Si bien el liderazgo diverso es esencial para afrontar la complejidad, la representación de las mujeres en puestos directivos ha alcanzado su máximo y ha comenzado a disminuir, hasta caer al 32,8 % en 2025.
La falta de equilibrio de género socava la resiliencia organizativa; las industrias con plantillas equitativas muestran una mayor capacidad para afrontar crisis, retener talento y mantener el rendimiento en periodos de desaceleración.
Como parte del Global Gender Parity Sprint, una coalición creciente de líderes está tomando medidas decisivas para acelerar el progreso hacia el liderazgo equilibrado en términos de género.
Como destaca el más reciente Informe sobre Riesgos Globales, en 2026 los líderes empresariales y los responsables de políticas operan en un entorno definido por la competencia y la incertidumbre.
La convergencia de la aceleración del cambio tecnológico, la inestabilidad geopolítica, los cambios demográficos y la creciente polarización social y política ha multiplicado las presiones sobre quienes toman decisiones. Afrontar esta complejidad requiere equipos directivos capaces de gestionar la incertidumbre y de recurrir con agilidad a perspectivas diversas.
Sin embargo, pese a los avances en educación y participación laboral, las mujeres siguen estando considerablemente infrarrepresentadas en los niveles superiores.
A nivel mundial, las mujeres representan el 41,2 % de los trabajadores, pero solo el 28,1 % de los líderes – una persistente «caída en la cima» que refleja barreras sistémicas y no una falta de capacidad. Esta brecha es más visible en los campos de alto crecimiento y gran influencia: aunque las mujeres constituyen casi un tercio de los graduados en STEM, solo representan un 14 % de los líderes STEM.
Las tendencias recientes indican un retroceso en la paridad de liderazgo. La proporción de mujeres en los nuevos nombramientos de alta dirección alcanzó su máximo en 2022, con un 34,8 %, y desde entonces ha caído durante tres años consecutivos, hasta llegar al 32,8 % en el primer trimestre de 2025.

Los nombramientos en consejos de administración muestran un descenso similar, al pasar del 17,2 % en 2020 al 14,2 % en 2024. Las evidencias sugieren que, cuando los mercados laborales se tensan, la contratación de mujeres para puestos de liderazgo disminuye de forma desproporcionada, especialmente en las industrias en las que las mujeres ya son minoría.
Abordar estas pautas es más que una cuestión de equidad; es una necesidad estratégica y económica. Las industrias con plantillas más equilibradas en términos de género demuestran una mayor resiliencia en los periodos de desaceleración, con una mayor capacidad para afrontar crisis, una continuidad más sólida en la paridad de liderazgo y una mejor retención del talento. Los equipos directivos diversos aportan perspectivas más amplias, una gestión del riesgo más sólida y una mayor capacidad de respuesta ante las expectativas cambiantes de los consumidores.
En un momento en que la disrupción es la norma y no la excepción, las organizaciones no pueden permitirse pasar por alto a la mitad del talento disponible para el liderazgo. Como parte del Global Gender Parity Sprint, una coalición creciente de líderes está impulsando acciones, evidencias e innovación para acelerar el progreso.
Los líderes destacados aquí –que representan al mundo empresarial, la sociedad civil y el ámbito académico– comparten sus perspectivas sobre por qué el liderazgo equilibrado en términos de género es un requisito fundamental para la competitividad y la resiliencia a largo plazo.
Alex Liu, presidente emérito y socio, Kearney
Especialmente en tiempos volátiles y disruptivos, debemos volver a centrarnos en los principios básicos y en la lógica empresarial. El liderazgo equilibrado en términos de género no se trata solo de equidad o de bien social; se trata de construir organizaciones más sólidas y resilientes, y culturas adaptables que resistan el cambio constante. A medida que aumenta la complejidad, necesitamos líderes reflexivos y compañeros de equipo que aporten perspectivas e intuiciones diversas para reducir el riesgo de las soluciones. La versatilidad puede vencer a la volatilidad.
Los equipos equilibrados toman decisiones más alineadas y sensatas, especialmente cuando el camino a seguir no está claro. Cuestionan las suposiciones, anticipan las consecuencias no deseadas y generan confianza entre un abanico más amplio de partes interesadas.
