5 formas de empoderar al personal de fabricación para superar la pandemia y prosperar después

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  • Antes de la pandemia de COVID-19, la flexibilidad laboral, la transformación digital y la excelencia operativa eran pilares fundamentales de una Cuarta Revolución Industrial incipiente. Ahora, estas áreas son salvavidas esenciales para desarrollar resiliencia durante la crisis y después de ella.

  • Hoy existe un reconocimiento global cada vez mayor de la necesidad de mantener operaciones ágiles para acelerar la adopción de herramientas digitales modernas y mejorar la situación y las competencias del personal de primera línea.

  • Las empresas industriales que tomen medidas audaces para reforzar sus inversiones en el personal y la tecnología serán más resilientes y tendrán más probabilidades de triunfar, sean cuales sean las incertidumbres que se les presenten.

Hace diez meses se detectaron los primeros casos de COVID-19. Desde entonces, las empresas, las cadenas de suministro y economías enteras han sufrido trastornos y se han visto obligadas a adaptarse a una «nueva normalidad» en la que el cambio es constante y la agilidad resulta fundamental. Más del 48 % de los encuestados en una reciente encuesta del Foro de los principales expertos en riesgos del mundo dijeron que lo que más les preocupaba era una alteración de las cadenas de suministro globales. Otro informe del Foro afirma que la crisis de la COVID-19 ha afectado a más del 75 % de la producción manufacturera mundial.

Tan importante como atender las necesidades y preocupaciones inmediatas mientras las tasas de casos de COVID-19 fluctúan en todo el mundo es que los fabricantes se preparen para la recuperación y el Gran Reinicio que se avecinan.

Ahora más que nunca, los líderes del sector han comprendido que deben avanzar hacia una fabricación ágil y sostenible. Las empresas deben prepararse para un cambio en las competencias, con una demanda creciente de habilidades tecnológicas, sociales y cognitivas de nivel superior.

Valérie Ferret, vicepresidenta de 3DEXPERIENCE Edu, Dassault Systèmes

Incluso antes de la pandemia, la flexibilidad laboral, la transformación digital y la excelencia operativa eran pilares fundamentales de una Cuarta Revolución Industrial incipiente. Ahora, estas áreas son salvavidas esenciales para desarrollar resiliencia durante la crisis y después de ella. Un profundo sentido de urgencia lleva a las organizaciones a buscar soluciones y enfoques más pragmáticos para identificar las competencias, prácticas y tecnologías más importantes para la resiliencia y una recuperación exitosa, y ampliar rápidamente los programas que han demostrado ser eficaces.

Aunque el aumento de la adopción de herramientas digitales modernas para el personal de primera línea fue muy evidente en 2019, quizá uno de los pocos aspectos positivos de este año sea que se haya puesto el foco en estos trabajadores esenciales. Hoy existe un reconocimiento global cada vez mayor de la necesidad de mantener operaciones ágiles para acelerar la adopción de herramientas digitales modernas y mejorar la situación y las competencias del personal de primera línea.

5 prioridades para el personal durante la pandemia y después

Durante los últimos meses, miembros de la Plataforma para dar forma al futuro de la fabricación y la producción avanzadas y de la Plataforma para dar forma al futuro de la nueva economía y la sociedad —incluidas empresas industriales y manufactureras globales, instituciones académicas y proveedores de tecnología— se han unido para identificar prioridades clave para el personal, así como competencias y herramientas que no solo han demostrado ser fundamentales para mantener las operaciones durante la pandemia, sino que también serán esenciales para la recuperación del ecosistema de fabricación y producción.

En una encuesta reciente a empresas manufactureras, se pidió a los encuestados que evaluaran sus propias organizaciones con aportaciones del personal de planta, los directivos y sus pares.

El tema dominante —«Empoderar al personal de fábrica con conocimientos y herramientas digitales»— será esencial para superar la pandemia actual y garantizar que las operaciones puedan adaptarse al cambio en cualquier momento y lugar, haya crisis o no. Además, contar con normas operativas sólidas y prácticas ajustadas es fundamental para afrontar esta crisis y el futuro de la fabricación.

Más concretamente, la encuesta destaca cinco prioridades.

