global recogida en este conjunto de datos se visualiza en la Figura 1. Para obtener más información sobre cada empresa, hemos complementado los datos de la cadena de suministro con Osiris, un conjunto de datos mundial de empresas, en su mayoría cotizadas en bolsa, recopilado por Bureau van Dijk.

Figura 1 Cadenas de suministro globales

Image: Autores

Nos centramos en los choques económicos provocados por el huracán Sandy, que azotó la costa este de EE. UU. en octubre de 2012. El huracán causó una pérdida económica de 50.000 millones de US$ (Center for Research on the Epidemiology of Disasters 2017)y, como consecuencia de este desastre, las exportaciones de los puertos marítimos de Nueva York y Nueva Jersey disminuyeron durante varios meses (United States Census Bureau 2017).

Examinamos cómo las ventas posteriores al desastre de las empresas que no fueron afectadas directamente por el huracán dependían de si sus proveedores y clientes se encontraban en las zonas afectadas. Nuestros resultados muestran que, tras el huracán, el crecimiento de las ventas de las empresas estadounidenses vinculadas a un proveedor o cliente en las zonas afectadas fue, de media, 10 puntos porcentuales inferior al de las empresas no vinculadas a ninguna empresa de las zonas afectadas, lo que sugiere una propagación intranacional sustancial de los choques. Esto es coherente con los resultados de Barrot y Sauvagnat (2016) y Carvalho et al. (2016).

Sin embargo, observamos que el crecimiento de las ventas de las empresas fuera de EE. UU. vinculadas a cualquier proveedor o cliente en las zonas afectadas no era inferior al de las demás. En otras palabras, el choque negativo provocado por el huracán no parece haberse propagado fuera de EE. UU. La falta de propagación internacional es notable, sobre todo si se tiene en cuenta que los daños causados por el huracán Sandy fueron considerablemente mayores que los de la gran mayoría de desastres en EE. UU. estudiados entre 1978 y 2013, que, según se comprobó, desencadenaron choques en los socios nacionales de las empresas directamente dañadas (Barrot y Sauvagnat 2016). Esto nos lleva a pensar que, si un desastre de gran magnitud como Sandy no afectó significativamente a los socios extranjeros, pocos desastres lo harían.

¿Por qué los choques de los desastres se propagaron dentro de EE. UU. pero no más allá de sus fronteras? Al investigar con más detalle el mecanismo de propagación se comprobó que los efectos del huracán no se extendieron a las empresas estadounidenses que tenían proveedores o clientes extranjeros. En otras palabras, las empresas vinculadas a socios en las zonas afectadas no se vieron afectadas por el choque negativo si su red de producción estaba internacionalizada, independientemente de si se encontraban dentro o fuera de EE. UU. En general, se sabe que las empresas internacionalizadas son más productivas (Bernard et al. 2007)y tienen un mejor acceso a la información sobre los mercados globales (Chaney 2014). Por lo tanto, es probable que las empresas integradas en redes de producción internacionales puedan sustituir con mayor facilidad a los socios cuyas operaciones se hayan visto obstaculizadas por un desastre.

También constatamos que las empresas cuyos socios estaban interconectados entre sí se vieron más afectadas negativamente por los choques de los desastres. En redes tan densas, los choques negativos parecen tener más probabilidades de propagarse e incluso amplificarse. Este tipo de redes de proveedores y clientes altamente interconectadas puede encontrarse, por lo general, en forma de grupos ‘keiretsu’ entre los fabricantes japoneses, como Toyota Motor Corporation y sus proveedores directos e indirectos (Aoki 1988). Aunque las redes interempresariales densas suelen fomentar la confianza entre las organizaciones miembros, promueven el intercambio de información y, por tanto, mejoran la productividad, nuestros resultados muestran que son vulnerables a los choques económicos.

Los resultados indican que los vínculos de la cadena de suministro con socios diversos, incluidos socios en el extranjero y socios que no están vinculados entre sí, aumentan la resiliencia de las empresas frente a la propagación de choques económicos negativos. Estos hallazgos no parecen limitarse al huracán Sandy: también se observaron efectos positivos de las cadenas de suministro diversificadas y de los vínculos translocales en la resiliencia ante desastres tras el Gran Terremoto del Este de Japón en otro estudio (Todo et al. 2015).

Observaciones finales

El proteccionismo está en auge en todo el mundo, alimentado por la preocupación ante los efectos internacionales negativos sobre las economías nacionales, las empresas y los trabajadores. Por el contrario, nuestra investigación destaca un mecanismo a través del cual los vínculos interempresariales globales pueden fortalecer a los agentes económicos nacionales frente a los desastres naturales.

El acceso a oportunidades globales y a socios alternativos puede ser una fuente de resiliencia frente a los choques de los desastres para las empresas internacionalizadas. Si bien podría temerse que los vínculos económicos internacionales propicien y amplifiquen los choques globales, nuestro estudio ilustra cómo las redes internacionales pueden proteger a las empresas en tiempos turbulentos.

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