Pero el liderazgo es algo más que estrategia; es cultura. A lo largo de mi carrera, las organizaciones más exitosas han sido aquellas en las que las mujeres sienten que realmente pertenecen. Fomentar la alianza y el respeto cotidiano es esencial. Cuando las personas se sienten vistas, escuchadas y valoradas, contribuyen con convicción. Ahí es donde la cultura prospera, la innovación se acelera y los equipos encuentran el valor necesario para afrontar la disrupción.
El liderazgo equilibrado en términos de género también sirve de modelo para los comportamientos y valores inclusivos que esperamos en toda la organización. Transmite que todos tienen un lugar en la mesa y que cada voz importa. Toda empresa necesita un entorno empoderador en el que las personas se impulsen mutuamente y saquen lo mejor de sí mismas, en lugar de competir por el espacio.
En esta tormenta global de disrupción, mantener este enfoque integral puede ser un faro para un progreso significativo.
Fatoumata Ba, fundadora y presidenta ejecutiva, Janngo Capital
En un mundo marcado por una incertidumbre en cascada –shocks climáticos, fragmentación geopolítica, inflación, inestabilidad de las cadenas de suministro y el disruptivo auge de la IA–, el liderazgo equilibrado en términos de género no es solo un imperativo de equidad; es un multiplicador del rendimiento. Las evidencias son coherentes en todos los mercados: los equipos directivos diversos amplían el abanico de riesgos identificados, mejoran la gobernanza y refuerzan la capacidad de innovación.
McKinsey concluye que las empresas situadas en el cuartil superior en diversidad de género tienen hasta un 25 % más de probabilidades de superar financieramente a sus competidores, y BCG muestra que las startups fundadas por mujeres generan más ingresos por cada dólar invertido manteniendo al mismo tiempo una mayor eficiencia de capital.
La resiliencia empieza por quién está en la sala. En tiempos de disrupción, esto no solo determina qué riesgos se detectan, sino también qué empresas perduran y superan a sus competidores.
Fatoumata Ba, fundadora y presidenta ejecutiva, Janngo Capital
El argumento macroeconómico es igual de convincente. Cerrar las brechas de género en África podría desbloquear el 10 % del PIB del continente para 2025 –más de diez veces el PIB de mi país de origen, Senegal. En una década definida por la volatilidad, ninguna región puede permitirse ignorar ese motor de crecimiento.
En Janngo Capital, donde el 56 % de nuestra cartera está liderada por mujeres, vemos esta resiliencia en la práctica cada día. Los equipos liderados por mujeres de nuestra cartera están permitiendo que más de 200.000 mujeres generen ingresos a través del comercio digital, respaldan a más de 6.000 microempresas lideradas por mujeres en logística y ayudan a casi 90.000 mujeres a acceder a atención sanitaria preventiva.
Estos resultados no son anecdóticos: demuestran cómo el liderazgo equilibrado en términos de género construye modelos eficientes en el uso del capital, adaptables y profundamente alineados con las necesidades reales de los usuarios.
Michael Ensser, presidente global, Egon Zehnder
Los líderes más eficaces del mundo comparten una convicción común: las perspectivas diversas conducen a mejores resultados empresariales.
Hemos escuchado esta opinión de 450 consejeros de administración como parte del Global Board Inclusion Study de Egon Zehnder: más de nueve de cada diez encuestados en todo el mundo consideran que abrazar puntos de vista diferentes es una prioridad estratégica para sus consejos, y el 90 % afirma que esto fortalece la toma de decisiones. Cabe destacar que el 69 % de los consejos han incorporado consejeros de género minoritario en los últimos cinco años, una señal clara de que hay avances.
La defensa de la inclusión va más allá de la equidad y la representación. Es un imperativo empresarial. Los equipos inclusivos son más innovadores, toman mejores decisiones y están mejor preparados para afrontar la disrupción. Recurren a una variedad de perspectivas, obtienen una comprensión más profunda y anticipan los riesgos con mayor eficacia. En un mundo definido por una gran complejidad, incertidumbre y cambio rápido, esto fomenta el tipo de resiliencia a largo plazo que las organizaciones necesitan para adaptarse, crecer y resistir la incertidumbre sin dejar de ser fieles a su propósito.