1. Seguridad y bienestar de los empleados

  • Cada miembro del equipo contribuye a mantener a salvo a nuestro personal y a sus familias, tanto dentro de la planta como en casa.

  • Una cultura de seguridad centrada en el tema, con requisitos ampliados de equipos de protección personal y responsabilidad asumida en todos los niveles de la organización.

La salud y la seguridad de los empleados en entornos industriales siempre han sido una prioridad, pero la crisis de la COVID-19 intensificó esta cuestión. Las instalaciones de fabricación han vuelto a abrir (si es que llegaron a cerrar) y el personal de primera línea ha estado en el centro de las perturbaciones. Un tema clave es generar confianza en que los empleadores pueden mantener a los trabajadores a salvo y protegidos, y dar prioridad a su bienestar mental general.

No basta con llamar «héroes» a los trabajadores de fábrica. Los trabajadores quieren y necesitan tener voz directa sobre si vuelven al trabajo, cómo lo hacen y qué medidas de seguridad se aplican. Las directrices y el liderazgo de arriba abajo deben complementarse con aportaciones de abajo arriba e influencia real en estas decisiones, así como en su seguimiento y cumplimiento. Cuando haya sindicatos o comités de empresa, estas instituciones deben participar en la definición de las nuevas condiciones laborales.

Image: Foro Económico Mundial

2. Formación cruzada, desarrollo de competencias y desarrollo profesional

  • Fomentamos el desarrollo profesional continuo, organizamos seminarios web para que participen, amplíen sus conocimientos y amplíen sus redes. La clave es mantenerlos implicados.

  • La estrategia de contar con operadores formados en una proporción de 2+1 se ha señalado como una oportunidad de mejora y un gran beneficio para mitigar los riesgos.

La incertidumbre de esta crisis ha puesto de relieve la importancia del desarrollo del personal y la formación cruzada en primera línea. Los fabricantes tuvieron que cambiar rápidamente las líneas para producir distintos productos, volúmenes y combinaciones, y hacerse cargo de las líneas de los trabajadores enfermos.

El software que ofrece contenidos digitales y aprendizaje justo a tiempo —como procedimientos de trabajo digitalizados e interactivos que garantizan el seguimiento preciso de cada paso y permiten acceder fácilmente a la información desde un dispositivo móvil— se está convirtiendo en algo habitual en las plantas de producción. Las empresas que ofrecen oportunidades para que los empleados desarrollen múltiples competencias, desde habilidades técnicas (automatización, TI, ingeniería, ciencia de datos) hasta habilidades «blandas» (comunicación, adaptabilidad, responsabilidad, colaboración y resolución de problemas), serán más resilientes a largo plazo.

3. Adopción de tecnología para aumentar la agilidad

  • La situación ha impulsado la necesidad de revisar nuestra estrategia digital y estudiar cómo ampliar el «hilo digital» en todas nuestras operaciones, cadenas de suministro e incluso entre nuestros clientes fabricantes de equipos originales (OEM).

  • Los paneles de control de la planta ayudaron al equipo a mantenerse coordinado en torno a problemas críticos de producción.

La falta de herramientas digitales modernas para el personal de primera línea lleva tiempo en la agenda, pero la COVID ha hecho apremiante la necesidad de proporcionarlas para lograr una mayor agilidad».

Las tecnologías que facilitan el trabajo a distancia, como los gemelos digitales, la realidad aumentada, la supervisión remota de máquinas y los paneles digitales, ayudan a las empresas a mantener la flexibilidad operativa ahora y en los próximos años. La automatización y la robótica contribuyen a que las operaciones continúen cuando surgen dificultades imprevisibles de dotación de personal y escasez de trabajadores. Además, es fundamental involucrar a los trabajadores como socios y permitirles contribuir al diseño y la implementación de nuevas tecnologías para impulsar su aceptación y adopción.

Esta pandemia nos ha enseñado la importancia del trabajo estandarizado y de contar con personal multifuncional, sobre todo si tenemos en cuenta que la disponibilidad de trabajadores puede verse interrumpida en cualquier momento. El uso de herramientas y tecnologías digitales ha contribuido mucho a ello, también en nuestras funciones de apoyo, que pueden trabajar a distancia mejor que nunca y, al mismo tiempo, permiten que nuestras instalaciones de fabricación sigan abiertas y funcionen a plena capacidad.

