Las personas que tienden a pensar más a largo plazo podrían tener más probabilidades de invertir dinero y evitar riesgos, según sugiere un nuevo estudio.
Los investigadores recurrieron a herramientas de macrodatos para analizar textos de casi 40.000 usuarios de Twitter y realizar experimentos en línea sobre su comportamiento.
El estudio también muestra que existe una asociación entre una mayor perspectiva de futuro y una toma de decisiones menos arriesgada.
«Twitter es como un microscopio para los psicólogos», afirma Phillip Wolff, profesor asociado de Psicología en la Universidad Emory y coautor de un artículo que aparece en Proceedings of the National Academy of Sciences. «Los datos naturalistas extraídos de los tuits parecen ofrecer información no solo sobre lo que piensan quienes tuitean en un momento concreto, sino también sobre un proceso cognitivo relativamente estable. El uso de las redes sociales y de herramientas analíticas de macrodatos abre un nuevo paradigma para estudiar el comportamiento humano».
Lo que revelamos en las redes sociales
El coautor Robert Thorstad, estudiante de doctorado en el laboratorio de Wolff, ideó la investigación, trabajó en el diseño y los análisis y realizó los experimentos.
«Me fascina cómo el comportamiento cotidiano de las personas puede revelar mucha información sobre su psicología», dice Thorstad. «Gran parte de nuestro trabajo estaba automatizado, así que pudimos analizar millones de tuits de la vida cotidiana de miles de personas».
La perspectiva de futuro que se detectó en los tuits de las personas abarcaba poco tiempo, por lo general apenas unos días, lo que difiere de investigaciones anteriores que apuntaban a una perspectiva de futuro de varios años.
«Una posible interpretación es que la diferencia se debe a una característica de las redes sociales», dice Wolff. Otra posible razón es que los estudios anteriores preguntaban explícitamente a las personas hasta dónde pensaban en el futuro, mientras que el artículo utilizó una medida implícita basada en los tuits previos.
Aunque la relación entre la perspectiva de futuro y la toma de decisiones pueda parecer obvia, los resultados anteriores sobre el tema no han sido uniformes. Esas discrepancias podrían deberse a factores como el sesgo del observador en un entorno de laboratorio y el tamaño reducido de las muestras.
Los investigadores utilizaron un conjunto de métodos —como el kit de herramientas de procesamiento del lenguaje natural Stanford CoreNLP y SUTime, un etiquetador temporal basado en reglas y patrones de expresiones regulares— para analizar automáticamente los rastros de texto que cada participante había dejado en Twitter.
Recopilaron datos experimentales mediante Mechanical Turk, la herramienta de colaboración colectiva de Amazon: un sitio web donde las personas pueden realizar experimentos de psicología y otras tareas por internet. Los investigadores pidieron a los participantes de los experimentos de Mechanical Turk que facilitaran sus nombres de usuario de Twitter.
En uno de los experimentos, los participantes de Mechanical Turk respondieron a una pregunta clásica de descuento temporal, por ejemplo: ¿preferirías 60 dólares hoy o 100 dólares dentro de seis meses? Los investigadores también analizaron los tuits de los participantes. Midieron la orientación hacia el futuro según la tendencia de los participantes a tuitear sobre el futuro en comparación con el pasado, y la perspectiva de futuro según la frecuencia con que los tuits se referían al futuro y hasta qué punto se proyectaban en él.
Los resultados mostraron que la orientación hacia el futuro no está asociada con el comportamiento de inversión, pero que las personas con una perspectiva de futuro más lejana tienen más probabilidades de optar por esperar las recompensas futuras que quienes tienen una perspectiva de futuro más cercana. Esto indica que el comportamiento de inversión depende de cuánto se proyectan las personas en el futuro, y no de su tendencia general a pensar en él.
En un segundo experimento de Mechanical Turk se utilizó una versión digital de la Balloon Analogue Risk Task (BART). Los participantes podían ganar dinero real cada vez que inflaban un globo, pero este podía reventar con cada inflado y, en ese caso, no ganaban dinero en esa ronda. Si dejaban de inflarlo antes de que reventara, podían quedarse con el dinero ganado y pasar a la ronda siguiente.
Los investigadores también analizaron los tuits de los participantes de la BART. Los resultados mostraron que quienes tenían una perspectiva de futuro más lejana tenían menos probabilidades de correr el riesgo de inflar el globo por completo.
La asunción de riesgos, estado por estado
Otro estudio incluido en el artículo se centró en usuarios de Twitter cuyos perfiles los vinculaban con un estado en particular. Se analizaron alrededor de ocho millones de sus tuits para determinar su perspectiva de futuro.
Los investigadores midieron la asunción de riesgos de cada estado a nivel de la población utilizando como indicadores estadísticas de acceso público, como las tasas de uso del cinturón de seguridad, de conducción bajo los efectos del alcohol y de embarazo adolescente.
Los resultados muestran que las medidas de una perspectiva de futuro más cercana en los tuits de cada estado se correlacionaban estrechamente con tasas más altas de conductas arriesgadas, en un patrón similar al observado en los estudios experimentales individuales.
Para medir el comportamiento de inversión de cada estado, los investigadores utilizaron estadísticas estatales sobre el gasto en parques estatales, educación preescolar, carreteras y educación por alumno. Encontraron una asociación entre una mayor inversión estatal en estos ámbitos y tuits de personas con una perspectiva de futuro más lejana, aunque la asociación no alcanzó significación estadística.
Los investigadores controlaron variables demográficas estatales, como la orientación política, los ingresos per cápita, los ingresos familiares y el PIB.
«Descubrimos que, aunque la demografía es importante, no podía explicar por completo los efectos de pensar en el futuro», afirma Wolff.
Según Thorstad, el 21 % estimado de los adultos estadounidenses que usan Twitter tiende a ser más joven y tener mayores conocimientos tecnológicos que la población general. Sin embargo, añade que la demografía de Twitter no difiere demasiado de la población general en cuanto al género, la situación económica y el nivel educativo. Además, los porcentajes de usuarios de Twitter que viven en zonas rurales, urbanas y suburbanas son prácticamente iguales.
«Twitter puede ofrecer un grupo de participantes mucho más amplio que muchos experimentos de psicología, que utilizan principalmente a estudiantes universitarios como sujetos», señala Thorstad. «En última instancia, los métodos de macrodatos podrían mejorar la posibilidad de generalizar los resultados de psicología».
«A través de las redes sociales, acumulamos enormes cantidades de datos sobre nosotros mismos, sobre nuestro comportamiento y a lo largo del tiempo, que dejan tras de sí una especie de fenotipo digital», añade Wolff. «Ahora vivimos en una época en la que contamos con herramientas analíticas de macrodatos capaces de extraer información que nos permite conocer indirectamente aspectos de la vida cognitiva de una persona y predecir qué podría hacer en el futuro».





