Cómo los datos pueden ayudar a las empresas mineras a combatir su déficit de confianza

A wheel loader operator fills a truck with ore at the MP Materials rare earth mine in Mountain Pass, California, U.S. January 30, 2020
How can mining companies better meet society's expectations?Image: REUTERS/Steve Marcus
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  • Las empresas mineras afirman que su principal riesgo es el déficit de confianza que tienen con las comunidades locales.

  • Un nuevo informe de la Responsible Mining Foundation muestra cómo un uso de los datos más eficaz y transparente puede ayudar a cerrar esta brecha.

  • Con la buena voluntad y la perseverancia de todo el sector, estas mejores prácticas sugeridas pueden normalizarse en toda la industria.

Por segundo año consecutivo, las empresas mineras han reconocido que su déficit de confianza con las comunidades afectadas (la falta de una «licencia social para operar») es su principal riesgo. Si bien las expectativas de la sociedad evolucionan constantemente, las empresas suelen lamentar los retrasos y los costes que los conflictos con las comunidades locales causan en sus operaciones, y cada vez recurren más a sistemas de alerta temprana para hacer seguimiento de las percepciones negativas entre la población local y planificar medidas de mitigación. Al mismo tiempo, los accionistas, los financiadores y las instituciones financieras, junto con los usuarios finales de minerales y metales, ejercen cada vez más presión sobre las grandes empresas mineras para que divulguen información de interés público a nivel de cada mina. Sin embargo, la mayoría de las empresas siguen oponiéndose a estas exigencias de divulgación por activo, aunque la divulgación proactiva de información de interés público a nivel de mina, junto con un diálogo abierto y honesto con las partes interesadas locales, es un primer paso crucial para generar confianza y demostrar respeto por sus vecinos.

Desconexión entre los compromisos corporativos y las acciones en las minas

La falta generalizada de datos a nivel de mina es una de las principales conclusiones del Informe RMI 2020, publicado recientemente por la Responsible Mining Foundation. El informe es una evaluación basada en pruebas de las políticas y prácticas económicas, ambientales, sociales y de gobernanza (EESG) de 38 grandes empresas mineras, así como una evaluación más específica de 180 de sus minas en 45 países.

El informe pone de manifiesto una desconexión entre las políticas y normas aplicadas a nivel corporativo y las acciones sobre el terreno en las minas, donde los impactos de la minería son más evidentes. Las empresas a menudo muestran poca o ninguna evidencia de compartir información a nivel de mina sobre cuestiones de gran interés público para las comunidades vecinas, los trabajadores, los gobiernos, los inversores y los usuarios finales. Asimismo, hay escasas pruebas de que las empresas se relacionen con las partes interesadas locales en estas cuestiones, entre las que se incluyen, por ejemplo, las compras locales, los mecanismos de reclamación o la calidad del aire y del agua. De las 180 minas evaluadas individualmente, solo una supera el 50 %, mientras que 145 obtienen menos del 20 % y 45 minas obtienen cero en los 10 indicadores (véase la Figura 1 más abajo). Y ninguna de las empresas muestra un desempeño coherente en todas las minas que posee o explota.

Figura 1: Existen enormes lagunas en los datos a nivel de minaImage: Responsible Mining Foundation

Ya existen buenos modelos de intercambio de datos

El Informe RMI 2020 demuestra que es posible: las empresas mineras están demostrando colectivamente una serie de buenas prácticas y están probando que una minería responsable es alcanzable tanto a nivel corporativo como a nivel de mina. Si una empresa lograra obtener todas las puntuaciones más altas registradas para cada uno de los 71 indicadores, alcanzaría más del 70 % de la puntuación máxima posible. De manera similar, si una mina lograra obtener todas las puntuaciones más altas observadas en los indicadores a nivel de activo, superaría el 80 %. Por tanto, si las empresas actuaran de forma más deliberada para adoptar sistemáticamente las buenas prácticas que ya se observan en todo el sector, avanzarían mucho en el cumplimiento de las expectativas de la sociedad.

