Del envejecimiento de la población a la automatización: ¿así será el mundo en 2030?

What will the road to 2030 hold?Image: Unsplash/Markus Winkler
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  • El profesor de gestión de Wharton Mauro Guillen analiza su nuevo libro, '2030: Cómo las mayores tendencias actuales chocarán y remodelarán el futuro de todo'.

  • Guillen explica los cambios demográficos, económicos y tecnológicos que cabe esperar en todo el mundo en la próxima década.

En su nuevo libro, “2030: Cómo las mayores tendencias actuales chocarán y remodelarán el futuro de todo,” Guillen analiza cómo estos cambios nos afectarán en los años venideros. Durante una reciente entrevista en el programa Wharton Business Daily de SiriusXM, Guillen señaló que, si bien estas tendencias llevan años cobrando impulso, la pandemia está acelerando muchas de ellas. La creciente desigualdad en materia de ingresos, raza y género exigirá atención urgente, y la elaboración de políticas públicas deberá volverse más innovadora para abordar tales desafíos. La responsabilidad individual también desempeñará un papel en ámbitos como el cambio climático, afirma.

A continuación se ofrece una transcripción editada de la conversación.

Wharton Business Daily: ¿Por qué escribió este libro?

Mauro Guillen: Todo el mundo ve cambios por todas partes, y creo que es importante averiguar adónde vamos a llegar dentro de cinco a diez años. ¿Cómo será el mercado de consumo? Es sumamente importante para las empresas y también para las personas –como inversores, como ahorradores y, de forma más general, como ciudadanos–, averiguar cómo será el futuro.

Wharton Business Daily: ¿Qué papel ha desempeñado la pandemia en ese cambio?

Guillen: La pandemia tiene básicamente dos efectos distintos, según la tendencia. Por un lado, acelera e intensifica algunas cosas. Por ejemplo, considere el envejecimiento de la población. Inevitablemente, en una recesión nacen menos bebés. El mero aplazamiento de la natalidad acelera el envejecimiento de la población, por lo que los problemas relacionados con la Seguridad Social y las pensiones llegarán antes. Otros tipos de tendencias se retrasan o incluso se revierten por algo como esto. Una de ellas será el crecimiento de las ciudades, especialmente en Europa y en Estados Unidos.

Wharton Business Daily: Norteamérica, Europa y Asia han sido fundamentales en las últimas décadas, pero usted habla de que otras zonas del mundo cobran impulso y tendrán un mayor impacto en los años venideros.

Guillen: Soy muy optimista respecto al África subsahariana, por su dinamismo demográfico y porque las ciudades más grandes de África están creciendo y generando una clase media en expansión. Ahora bien, quizá solo el 15 % de la población del África subsahariana pertenezca a la clase media. Pero esa proporción está creciendo. Eso cambiará el mundo, porque África pronto se convertirá en la segunda región más poblada del planeta.

Próximos cambios en la tecnología

Wharton Business Daily: ¿Qué cambios significativos observa en materia de tecnología?

Guillen: Como consecuencia de la pandemia, la adopción de la tecnología ha avanzado mucho más rápido, por necesidad. Hemos estado confinados en casa, los estudiantes no pueden asistir a la escuela, etcétera. Pero también debemos vigilar de cerca los nuevos incentivos a la automatización, especialmente en el sector servicios, que genera esta crisis de salud pública.

Habrá más automatización. Lamentablemente, habrá más desempleo tecnológico. Muchos otros empleos se han perdido en la economía estadounidense. No creo que vayan a regresar. Tendremos que pensar con mucho cuidado, en términos políticos y sociales, en las implicaciones de una mayor automatización, especialmente en el sector servicios.

Wharton Business Daily: ¿Un mayor énfasis en la automatización también influiría en la elaboración de políticas y en la educación?

Guillen: Sí. En cuanto a la elaboración de políticas, tenemos que averiguar cómo reciclar a las personas y cómo ayudarlas a encontrar otros empleos. Quizá tengamos que considerar muy seriamente ideas como una renta básica universal, de la que ha hablado en su programa en varias ocasiones. Antes era una idea marginal, pero se está convirtiendo rápidamente en una idea más aceptada.

Wharton Business Daily: Hemos visto algo de eso aquí, en Estados Unidos, con los 1.200 dólares de los cheques de estímulo que formaban parte de un paquete de 2,2 billones de dólares en medidas de alivio frente al coronavirus. Pero lo que usted describe se refiere a cómo los gobiernos velan por sus ciudadanos, ¿correcto?