En Egon Zehnder lo vemos de primera mano. Nuestro propio consejo global refleja una composición equilibrada en términos de género y cultura. Esto es fundamental, porque guiar auténticamente a los líderes empieza por adoptar nosotros mismos estos principios.
Defender la inclusión exige un esfuerzo sostenido, una reflexión honesta y la voluntad de liderar de otra manera. Pero esto es precisamente lo que distingue a los líderes excepcionales. Buscar la paridad de género, siempre de acuerdo con las leyes aplicables, no es solo un objetivo moral; es un poderoso impulsor de la resiliencia económica, el crecimiento y la innovación.
Defender la inclusión exige un esfuerzo sostenido, una reflexión honesta y la voluntad de liderar de otra manera. Pero esto es precisamente lo que distingue a los líderes excepcionales.
Michael Ensser, presidente global, Egon Zehnder
Gary Barker, presidente y CEO, Equimundo: Center for Masculinities and Social Justice
Estudio tras estudio se constata que los consejos, la alta dirección y las plantillas más diversos, además de ser lo moralmente correcto, son más eficientes, creativos y, a menudo, más rentables. En momentos de incertidumbre y disrupción, los líderes que prestan atención al equilibrio de género y a todo tipo de diversidad son también quienes tienen las capacidades para ayudarnos a superar tiempos difíciles.
Durante años, en el ámbito de la alianza masculina por la igualdad de género, hemos utilizado el lema: «Los hombres de calidad no temen a la igualdad». Son los líderes masculinos que conocen el imperativo político de la igualdad y la diversidad quienes mejor entienden la sostenibilidad y el liderazgo audaz en tiempos difíciles. De hecho, los líderes masculinos que apoyan la equidad y el liderazgo equilibrado en términos de género han visto los ciclos virtuosos que trae consigo promover un liderazgo equitativo.
Heejung Chung, directora del King's Global Institute for Women's Leadership
Como advirtió la presidenta de Islandia, Halla Tómasdóttir en nuestro reciente evento: «Estamos en el umbral de crear el mundo que queremos y necesitamos, pero también estamos en el umbral de perderlo». Esto no es retórica; es un momento decisivo. En una era marcada por el colapso climático, la inestabilidad geopolítica y los rápidos avances en la IA y la automatización, las decisiones que se tomen ahora determinarán qué mundo heredarán nuestros hijos.
Los periodos de disrupción tienden a empujar a las sociedades hacia el pensamiento de suma cero: competencia exacerbada, polarización y una mentalidad de «el ganador se lo lleva todo». Sin embargo, la historia demuestra que estos enfoques suelen amplificar el riesgo, la desigualdad y la inestabilidad, socavando la resiliencia colectiva.
Por eso importa el liderazgo equilibrado en términos de género. La escala y la complejidad de los desafíos globales actuales exigen un liderazgo que se nutra de experiencias vividas y formas de pensar diversas. Cuanto mayor es el desafío, mayor es la necesidad de múltiples perspectivas y enfoques.
El liderazgo equilibrado en términos de género tiene más probabilidades de integrar puntos de vista diferentes, anticipar las consecuencias no deseadas y sopesar los impactos sociales junto con las ganancias económicas. Cualidades a menudo infravaloradas en momentos de crisis –como la colaboración, la empatía, la reflexividad y el valor ético– no son exclusivas de un género, pero es más probable que se reconozcan, ejerzan y sostengan cuando el liderazgo está equilibrado.
En un mundo que enfrenta múltiples crisis, no son cualidades «blandas». Son capacidades fundamentales para afrontar la incertidumbre, gobernar de forma responsable las tecnologías poderosas y salvaguardar la cohesión social y un futuro mejor. El liderazgo equilibrado en términos de género no es un complemento de equidad; es una necesidad estratégica para la supervivencia y la prosperidad compartida de este planeta.


