Mientras los países occidentales se quejan de no poder implantar la banda ancha ultrarrápida con suficiente rapidez, las ciudades, pueblos y aldeas africanos todavía tienen dificultades para acceder a la electricidad básica que necesitan para iluminar sus hogares y hacer funcionar sus negocios.
Se estima que, en 36 países africanos, apenas dos de cada cinco personas cuentan con un suministro fiable de energía durante todo el día. En algunos países, menos del 10 % de la población tiene acceso a la electricidad.
Pero todo apunta a que la situación cambiará. La llegada de las energías renovables más asequibles, junto con la nueva determinación de los líderes africanos de trabajar juntos, significa que quizá estemos en camino de lograr algo que hasta ahora no hemos conseguido colectivamente: electrificar por fin África.
Desde que asumí la función de coordinación de las energías renovables en la Unión Africana, he percibido una creciente impaciencia entre los líderes políticos, que por fin coincide con la frustración de nuestra población. En mi vida, nunca había visto a los líderes políticos de África tan decididos a unirse y superar los obstáculos que se interponen en el camino hacia nuestro objetivo de garantizar que todas las personas tengan acceso a energía fiable y asequible para 2025.

La energía fiable y asequible no solo permite iluminar escuelas, hospitales y hogares para millones de personas; si se hace bien, también puede ser transformadora: crear empleos y abrir el continente al comercio intrarregional y mundial.
Antes, explotar nuestros vastos recursos renovables era demasiado costoso; ahora, la tecnología ofrece soluciones viables. El continente cuenta con un extraordinario potencial de 10 TW de energía solar, 350 GW de energía hidroeléctrica, 110 GW de energía eólica y 15 GW adicionales de energía geotérmica. Ahora tenemos la oportunidad de aprovechar esos recursos.
Hace dos años, en nuestra capital, Conakry, la gente no podía iluminar sus hogares durante más de seis horas al día, y los negocios no tenían la electricidad que necesitaban para operar. Ahora, gracias a la construcción de la moderna presa hidroeléctrica de Kaleta, las familias y las empresas pueden contar con electricidad hasta 24 horas al día.
Y Guinea no es la única. Desde proyectos hidroeléctricos similares en Sierra Leona y parques eólicos en Kenia hasta proyectos solares en Ruanda y Tanzania, países africanos grandes y pequeños están aprovechando sus recursos naturales para producir energía limpia y asequible.
Quizá aún más emocionante sea que estos proyectos no se están llevando a cabo de forma aislada, sino que se planifican junto con un impulso más amplio para crear en todo el continente una red de suministro eléctrico a escala de red y fuera de ella.
En colaboración con socios internacionales, una interconexión eléctrica pionera en África Occidental permitirá exportar electricidad de Costa de Marfil a Liberia, Sierra Leona y Guinea. Es la primera de una serie de nuevas iniciativas públicas y privadas que transformarán la forma en que África suministra electricidad.
Esto significa que, con la construcción de una segunda presa hidroeléctrica más grande en Souapiti, Guinea no solo tendrá capacidad para suministrar electricidad a hogares y empresas de todo el país, sino que pronto podría exportarla a los países vecinos de la región.
En conjunto, la determinación de los países africanos y el rápido desarrollo de tecnologías renovables asequibles significan que podemos empezar de verdad a mejorar las perspectivas de África. Si lo hacemos bien, dentro de 10 años podríamos ver una África mucho más próspera.