Guillen: Exacto. No se trata solo de ser amables con la gente, algo que creo que deberíamos hacer. Pero la renta básica universal también tiene una justificación empresarial. Recuerde que dos tercios de la economía estadounidense se componen de [el gasto de los hogares en] consumo. Si las personas no tienen empleo o no tienen empleos bien remunerados, debemos compensar esa situación.

Wharton Business Daily: También se centra en cómo podrían cambiar las monedas. En cierta medida, ya lo hemos visto con el bitcóin.

Guillen: Sí, debemos considerar seriamente cómo pueden los emprendedores idear nuevos usos para las criptomonedas o, con mayor precisión, para los tokens criptográficos.

“Espero que los dos candidatos presidenciales empiecen a debatir exactamente cómo van a abordar la creciente desigualdad.”

Si las criptomonedas son solo un sustituto del dinero que emiten los gobiernos, no creo que vayamos muy lejos, porque nuestros reguladores siempre se oponen a las criptomonedas como competidoras de la moneda de curso legal.

Pero si añadimos otras funciones o usos a esos tokens digitales –por ejemplo, si nos ayudan a votar, a controlar a los políticos o a incentivar que la gente proteja el medio ambiente–, entonces el futuro de los tokens digitales es prometedor. Por eso, en lugar de moneda digital, diría tokens digitales, que incluirían un componente monetario.

Desigualdad: la próxima frontera

Wharton Business Daily: ¿Cómo abordamos la brecha de riqueza?

Guillen: Es un enorme fenómeno de los últimos 20 años, y la pandemia solo agrava la desigualdad. No todo el mundo puede trabajar desde casa, por lo que tienen que exponerse al virus al usar el transporte público para ir al trabajo. Piense en los estudiantes. Se estima que hasta el 20 % de los estudiantes de educación infantil y secundaria (K-12) de Estados Unidos no tienen en casa el equipo o la conectividad que necesitan para seguir con sus tareas escolares. Esta es la parte más lamentable de esta pandemia, y agrava la desigualdad por ingresos y raza.

Esto también ocurre por razón de género. El desempleo crece más rápido entre las mujeres que entre los hombres. Por tanto, es algo a lo que debemos prestar atención. Espero que los dos candidatos presidenciales empiecen a debatir exactamente cómo van a abordar esta creciente desigualdad.

Wharton Business Daily: ¿Estamos preparados para afrontar estos problemas?

Guillen: Hay una conciencia cada vez mayor, pero supongo que tendremos que esperar a después de las elecciones presidenciales. Pero quienquiera que ocupe la Casa Blanca y quienquiera que controle el Senado a partir de enero, no creo que puedan ignorar el problema de la desigualdad. Estamos viendo cómo proliferan las tensiones sociales y todo tipo de fricciones. Cuanto antes empecemos a abordarlo, mejor.

Wharton Business Daily: A la gente le preocupan diversos problemas individuales. Pero ¿debería centrarse el énfasis en cambiar la mentalidad general sobre cómo queremos que sea nuestro mundo en 2030?

Guillen: Creo que sí. Por ejemplo, muchos padres se preocupan ahora por si sus hijos podrán tener el tipo de vida que ellos han tenido. Tal como van las cosas, quizá solo una pequeña fracción de ellos vivirá mejor que sus padres.

Aquí, en Estados Unidos, uno de los valores más importantes que tenemos es que queremos que cada generación viva mejor que la anterior. Y esto es cada vez más difícil. Los millennials se encuentran actualmente –por segunda vez en su vida adulta– ante un mercado laboral muy difícil.

Hay más conciencia y sensibilización al respecto, y la cultura tendrá que adaptarse en cuanto a la revisión de algunos de nuestros valores.

Wharton Business Daily: ¿Cómo tendrán que cambiar la mentalidad de los gobiernos y de los responsables de políticas?

Guillen: Ha llegado el momento de ser un poco más innovadores, de explorar en la elaboración de políticas públicas cosas que hace 10 o 20 años considerábamos totalmente inaceptables. Los problemas se han vuelto enormes. Por cierto, todavía no hemos hablado del cambio climático. Realmente debemos empezar a pensar fuera de lo convencional.

Wharton Business Daily: ¿Qué deberíamos estar haciendo?

Guillen: Debemos centrarnos en dos cosas. Una es la colaboración internacional entre los gobiernos en materia de cambio climático, pero también en otros ámbitos como el comercio, donde en la actualidad está totalmente ausente. La segunda, que es la que defiendo en mi libro, es que nosotros, como individuos, debemos asumir la responsabilidad de esto. Debemos derrochar menos. Debemos economizar nuestros recursos. Debemos tener un comportamiento más favorable al medio ambiente como consumidores.

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