Además, el informe destaca unas 70 prácticas ejemplares, entre ellas varias relacionadas con la divulgación a nivel de mina que se ajustan a los principios de datos abiertos; es decir, hacer que la información sea accesible, comprensible y útil para los inversores y las partes interesadas locales.

Véanse, por ejemplo, los casos resumidos a continuación que destacan el intercambio de datos abiertos a nivel de mina:

Empleo local

La operación Iduapriem de AngloGold Ashanti en Ghana publicó un Informe de Divulgación de Empleo Comunitario que muestra datos de empleo correspondientes al período comprendido entre enero y julio de 2019. Este informe incluye datos detallados de empleo por sexo, número de personas contratadas por comunidad anfitriona, clasificadas como empleados cualificados, semicualificados y no cualificados. Además, también revela datos sobre el número de personas empleadas en comparación con el número de personas de las comunidades anfitrionas que han solicitado empleo en la mina.

Compras locales

La operación Oyu Tolgoi de Rio Tinto realiza un seguimiento de sus compras y comunica datos exhaustivos sobre el gasto real frente a los objetivos establecidos para promover a proveedores de Mongolia. Los datos recientes muestran el desempeño del ejercicio financiero 2017, con las compras locales desglosadas por tipos de bienes y servicios adquiridos, y el gasto total en proveedores nacionales y en proveedores de la región de Gobi Sur.

Reclamaciones comunitarias

La operación Cadia Valley de Newcrest Mining en Australia cuenta con un proceso formalizado para registrar e informar del número y la naturaleza de las reclamaciones comunitarias. En su informe anual de gestión ambiental, la empresa detalla las reclamaciones recibidas, incluidas la fecha, la ubicación y la naturaleza detallada de cada reclamación, así como las medidas adoptadas para resolverlas. Además, el sitio web de Cadia Valley ofrece acceso al registro de reclamaciones comunitarias, que se actualiza mensualmente.

Los factores externos impulsan prácticas más transparentes y responsables

El informe muestra que las empresas con mejor desempeño y más transparentes tienden a estar sujetas a requisitos específicos impuestos por los inversores o por los gobiernos del país productor o del país de origen. Un factor externo reciente que ha impulsado la transparencia fue la solicitud de un grupo de inversores de información detallada sobre las instalaciones de almacenamiento de relaves (TSF) de las empresas mineras, tras el desastre de los relaves de Brumadinho en Brasil el año pasado. Los inversores, liderados por el Church of England Pensions Board y el Consejo sueco de Ética de los Fondos AP, solicitaron a más de 700 empresas extractivas que compartieran públicamente información sobre la ubicación y la seguridad de sus TSF, que generalmente son grandes estructuras de presas que representan enormes riesgos para las personas y el medio ambiente en caso de fallo. El Informe RMI 2020 constató que casi la mitad de las 38 empresas evaluadas había divulgado públicamente el número y la ubicación exacta de sus TSF (véase la Figura 2 más abajo), principalmente en respuesta a la solicitud de los inversores.

Figura 2: Divulgaciones de las empresas sobre la ubicación y la seguridad de las instalaciones de almacenamiento de relavesImage: Responsible Mining Foundation

En conjunto, persisten importantes brechas entre el desempeño y las expectativas de la sociedad

La conclusión fundamental del Informe RMI 2020 es que el desempeño incluso de las empresas con mejores puntuaciones sigue quedándose muy por debajo de las expectativas de la sociedad. Si bien la crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de mayor transparencia e intercambio abierto de información, todas las empresas deben esforzarse más para desarrollar sistemas sólidos y transparentes que permitan aplicar sus compromisos EESG, y para hacer un seguimiento, revisar y actuar con el fin de mejorar la eficacia de estas acciones. Porque, en última instancia, las empresas no podrán combatir por completo su principal riesgo sin ser capaces de «saber y demostrar» cómo están abordando de forma responsable las cuestiones que afectan a la vida y los medios de subsistencia de los miembros de las comunidades y de los trabajadores, así como al medio ambiente y las economías de los países productores. Algunas minas ya aplican prácticas eficaces y receptivas, pero ahora se requiere buena voluntad y perseverancia para normalizarlas en toda la industria.

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