Cuando India salió del confinamiento por COVID-19 en mayo, proteger del contagio a los trabajadores de fábricas se convirtió en una prioridad urgente.
Las soluciones de inteligencia artificial, como el análisis de macrodatos, pueden ayudar a las empresas a supervisar el distanciamiento social y el uso de equipos de protección, así como facilitar el rastreo de contactos si un trabajador da positivo.
Las tecnologías inteligentes podrían permitir que fábricas, oficinas, tiendas y aeropuertos vuelvan a abrir de forma segura.
Cuando India salió del confinamiento por COVID-19 hacia finales de mayo, la división de inteligencia artificial de mi empresa recibió llamadas urgentes de líderes empresariales de todo el país y de otros lugares. Necesitaban soluciones rápidas, fiables y asequibles para proteger la salud de sus trabajadores y evitar que el coronavirus se propagara en sus fábricas. Mi grupo, Bharat Light & Power (BLP Group), se especializa en energía renovable, pero también es propietario de una plataforma de inteligencia artificial, BLP Industry.AI, que desarrolla tecnologías inteligentes como el análisis de macrodatos y el aprendizaje automático. Las empresas querían saber cómo aprovechar el potencial de estas tecnologías para reabrir sus fábricas de forma segura.
Entre las empresas que se pusieron en contacto con nosotros había una de las mayores compañías de bienes de consumo de alta rotación (FMCG) del mundo. Garantizar un entorno de fabricación seguro y dar a los empleados la confianza necesaria para volver al trabajo sería crucial para abastecer de productos de uso cotidiano a millones de personas, como jabón, pasta de dientes, detergentes o cereales. Dado que el riesgo de contagio era especialmente alto en espacios interiores concurridos, los fabricantes también tenían la responsabilidad de proteger la salud pública y prevenir brotes en las fábricas que pudieran extenderse al resto de la sociedad. Pocas empresas se habían enfrentado antes a un reto tan complejo, con profundas implicaciones para el control de la pandemia, pero también para la gestión de recursos humanos, la productividad y las cadenas de suministro mundiales.
Mientras trabajábamos con nuestros socios para desarrollar rápidamente las soluciones que necesitaban, aprendimos lecciones que podrían servir a empresas de todo el mundo y hacer que las fábricas fueran más seguras y resistentes a las perturbaciones actuales y futuras.
IA para la alerta temprana
Creé Industry.AI inicialmente después de que uno de nuestros molinos eólicos se incendiara y causara pérdidas considerables. La idea era utilizar herramientas de análisis de macrodatos y aprendizaje automático para predecir fallos en los aerogeneradores antes de que se produjeran daños importantes. A partir de ahí, Industry.AI creció hasta ofrecer a empresas de todo el mundo tecnologías predictivas similares y otros algoritmos de inteligencia artificial (IA). Estos sistemas de alerta temprana, muy sofisticados, nos resultaron de gran utilidad en la lucha contra la COVID-19.
Los responsables de planta y los supervisores suelen enfrentarse a varios problemas al intentar frenar la propagación del virus. En primer lugar, es imposible comprobar constantemente en persona que los trabajadores lleven el equipo de protección requerido, como mascarillas y visores, y que tanto ellos como los visitantes externos respeten las normas de distanciamiento social. Algunas empresas exigen que los empleados informen a diario si se encuentran mal o si han visitado una zona de contención, pero supervisar estas declaraciones resulta engorroso. También se espera que los supervisores controlen la temperatura de cada empleado, aíslen rápidamente a quienes tengan fiebre alta y realicen un rastreo de contactos exhaustivo de cualquier persona que dé positivo en la prueba de COVID-19. Pero, además de las dificultades prácticas, el enorme coste de estas medidas sería inasumible para cualquier pequeña y mediana empresa.
Hemos desarrollado tres soluciones generales para ayudar a estas empresas. Ofrecen protección inmediata durante la crisis del coronavirus, desde la detección temprana hasta las medidas de contención, pero también pueden aplicarse a otras situaciones de seguridad habituales, como la detección de incendios.
Imágenes de cámaras y tecnología en la nube para la supervisión
La primera solución se basa en un sistema en la nube que combina modelos de análisis visual, modelos matemáticos y modelos de redes neuronales para analizar las imágenes de vídeo existentes captadas por cámaras en las plantas de las fábricas, oficinas, centros comerciales o aeropuertos.
Algunas de estas imágenes son vídeos corrientes de empleados en el trabajo que se cargan en la nube. Los algoritmos analizan las imágenes en tiempo real y envían una alerta al responsable de seguridad si un trabajador no lleva el equipo de protección adecuado o incumple las pautas de distanciamiento social. Otra opción es instalar cámaras térmicas. Las imágenes térmicas muestran las temperaturas corporales en distintos colores: el naranja y el rojo indican temperaturas superiores a la media. Los algoritmos pueden analizar estas imágenes térmicas y activar una alerta cuando una persona podría tener fiebre.
Los algoritmos también analizan los datos para detectar tendencias y patrones que ayuden a los responsables a obtener una visión más amplia de la situación en la planta de la fábrica, así como a detectar y corregir deficiencias sistémicas de seguridad o procesos inseguros.
Tecnología de telefonía móvil para la seguridad
Nuestra segunda solución se basa en una tecnología de telefonía móvil que permite que los teléfonos se comuniquen entre sí. Este sistema envía alertas en tiempo real cuando se incumplen las normas de distanciamiento social y controla cada pocas horas la temperatura de los empleados para detectar posibles casos de fiebre. La misma tecnología facilita el rastreo rápido de contactos si alguien da positivo, ya que identifica a todas las personas que han estado cerca de la persona infectada, siempre que todas lleven teléfonos móviles.
