¿Qué significan los aranceles de Estados Unidos para las cadenas de suministro de África?

Shipping containers at the port of Mombasa, Kenya, East Africa's busiest port.
Shipping containers at the port of Mombasa, Kenya, East Africa's busiest port.Image: Reuters/Laban Walloga
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  • La globalización aumentó la complejidad de las cadenas de suministro, pero la reciente ronda de aranceles de Estados Unidos amenaza con trastocarlas.

  • La nueva era podría tener un impacto especialmente fuerte en África, recientemente integrada en la cadena de valor global.

  • La actual agitación representa una oportunidad para que África tome las riendas de su destino y diseñe un nuevo modelo económico.

Desde que el término globalización cobró relevancia en la década de 1990, durante la era posterior a la Guerra Fría, este fenómeno ha reforzado la integración, la interconexión y la interdependencia de los mercados, las economías, las culturas y las sociedades. Hasta hace poco, el flujo transnacional de bienes, servicios, capital, tecnología, información y personas había continuado sin cesar.

Desde la perspectiva de la gestión de la cadena de suministro, la globalización ha aumentado considerablemente la complejidad de las cadenas de suministro. Ha incrementado el número de interacciones y transacciones entre distintas partes interesadas en varias etapas fundamentales. Por lo general, estas interacciones tienen lugar en la etapa inicial (en la que se obtienen las materias primas), la etapa intermedia (en la que se procesan las materias primas) y la etapa final (que abarca todas las actividades que permiten entregar los productos procesados o los servicios al consumidor final).

Algunos ejemplos de esta complejidad son el tamaño (número de proveedores), la diversidad (variedad de proveedores), la densidad (interconexión de los proveedores), la longitud (número de niveles de una red), la amplitud (dispersión geográfica de los integrantes de la cadena de suministro), la solidez (interdependencia entre sus integrantes) y las características del producto (número de componentes distintos y cómo interactúan entre sí).

Un desafío importante consiste en cómo los actores de las cadenas de suministro globales gestionan y cumplen las múltiples normativas, incluidas las políticas aduaneras y comerciales de importación y exportación que establecen los distintos países por cuyas fronteras cruzan los bienes y servicios. Aquí es donde entran en juego los aranceles.

Un panorama cambiante del comercio global

Entre enero y abril de 2025, el arancel promedio ponderado por el comercio de Estados Unidos —una medida, en esencia, del gravamen medio pagado por importar bienes— aumentó del 2% a un 24% estimado, su nivel más alto en más de un siglo. La serie de importantes aranceles impuesta por el presidente Donald Trump a prácticamente todos los bienes importados a Estados Unidos supone una intensificación considerable del proteccionismo comercial y marca el inicio de una nueva era económica, al cambiar la dinámica de las redes de suministro globales, las relaciones internacionales y la política económica.

Al entrar en esta nueva era, los expertos siguen debatiendo si estos importantes cambios de política traerán beneficios económicos, ambientales y sociales a largo plazo para Estados Unidos. Estos acontecimientos recientes también ilustran la compleja relación entre la política y las cadenas de suministro. Por ejemplo, en respuesta a las declaraciones del presidente estadounidense sobre Groenlandia, los aranceles y otras políticas, han surgido boicots a productos estadounidenses en toda la UE. En Dinamarca, por ejemplo, varias cadenas de supermercados ya están marcando productos con una estrella para facilitar que se compren exclusivamente productos europeos.

Los acontecimientos recientes demuestran cómo la política tiene un profundo impacto en las cadenas de suministro a través de las normativas, la política comercial y los acontecimientos geopolíticos, lo que plantea tanto oportunidades como desafíos para las empresas y los gobiernos. Los cambios en estos ámbitos pueden afectar los costos, las estrategias de abastecimiento y, potencialmente, la ubicación geográfica de la producción, lo que hace que las cadenas de suministro sean vulnerables a la manipulación política.

Esta agitación arancelaria suscita gran preocupación en África, un continente que se ha beneficiado de su integración en la cadena de valor global. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras organizaciones han expresado su preocupación por que el giro hacia la fragmentación geoeconómica, caracterizada por la aparición de bloques comerciales rivales (como la UE, China y Estados Unidos), pueda tener un grave impacto en África subsahariana. El FMI prevé que esto podría provocar un descenso sostenido del PIB real de África y afectar potencialmente su capacidad para acceder a mercados de exportación clave y hacer frente a mayores costos de importación.

Para que las economías africanas tengan éxito, es necesario destacar su diversidad.
Para que las economías africanas tengan éxito, es necesario destacar su diversidad.
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En lugar de lamentar el aumento de los aranceles y la desaparición de la ayuda, esto debería ser una llamada de atención para que África cambie de rumbo: mire hacia dentro con orgullo, profundice la colaboración transfronteriza y construya el continente con determinación y audacia.