Craig Zielinski, vicepresidente de Fabricación para las Américas, Stanley Black & Decker

4. Continuidad del trabajo a distancia

  • Hemos aprendido que somos realmente una plantilla distribuida, lo que significa que después de la COVID tenemos la oportunidad de seguir colaborando a través de Zoom, Microsoft Teams, etc. Hemos aprendido que podemos trabajar desde casa.

  • Dirigir equipos virtuales es una habilidad.

Las empresas manufactureras deben prever que tendrán que facilitar el trabajo a distancia y seguir colaborando de forma remota con sus clientes y proveedores en el futuro previsible. Para la mayoría de las organizaciones, la crisis de la COVID-19 reveló no solo hasta qué punto podían apoyar y gestionar una plantilla a distancia, sino también la rapidez con que las tecnologías digitales les permitieron adaptarse a esta nueva forma de operar y colaborar.

Además, al decidir quién puede volver al trabajo, es imprescindible tener en cuenta la salud personal y las circunstancias familiares de cada empleado. Es poco probable que las circunstancias y los riesgos de dos empleados sean idénticos, incluso en el caso de personas similares que desempeñan el mismo trabajo o tareas muy parecidas. Es probable que una combinación de trabajo a distancia y presencial sea la norma para muchas personas durante mucho tiempo. Gestionar estas situaciones diversas y respetarlas supondrá un desafío considerable.

Mi madre siempre decía: «una talla no le queda bien a nadie», y eso sin duda se cumplirá cuando los lugares de trabajo —especialmente las empresas con diversas modalidades laborales en distintas ubicaciones y en diferentes fases de la pandemia— decidan cómo reabrir. Por motivos ajenos a los riesgos para la salud, algunos líderes podrían decidir no reincorporar a ciertos empleados a la oficina, ya que se han acostumbrado a una «nueva normalidad» totalmente remota, incluso para funciones empresariales que antes se consideraban imposibles de realizar desde casa.

Tracy Keogh, directora de Recursos Humanos, HP Inc.

5. Comunicación y visibilidad en la organización

  • Nos hemos asegurado no solo de ampliar las medidas de seguridad (equipos de protección personal, control de la temperatura y limpieza más frecuente), sino también de explicar a cada empleado por qué lo hacemos.

  • La comunicación es la clave principal. La situación cambia rápidamente y nuestras respuestas evolucionan a medida que compartimos buenas prácticas con nuestros pares. Es esencial mantener a nuestro equipo al tanto de la nueva normalidad.

Junto con el trabajo a distancia como «nueva normalidad», surge la necesidad de prestar una atención casi desproporcionada a la comunicación y la transparencia con el personal, ya que los trabajadores de primera línea en las instalaciones deben mantenerse en contacto con otros equipos, ubicaciones y responsables de planta, que ya no pueden recorrer fácilmente el área de producción. Los equipos deben dar prioridad a la comunicación periódica y promover una cultura que ponga verdaderamente a las personas en primer lugar. La comunicación debe fluir tanto de abajo arriba como de arriba abajo. Facilitar que los trabajadores expresen sus opiniones, y escuchar y responder al personal, será aún más importante que antes de la crisis como práctica habitual de gestión.

Una oportunidad para desarrollar resiliencia

La crisis de la COVID-19 ha afectado a las personas, las empresas y la sociedad de formas inimaginables. De cara al futuro, las empresas industriales que tomen medidas audaces ahora —en colaboración con su personal y las instituciones laborales— para reforzar sus inversiones en el personal y la tecnología serán más resilientes y tendrán más probabilidades de triunfar, sean cuales sean las incertidumbres que se les presenten.

«En los últimos meses hemos visto que contar con una plantilla conectada es una ventaja competitiva. Las tecnologías digitales han sido esenciales para la seguridad, la reconversión y el aumento de la producción. Y todo empieza con el personal. Los trabajadores capaces de adaptar sus operaciones a las condiciones cambiantes —ya sean perturbaciones repentinas o mercados que evolucionan de forma natural— son la base de una empresa resiliente».

Natan Linder, director ejecutivo, Tulip

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