Una industria de semiconductores revitalizada impulsará el futuro digital de Europa

Europe’s digital transformation is interwoven with the revitalization of the semiconductor industry
Europe’s digital transformation is interwoven with the revitalization of the semiconductor industry.Image: REUTERS/Florence Lo/Illustration/File Photo
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  • La UE se ha fijado el objetivo de aumentar su participación en la industria mundial de semiconductores del 9 % actual hasta el 30 % para 2030.

  • Pero, para alcanzar este objetivo, debe replantearse su enfoque de la fabricación de microchips y centrarse en sus fortalezas.

  • La evolución de la regulación en la UE y Estados Unidos es prometedora, y el sólido ámbito académico de Europa la sitúa en una buena posición para impulsar sus avances digitales con microchips fabricados en la región.

Sin duda, Europa está a las puertas de una transformación que marcará su futuro. La tecnología impulsará esta transformación. La inteligencia artificial, la computación generalizada y ubicua, y la infraestructura de la nube al borde de la red serán fundamentales para que Europa alcance su potencial de digitalización. En el núcleo de estas tecnologías está el chip semiconductor. Esta tecnología impulsa ideas y tecnologías innovadoras, y acelera nuestra comprensión del mundo que nos rodea.

La transformación digital de Europa está entrelazada con la revitalización de la industria de semiconductores, devastada por los cierres globales, las interrupciones del transporte marítimo y las tensiones geopolíticas.

Cuatro maneras de construir una industria de semiconductores de próxima generación

Europa debe revitalizar su industria de semiconductores para estar preparada para el futuro. Resolver este problema no es fácil, pero es fundamental.

La UE se ha fijado el objetivo de aumentar su participación en la industria mundial de semiconductores del 9 % actual al 30 % para 2030. Estos son cuatro pasos clave que el bloque puede dar ahora para alcanzar esa ambiciosa meta:

1. Redoblar los esfuerzos de colaboración

Ninguna organización ni gobierno puede transformar por sí solo una industria mundial, por lo que no se puede exagerar la importancia de la colaboración. Para impulsar la industria europea de semiconductores, se necesitan ecosistemas abiertos y relaciones sólidas entre socios.

Pero fabricar semiconductores en Europa conlleva importantes desventajas de costes. Operar una planta de fabricación de semiconductores —conocida como «fab»— en Europa puede costar entre un 40 % y un 50 % más que en otras partes del mundo, donde los gobiernos pueden subvencionar la fabricación. Unas subvenciones similares en Europa contribuirían sin duda a equilibrar las condiciones.

La buena noticia es que la Ley Europea de Chips está en camino. También existe disposición a apoyar la colaboración en toda la cadena de valor europea, en especial entre los fabricantes que quizá sean demasiado pequeños para operar a escala mundial. Además de colaborar dentro de Europa y de la región EMEA, también deberíamos mirar al otro lado del Atlántico. La reciente aprobación de la Ley estadounidense CHIPS y de Ciencia, destinada a dar un gran impulso a la industria estadounidense de semiconductores, es un paso bienvenido en la dirección correcta. Y, lo que es más importante, demuestra que hay coordinación a ambos lados del Atlántico.

2. Acercar el laboratorio a la fábrica

Históricamente, una de las principales fortalezas de Europa ha sido la investigación de laboratorio y el ámbito académico, mientras que la producción se ha llevado a cabo en plantas de fabricación de semiconductores en otros lugares. Debemos procurar acercar la investigación y la fabricación. Aprovechando parte del talento más destacado del mundo en Europa, podemos convertir la excelencia actual de la región en investigación en innovación industrial para consumidores de todo el mundo. De hecho, Kearney estima que, solo gracias a la inversión en chips, la economía europea en su conjunto sumaría entre 77.000 y 85.000 millones de euros al PIB durante la próxima década.

La legislación es el primer paso para hacerlo realidad. La Ley Europea de Chips está actualmente en trámite legislativo en la UE y tiene como objetivo movilizar más de 43.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas para proporcionar a los fabricantes las herramientas necesarias para prosperar en Europa: inversión en investigación y desarrollo, creación de canales para formar talento y apoyo a las infraestructuras.

3. Contar con las competencias adecuadas

Detrás de cada producto hay personas. La inversión y la innovación son fundamentales, pero sin el talento adecuado, no bastarán para que Europa llegue muy lejos.

Europa es una de las regiones más diversas del mundo. Con más de 50 países, cuenta con una reserva de talento en fabricación, investigación y desarrollo, software y otros ámbitos. Para hacer realidad las ambiciones de la UE en los sectores de la tecnología y la fabricación, la industria debe invertir en educación STEM y desarrollar formas innovadoras de involucrar a grupos tradicionalmente infrarrepresentados. Para empezar, esto implica comprometerse con iniciativas de diversidad e inclusión dirigidas a los empleados actuales y futuros de la región. Los gobiernos, las universidades y las empresas del sector privado deben garantizar que los empleados tengan las competencias necesarias para prosperar en la fuerza laboral del futuro.

Esto va más allá de los chips. La innovación tecnológica está transformando rápidamente tanto la vida como las carreras profesionales, por lo que las competencias en inteligencia artificial, desarrollo de software e ingeniería son cada vez más importantes en diversos sectores. Es fundamental que nadie se quede atrás mientras nos adaptamos a este nuevo panorama.

4. Dar prioridad a la sostenibilidad en la industria de semiconductores

No es ningún secreto que la industria de los chips es de alto consumo energético, y es necesario trabajar para que el proceso de fabricación se ajuste a la transición ecológica de Europa y a su objetivo de alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2050.

Europa debe reconstruir su industria de chips de forma más ecológica y sostenible, asegurándose de que la reconstrucción no se haga a costa del clima. Hay varios ejemplos que pueden servir de referencia: desde la conservación del agua y los proyectos de reciclaje y recuperación hasta el uso de energías renovables en las operaciones de fabricación y el trabajo para lograr que no se envíen residuos a vertederos.

Trabajar con los proveedores puede ayudar a las fábricas europeas a alcanzar este objetivo. Las alianzas pueden ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la cadena de suministro al 30 % para 2030, por debajo del nivel que alcanzarían sin inversión ni medidas. Además, colaborar con socios del sector y clientes puede contribuir a aumentar la eficiencia energética y reducir la huella de carbono total de la industria tecnológica.

Integrar la sostenibilidad en el proceso de fabricación es un paso fundamental hacia una producción sostenible y nos permitirá atravesar la Cuarta Revolución Industrial sin consecuencias graves y duraderas para nuestro planeta.

Hacia el futuro digital de Europa

Hacer que la industria europea de semiconductores y sus cadenas de suministro sean resilientes y sostenibles no será sencillo ni rápido. Pero es necesario para que Europa cumpla su ambición de seguir siendo una potencia tecnológica líder y, al mismo tiempo, impulsar su PIB.

Se dice que el mejor momento para empezar algo fue ayer, y el segundo mejor es hoy. Algunas empresas, como Intel, se están preparando para este reto y para reforzar la soberanía digital de EMEA y convertir esta región en el hogar de un ecosistema de semiconductores de próxima generación que sea sostenible, rentable y puntero.

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