Los desafíos actuales relacionados con la política y las cadenas de suministro podrían abrir una oportunidad única para que África empiece a crear su propio modelo económico. Así es como puede hacerse realidad:

1. Priorizar la creación de valor

El entorno comercial actual pone de relieve la necesidad de abordar la trampa que supone la posición de África en la cadena de valor. Los países africanos ya no pueden permitirse seguir exportando materias primas e importando productos terminados a un costo más elevado; deben avanzar hacia eslabones de mayor valor de la cadena global.

El continente posee el 30% de las reservas minerales del mundo, incluidos importantes yacimientos de metales valiosos como el platino y el oro, así como minerales cuya explotación está en desarrollo, como el litio y el cobre. ¿Por qué países africanos como la República Democrática del Congo deberían exportar minerales extraídos como el cobalto y el litio para después volver a comprar las baterías, los dispositivos electrónicos y los automóviles necesarios para generar valor añadido de forma integral? ¿Por qué países africanos como Costa de Marfil deberían enviar cacao a Europa y Estados Unidos para luego importar chocolate, cacao en polvo y manteca de cacao? Al centrarse en el procesamiento y la fabricación, los países africanos pueden reducir su dependencia de las exportaciones de materias primas y mejorar su competitividad en los mercados globales.

2. Ampliar los acuerdos comerciales africanos

Es hora de aplicar y poner en funcionamiento de forma decidida la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA). A medida que el comercio global se vuelve más impredecible y los nuevos aranceles alteran las rutas de exportación tradicionales, África debe actuar con rapidez para reducir su dependencia de los mercados externos.

La AfCFTA ofrece al continente una oportunidad única para fortalecer su resiliencia desde dentro. Los países africanos pueden aprovechar nuevas oportunidades económicas transfronterizas reduciendo las barreras comerciales entre los Estados miembros y mejorando la infraestructura regional. Este cambio permite que los bienes, los servicios y el valor circulen con mayor libertad por todo el continente, refuerza las cadenas de suministro locales y crea nuevos mercados para los productores africanos. En lugar de esperar a sufrir el impacto de las decisiones comerciales globales que se toman en otros lugares, las economías africanas pueden tomar las riendas de su propio crecimiento.

3. Armonizar la contratación pública

Ante el aumento de los aranceles globales y la incertidumbre comercial, los líderes africanos deben dar prioridad a la armonización de los sistemas de contratación pública en todo el continente. Dado que la contratación pública representa alrededor del 17% del PIB de África, este sector tiene un potencial sin explotar para estimular la actividad económica intraafricana y reducir la dependencia de los mercados externos.

La armonización de los sistemas de contratación permitiría a las empresas africanas licitar contratos públicos en cualquier Estado miembro sin tener que repetir los trámites de registro, lo que estimularía la producción local, reforzaría las cadenas de valor regionales y reduciría la dependencia de los mercados externos. África puede extraer enseñanzas del modelo transfronterizo de contratación pública de la UE, establecido desde hace mucho tiempo —que ha promovido la competencia, la transparencia y la cohesión económica— y aprovechar el gasto público de forma más estratégica para convertir la demanda interna en un potente motor de industrialización y autosuficiencia económica. Este componente público parece faltar en la visión de la AfCFTA —centrada en reducir los aranceles y facilitar el comercio transfronterizo—, pero es crucial para desarrollar resiliencia ante las perturbaciones externas.

4. Aprovechar el potencial de una población africana en crecimiento

La población de África ha superado los 1.500 millones de personas. Se prevé que su población sea la más joven del mundo y que, para 2050, una de cada cuatro personas del planeta sea africana. Esto tiene importantes implicaciones para la fuerza laboral necesaria para contribuir a la creación de valor. Sin embargo, la población por sí sola no constituye un activo económico. De hecho, con el auge de la robótica y la IA, las poblaciones numerosas sin un desarrollo adecuado de las competencias ni la infraestructura necesaria pueden convertirse en una desventaja en lugar de una fortaleza. Los ministerios de educación, las universidades y las organizaciones de investigación pertinentes tienen un papel clave en facilitar una educación y formación que se ajusten a los conocimientos especializados que requiere la industria, adecuados para los sectores emergentes y las economías en desarrollo. También pueden colaborar para ofrecer una educación y una investigación interdisciplinarias de gran impacto que integren la adopción de tecnología, la innovación, la ética y la integridad, y la gestión sostenible para la creciente población de África.

Desde ahora, los líderes africanos tienen un papel que desempeñar al dar pasos más audaces que prioricen el futuro del continente mediante mejores políticas y modelos de gobernanza. Dada la riqueza de los recursos minerales del continente y su amplio potencial para contribuir a la economía global, ha llegado el momento de que África despierte. A medida que el panorama del comercio global sigue cambiando en respuesta a los aranceles, se presenta una oportunidad estratégica para que África se convierta en líder de la cadena de valor global.

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