En el mundo empresarial existe un amplio consenso sobre las iniciativas medioambientales: aunque son buenas para la Tierra y mejores para los consumidores, pueden perjudicar a las empresas. Hacer que algo sea ecológico o sostenible implica costes más elevados sin un aumento equivalente de los beneficios; al menos, eso es lo que muchos creen.
Sin embargo, cada vez hay más pruebas, procedentes de empresas de todo el mundo, que sugieren que la relación entre ecología y economía no es tan competitiva como muchos suponen. Si se hace bien, es posible impulsar ambos objetivos al mismo tiempo.
Adoptar la idea de la ecoinnovación
El término ecoinnovación significa simplemente una actividad económica que opera respetando el medio ambiente. Puede tratarse de un único producto o proyecto, o de una empresa cuya misión íntegra sea promover la sostenibilidad.
Actualmente, las empresas centradas en la ecoinnovación crecen a una tasa anual del 15% en un momento en que muchos competidores se mantienen estancados. Muchas de estas empresas son pequeñas y medianas empresas, que representan un asombroso 99% de la economía europea.
Si se consideran los beneficios de la ecoinnovación desde una perspectiva empresarial, no es difícil entender por qué estas empresas crecen. Las empresas sostenibles:
Acceden a mercados nuevos y emergentes: la revolución verde está desarrollando nuevos mercados y ampliando los existentes, lo que crea numerosas oportunidades para las empresas ambiciosas.
Atraen a inversores: bancos, municipios e incluso quienes contribuyen a campañas de financiación colectiva están deseosos de apoyar a las empresas centradas en la sostenibilidad.
Se adelantan a la normativa: anticiparse a la normativa medioambiental ayuda a las empresas a evitar los costes y las consecuencias de actuar de forma reactiva si esa normativa cambia.
Aumentan la rentabilidad: la adopción seria, sostenida y colaborativa de prácticas sostenibles puede eliminar residuos y reducir los costes de una organización.
Impulsan la innovación: operar de forma sostenible exige un examen minucioso y auditorías internas que a menudo revelan oportunidades para innovar en productos y procesos.
Para entender cómo pueden combinarse estos beneficios, pensemos en las empresas del Reino Unido. Gracias a una generosa financiación pública y a una amplia coalición de organizaciones que trabajan para promover prácticas sostenibles, el Reino Unido ocupa el puesto 11 a nivel mundial en cuanto a su compromiso con la ecoinnovación. Lejos de operar en los márgenes, las empresas que se dedican a la ecoinnovación están en el corazón palpitante de la economía británica.
Asegurar que los beneficios también sean sostenibles
El argumento a favor de las empresas ecológicas se ha centrado a menudo en las ventajas de marketing y relaciones públicas que ofrece adoptar prácticas respetuosas con el medio ambiente, pero existen pruebas contundentes de que la ecoinnovación conduce directamente a mayores beneficios.
Una encuesta reciente indicó que el 75% de los fabricantes ha visto aumentar sus costes de materiales. La ecoinnovación busca eliminar esos costes más elevados: uno de sus objetivos fundamentales es reducir los residuos y aprovechar al máximo los materiales. Una empresa alemana que presta servicios de consultoría en este ámbito ha conseguido ahorrar a 700 clientes un promedio de 200.000 €.
Con la nueva legislación, parece que las empresas seguirán ahorrando. Unapróxima iniciativa de la UE destinada a promover una economía circular (centrada en los residuos y la reutilización) se dispone a introducir una amplia normativa nueva e incentivos. Para las empresas ecoinnovadoras que se preparen con antelación, esto ofrece enormes oportunidades para obtener una ventaja competitiva y aumentar sus beneficios.
Pero no hace falta recurrir a especulaciones para comprobar que la ecoinnovación en sí puede ser rentable. El sector que evalúa edificios para otorgarles certificaciones ecológicas no existía, pero ha crecido hasta generar unos ingresos previstos de 3.000 millones de dólares en menos de dos décadas. El dinero está ahí para las empresas dispuestas a buscarlo.
Llevar la ecoinnovación a tu empresa
Las circunstancias son tales que las empresas de cualquier tamaño y sector deberían plantearse seriamente dar prioridad a la ecoinnovación. Los beneficios actuales y futuros de situar la sostenibilidad en primer plano son demasiado grandes como para ignorarlos. Estas son tres estrategias para incorporar la ecoinnovación de forma significativa en tu empresa:
1. Fija tu objetivo
Toda iniciativa empresarial necesita un plan, y la ecoinnovación no es una excepción. Definir objetivos de sostenibilidad ayuda a las empresas a dar prioridad a la ecoinnovación dentro de su cultura y sus planes de negocio. Como harías con cualquier proyecto, determina cómo será el éxito de tus iniciativas y qué indicará si lo estás alcanzando.
2. Empieza por arriba
Para que la ecoinnovación beneficie a una empresa de manera significativa y a largo plazo, necesita el apoyo de sus máximos dirigentes. Todo el equipo directivo debe respaldar tus objetivos de sostenibilidad y entender qué papel desempeña en su apoyo y consecución. Un liderazgo sólido aporta la inspiración y el impulso que necesitan las ideas innovadoras para prosperar.
3. Evalúa a tus proveedores
Los avances medioambientales pueden quedar anulados si no se adoptan en toda la cadena de suministro. Los ejemplos más exitosos de ecoinnovación, tanto desde una perspectiva empresarial como medioambiental, implican la comunicación y la colaboración del mayor número posible de partes interesadas. Asegúrate de que tus proveedores y socios compartan los principios medioambientales de tu empresa.
La ecoinnovación no es fácil, pero sin duda es apasionante. Es esencial que las empresas de hoy comprendan que adoptar prácticas ecológicas no es un truco publicitario: es una estrategia empresarial sólida con un impacto positivo en los resultados. No pasará mucho tiempo antes de que la ecoinnovación sea imprescindible y deje de ser una mera opción.



