Los terremotos políticos de 2016 ponen de relieve las conmociones que pueden producirse cuando los desafíos profundamente arraigados se dejan sin atender durante demasiado tiempo. A falta de avances fiables, inclusivos y a largo plazo, las sociedades pueden cambiar rápidamente de rumbo y rechazar normas fundamentales. Mientras atravesamos un período de considerable incertidumbre internacional, muchas personas buscan a toda prisa puntos de referencia que orienten la toma de decisiones esenciales a largo plazo.
Por fortuna, el mundo ya cuenta con un punto de referencia crucial, aunque fuera de ciertos círculos políticos apenas se conozca. En septiembre de 2015, todos los países acordaron un conjunto de 17 objetivos para ayudarles a abordar desafíos económicos, sociales y medioambientales comunes. Se trata de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y, aunque cada país se ha comprometido a aplicar estos objetivos de la manera que mejor se adapte a su propia situación, el planteamiento general consiste en erradicar la pobreza extrema, crear prosperidad para todos y proteger los recursos del planeta para el futuro. El plazo para alcanzar los objetivos vence en 2030.
Como ocurre con todos los objetivos útiles, los ODS son metas ambiciosas. Un estudio reciente que examinó un subconjunto de prioridades concluyó que el 80 % de los países del mundo va camino de incumplir al menos uno de cuatro objetivos relacionados con la mortalidad infantil y materna, el acceso al agua y el acceso al saneamiento. Treinta y siete países van camino de incumplir los cuatro.

Es hora de cambiar el sistema
Al mismo tiempo, casi todos los países afrontan desafíos fundamentales para abordar cuestiones como el empleo, la obesidad, la salud mental, la educación de las niñas y las ciudades sostenibles. En muchos asuntos sociales y medioambientales, las tendencias avanzan en realidad en la dirección equivocada. En muchos países, la desigualdad de ingresos ha alcanzado niveles récord; las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono son las más altas de los últimos varios millones de años; casi la mitad de las pesquerías mundiales se han agotado o están sobreexplotadas.
El incrementalismo no bastará para alcanzar los objetivos de una nueva generación. Hace falta replantear las cosas a fondo para generar avances a un ritmo exponencial. Necesitamos un nuevo sistema operativo: una actualización del funcionamiento de las economías capitalistas modernas. La economía mundial genera un volumen de producción impresionante: unos 75 billones de dólares este año y casi 100 billones para 2021, según las previsiones del FMI. Pero su obsoleto sistema operativo limita su capacidad para lograr resultados sociales suficientemente equitativos y proteger el planeta.
Parte de la actualización debe consistir en pasar de sumar esfuerzos a reorientarlos. Por ejemplo, durante mucho tiempo se ha considerado que el desarrollo internacional y, más recientemente, el desarrollo sostenible consisten en ir añadiendo elementos. Añadir energías renovables al suministro eléctrico. Aumentar la ayuda exterior para construir más escuelas y vacunar a más niños. Prestar más atención a las instituciones y al gobierno abierto. Crear espacios de diálogo para la sociedad civil.
Sin embargo, los mayores éxitos de la generación pasada se han logrado mediante transformaciones, no añadiendo elementos. Al comparar 2000 y 2015, mientras el mundo perseguía los Objetivos de Desarrollo del Milenio, cerca de mil millones de personas salieron de la pobreza extrema, cada año mueren casi 4 millones menos de niños, el VIH/sida pasó de ser una sentencia de muerte a una enfermedad tratable y hoy asiste a la escuela primaria un número récord de niños. Cada uno de estos logros fue impulsado por nuevos enfoques: combinaciones singulares de políticas, instituciones, financiación y cooperación entre los sectores público y privado.
Un nuevo enfoque
Ahora, para alcanzar los ODS, debemos actualizar el modelo mundial de crecimiento y desarrollo a fin de impulsar transformaciones específicas en todos los ámbitos. Bajo los auspicios del Foro Económico Mundial, nos hemos reunido como parte de un pequeño grupo centrado en el futuro de estos desafíos. Como grupo internacional integrado por personas de los gobiernos, las empresas, el mundo académico, las instituciones internacionales y la sociedad civil, nuestros miembros están dando prioridad al desarrollo de elementos clave de un nuevo sistema operativo para alcanzar los ODS. Entre ellos figuran las finanzas sostenibles, las alianzas inteligentes, el cuarto sector y la buena gobernanza.
Desde nuestras distintas perspectivas, todos coincidimos en que los responsables de la formulación de políticas y los organismos reguladores deben encabezar la iniciativa, creando el marco normativo e institucional adecuado para que otros puedan actuar. Deben garantizar incentivos que vinculen el progreso económico con la búsqueda de soluciones a los desafíos sociales y medioambientales, y que distribuyan sus beneficios de manera justa, sin frenar los estímulos a la innovación.
Pero creemos que las contribuciones de muchos otros actores son igual de cruciales. Los bancos y los mercados de capitales desempeñarán un papel fundamental en la financiación de inversiones que contribuyan a los ODS, en lugar de socavarlos. Las empresas deberán ofrecer productos y servicios esenciales para los ODS y cumplir normas económicas, sociales y de gobernanza pertinentes para su sector, además de mejorarlas continuamente. Los científicos y los ingenieros necesitarán incentivos propicios para lograr avances tecnológicos cruciales. La sociedad civil y los medios de comunicación tendrán que seguir innovando para que la ciudadanía participe y esté informada de manera que se exijan responsabilidades a los intereses poderosos.
La ventaja de cualquier momento de profunda incertidumbre es la oportunidad de hacer las cosas de otra manera. La clave está en encauzar el impulso creativo hacia mejores resultados, no solo hacia nuevas actividades. En los grandes asuntos, lo único que importa son los resultados. El mundo necesita reiniciar su manera de funcionar y cooperar para abordar sus mayores desafíos a largo plazo, empezando hoy.
Este documento fue elaborado colectivamente por miembros convocados por el Consejo Global del Futuro sobre Gobernanza Internacional, Cooperación Público-Privada y Desarrollo Sostenible para el período 2016-2018, organizado por el Foro Económico Mundial. Todos los miembros contribuyen a título personal. Las opiniones expresadas no representan necesariamente las de todos los colaboradores, que pueden haber tenido opiniones distintas sobre algunos asuntos.
La Reunión Anual 2017 del Foro Económico Mundial incluye una serie de sesiones interconectadas que hacen un llamamiento a un liderazgo receptivo y responsable para impulsar y acelerar los avances en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