El rastreo de contactos en los lugares de trabajo puede respaldar los esfuerzos de los gobiernos por proteger a la población. Por ejemplo, el Gobierno de India puso en marcha una aplicación móvil de rastreo de contactos y autoevaluación llamada Aarogya Setu, que se descargó 100 millones de veces durante los primeros 40 días. Otros gobiernos de todo el mundo han lanzado herramientas similares, pero su adopción varía considerablemente de un país a otro. Por eso es aún más importante que las empresas privadas rastreen los contactos de su propia plantilla para evitar que las fábricas tengan que cerrar debido al coronavirus, lo que provocaría pérdidas de producción.
Dispositivos ponibles
La tercera solución se basa en dispositivos ponibles, como pulseras o tarjetas de identificación inteligentes. Estos objetos vibran cada vez que un trabajador incumple las normas de distanciamiento social y también transmiten los datos pertinentes a la nube, si la organización lo permite y lo requiere para realizar análisis. Normalmente, esta tecnología se utiliza para localizar a trabajadores, máquinas y materiales en la planta de la fábrica y garantizar un flujo de trabajo óptimo para maximizar la productividad. Durante la crisis actual, se ha adaptado para cumplir una función esencial de salud pública.
La pulsera vibratoria envía una señal clara al trabajador, que quizá no se haya dado cuenta de que se acercaba demasiado. También informa al responsable de seguridad y puede ayudarle a identificar la causa de fondo de patrones y problemas recurrentes. Por ejemplo, la falta de espacio o la distribución de la fábrica pueden hacer que los trabajadores se acerquen demasiado durante ciertas etapas del proceso de fabricación. Universidades y escuelas están estudiando el uso de estas tecnologías, teniendo en cuenta las estrictas normas de privacidad.
En conjunto, estas tecnologías cubren la cadena de posible transmisión del coronavirus en el lugar de trabajo, desde la prevención hasta el rastreo de contactos en caso de brote. Sin embargo, también plantean sus propios retos. Algunos, como los retos tecnológicos, pueden resolverse durante el proceso de desarrollo. Otros, como la privacidad, deben abordarse tanto en la etapa de desarrollo como durante la implementación de estas tecnologías, para que las personas se sientan cómodas al utilizarlas.
Uso responsable de los datos
Cualquier tecnología que supervise continuamente a las personas, su comportamiento y su salud plantea preocupaciones evidentes sobre la privacidad y el uso de datos personales sensibles. A través del diálogo con nuestras empresas asociadas, encontramos varias formas de reducir esas preocupaciones.
En primer lugar, las tecnologías solo se aplican dentro de una fábrica o una oficina concreta. No se utilizan con ningún otro fin que supervisar el cumplimiento de las medidas de seguridad y los primeros síntomas relacionados con la COVID-19, y no se comparten con nadie más. Todos los datos son anónimos, y solo el responsable de seguridad o salud, o los administradores designados de la empresa, tienen acceso a ellos. Las imágenes de las cámaras no se almacenan en ningún servidor. Todas las alertas se eliminan en un plazo determinado, de conformidad con la política de privacidad de las empresas.
Proteger la privacidad de los trabajadores no es solo una obligación moral. También tiene consecuencias prácticas para la implementación y el cumplimiento. Los trabajadores solo aceptarán estas tecnologías si sienten que su único objetivo es proteger su salud y la de la sociedad en general, y que no se utilizan para coaccionarlos ni controlarlos. Una gestión eficaz de los recursos humanos y una cultura empresarial positiva basada en la confianza son fundamentales para ayudar a los trabajadores a entender el alcance y los beneficios de estas herramientas inteligentes. En un entorno de confianza y cooperación, los empleados estarán más dispuestos a aceptar que adoptarlas beneficia a todos.
Más allá de la COVID-19
Es alentador ver cómo las empresas crean alianzas y unen fuerzas en tiempos de crisis. En este caso, la colaboración entre unas pocas grandes empresas y una compañía tecnológica ágil, junto con programas piloto posteriores en otros sectores, dio lugar a soluciones escalables y económicas que pudieron probarse y ponerse en marcha en poco tiempo.
Estas herramientas se han implementado en las fábricas de nuestros clientes en toda India y otros lugares, pero también podrían adaptarse a oficinas, tiendas y aeropuertos para supervisar a clientes y viajeros, además de a las personas que trabajan en esos espacios. Las empresas ya están evaluando cómo podrían utilizarse para mejorar la seguridad de los trabajadores en otras situaciones más allá de la pandemia de coronavirus.
Existe el temor de que la pandemia vuelva en oleadas y de que las vacunas no estén listas para todas las mutaciones del virus. En esta situación, las industrias tendrán que apoyarse mutuamente y ayudar a los gobiernos a acelerar la adopción de tecnologías de nueva generación en muchos ámbitos de la vida. La interrupción de las cadenas de suministro ha obligado a las empresas a acelerar sus planes de transformación digital para mejorar no solo la seguridad de los trabajadores, sino también la productividad y la toma de decisiones de las organizaciones. La IA también puede ayudar con estos procesos, transformando la fabricación moderna y creando los lugares de trabajo seguros, resilientes y productivos del mañana.



