Cómo pueden las empresas triunfar dando un salto adelante

An Australian green tree frog uses its suction-cup toes to climb up a glass window at the Taronga Zoo in Sydney November 23, 2004. Many scientists and researchers see local frog populations as a good indicator of a region's overall environmental health because frogs are highly susceptible to environmental changes. NO RIGHTS CLEARANCES OR PERMISSIONS ARE REQUIRED FOR THIS IMAGE. REUTERS/Tm Wimborne PP04110153 TBW/CN - RP5DRIAYHRAA
A key business strategy for the Fourth Industrial RevolutionImage: REUTERS/Tm Wimborne
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Las tecnologías de rápida aparición —como el Internet de las cosas, la inteligencia artificial, los dispositivos ponibles, la robótica y la fabricación aditiva— están impulsando el desarrollo de nuevas técnicas de producción y modelos de negocio que alterarán profundamente la mayor parte de la manufactura y las cadenas de suministro globales. Por ejemplo, algunas economías exportadoras de manufacturas de bajo costo podrían estar en riesgo, ya que pronto la tecnología podría permitir fabricar muchos productos mucho más cerca de los mercados donde se venderán a un costo competitivo.

Sin embargo, ese es solo un aspecto de un panorama que cambia radicalmente. Es imperativo que los líderes gubernamentales y empresariales reconsideren cómo contribuirán sus países y empresas a las cadenas de valor, que cambian rápidamente en todo el mundo.

Una estrategia que ha funcionado para algunos consiste en dar un salto adelantepara alcanzar el liderazgo mundial en ámbitos específicos, como hizo Corea del Sur con la televisión de alta definición (HDTV) y como China intenta hacer ahora con los vehículos eléctricos. Los rápidos avances tecnológicos abren oportunidades para que las economías rezagadas o incipientes ocupen rápidamente posiciones de liderazgo en cadenas de valor que sostienen la prosperidad, sin tener que replicar las trayectorias de competidores más consolidados. Sin duda, la Cuarta Revolución Industrial creará nuevas oportunidades para dar un salto adelante.

Sin embargo, es importante entender que dar un salto adelante no es una opción para todos. De hecho, los hallazgos del informe Evaluación de la preparación para el futuro de la producción 2018 , elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con A.T. Kearney, sugieren que solo un puñado de países podría estar en condiciones de dar esos saltos.

Es probable que los países con alto potencial, como Australia y los Emiratos Árabes Unidos, y los países incipientes más próximos al límite entre arquetipos, como el Reino de Arabia Saudita, estén mejor posicionados para dar un salto adelante en el nuevo paradigma de producción. Estos países tienen una base de producción actual relativamente pequeña, pero cuentan con recursos y, posiblemente, con la combinación adecuada de otras capacidades para aprovechar las oportunidades que ofrece ese salto. Otros países también tienen potencial para darlo, aunque con un esfuerzo aún mayor: pueden centrarse en unas pocas oportunidades y luego concentrar sus esfuerzos e inversiones en desarrollar las capacidades fundamentales correspondientes.

Evaluación de las capacidades esenciales

El informe, basado en datos, Evaluación de la preparación para el futuro de la producción 2018analiza qué tan bien posicionadas están hoy las economías para dar forma al carácter cambiante de la producción y beneficiarse de él. Por lo general, se entiende por preparación la capacidad de aprovechar las oportunidades de producción futuras, mitigar riesgos y desafíos, y ser resiliente y ágil al responder a perturbaciones futuras desconocidas. La evaluación consta de dos componentes principales: la estructura de la producción, es decir, la base de producción actual de una economía; y los impulsores de la producción, los factores esenciales que permiten a una economía aprovechar la Cuarta Revolución Industrial.

Figura 2. Capacidades para el futuro de la producción

Algunas de estas capacidades son especialmente importantes para dar un salto adelante y deben analizarse cuidadosamente antes de elegir esa estrategia. Tres ámbitos merecen particularmente la atención temprana de los líderes que buscan dar ese salto: la tecnología y la innovación, el capital humano y el marco institucional.

La mayoría de los esfuerzos por dar un salto adelante comienzan con una ventaja competitiva diferenciada (y, por lo general, especializada) en tecnología e innovación. Los líderes que se preparan para darlo deben prever y definir claramente cómo promoverán un desarrollo y una difusión tecnológicos constantes y enfocados.

El capital humano es, evidentemente, fundamental. Los líderes que trazan una estrategia para dar un salto adelante deben evaluar con realismo qué se necesitará de las reservas de talento de su país y sus industrias, y aplicar meticulosamente las estrategias correspondientes para desarrollar con rapidez las capacidades humanas necesarias. En la Cuarta Revolución Industrial, estas incluyen no solo destreza técnica, sino también la capacidad de aprender continuamente, la creatividad, la inteligencia emocional y otras habilidades interpersonales.

El marco institucional de un país abarca la eficacia con que las instituciones gubernamentales, las normas y los reglamentos encauzan el desarrollo tecnológico, los nuevos negocios y la manufactura avanzada. Para propiciar un salto adelante, los líderes deben cultivar un entorno donde el Estado de derecho sea lo bastante sólido para proteger la propiedad intelectual y garantizar la estabilidad social, lo bastante liberal para fomentar la innovación rápida y atraer a pensadores poco convencionales, y lo bastante favorable a las empresas para estimular la actividad emprendedora.

La era de los ecosistemas económicos

A muchos países les resultará difícil, si no imposible, desarrollar mediante la política industrial tradicional todas las capacidades necesarias para dar un salto adelante. En este entorno de rápidos cambios, no funcionará elegir cadenas de valor individuales y combinarlas con soluciones tecnológicas seleccionadas, pues eso exigiría que los líderes acertaran casi siempre al identificar dónde están las mejores oportunidades para alcanzar y mantener la competitividad, y cómo aprovecharlas de la mejor manera.

Una alternativa práctica a la política industrial tradicional es participar activamente en nuevos sistemas económicos, comparables a los que se encuentran en la naturaleza. Los arrecifes de coral, por ejemplo, combinan las capacidades de una gran variedad de organismos, grandes y pequeños, para la supervivencia y el sustento de todos. Las entidades económicas suelen imitar a la naturaleza al entablar relaciones simbióticas. Por ejemplo, los gigantes tecnológicos y las empresas emergentes de Silicon Valley dependen en gran medida de las universidades de la región, que a su vez se benefician de tener cerca a empleadores de élite deseosos de contratar a sus graduados y financiar sus investigaciones. En todo el mundo, de hecho, la industria de alta tecnología y las instituciones de educación superior tienden a reconocer su interdependencia y a formar comunidades sólidas de intereses compartidos que, en esencia, son sistemas que fomentan una competencia saludable de ideas y soluciones.

Los sistemas son mucho más resilientes que cualquier solución individual y tienen una capacidad mucho mayor para adaptarse a lo inesperado. Por tanto, los países y las empresas que buscan dar un salto adelante deben tener visión para ver dónde podrían compartir intereses con socios que aún no conocen, y creatividad para forjar nuevos vínculos de dependencia mutua. De hecho, crear sistemas económicos y participar en ellos podría resultar la capacidad más crucial de todas en la Cuarta Revolución Industrial. Los líderes pueden empezar a cultivarla mediante la participación activa de la industria, el mundo académico, los sindicatos y otras partes interesadas fundamentales en el proceso de explorar, seleccionar y aprovechar las oportunidades para dar un salto adelante.

Para obtener más información, consulte la Iniciativa del Sistema sobre el Futuro de la Producción.

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