Trucos para la vida de Marco Aurelio: cómo puede ayudarnos el estoicismo

A businessman rides on an escalator in Tokyo's business district April 1, 2013. Japanese business sentiment improved in the first three months of 2013, a central bank survey showed, after Prime Minister Shinzo Abe's aggressive monetary and fiscal policy prescriptions helped to weaken the yen and bolster share prices. REUTERS/Toru Hanai (JAPAN - Tags: POLITICS BUSINESS)
Donald Robertson explains why Stoicism is important in an age where people are constantly trying to distract themselves.Image: REUTERS/Toru Hanai
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Salir del caos emocional y físico para alcanzar un estado de calma y pensamiento lúcido es la base del estoicismo, una filosofía practicada célebremente por el emperador romano Marco Aurelio. Aunque el estoicismo surgió en la antigüedad, sus principios rectores siguen siendo muy relevantes hoy, según el psicoterapeuta cognitivo conductual Donald Robertson. Su nuevo libro, Cómo pensar como un emperador romano: la filosofía estoica de Marco Aurelio, examina cómo el estoicismo influyó en la vida personal y política del líder. También muestra cómo la filosofía puede ayudar a afrontar los retos de la vida moderna, incluido el trabajo. Robertson, un estoico practicante, visitó el programa de radio Knowledge@Wharton en SiriusXM para compartir su historia y hablar sobre el poder del estoicismo. (Escuche el podcast en la parte superior de esta página).

A continuación se ofrece una transcripción editada de la conversación.

Knowledge@Wharton: ¿Cómo funciona el estoicismo en la comunidad empresarial?

Donald Robertson: Es algo curioso. No lo esperaba, pero uno de los grupos más numerosos interesados en él parece ser el de los millennials que trabajan en el sector tecnológico. Tengo la sensación de que puede arraigar en Silicon Valley. En Toronto, donde vivo, conozco a muchos jóvenes que trabajan en desarrollo de software o en el sector tecnológico en general, y que se sienten especialmente atraídos por esta filosofía.

Knowledge@Wharton: Cuéntenos la historia de Marco Aurelio y cómo el estoicismo se convirtió en su filosofía de vida y de gobierno en el Imperio romano.

Robertson: Marco Aurelio es uno de los buenos emperadores romanos. Vivió en el siglo II d. C., y su reinado estuvo marcado por muchos problemas. Llegó después de un período de paz en la historia. Nada más convertirse en emperador, estalló una guerra con los partos; después, el Imperio romano fue invadido de nuevo por bárbaros del norte. Hubo una hambruna, el río Tíber se desbordó y sufrió una plaga llamada peste antonina, que se cree que mató a unos 5 millones de personas. Lo pasó realmente mal y tuvo que apoyarse en la filosofía que había estudiado de joven para afrontarlo. Tenemos la suerte de contar con su registro personal de cómo afrontó la adversidad, y de las técnicas y estrategias psicológicas que empleó, derivadas de la filosofía estoica.

Knowledge@Wharton: Resulta interesante que su libro, Meditaciones, siga teniendo importancia para quienes lo leen hoy.

Robertson: Meditaciones debe de ser una de las guías espirituales de autoayuda más populares de todos los tiempos. Siempre ha sido un libro popular, y hoy vive un resurgimiento. Desde mi perspectiva como terapeuta cognitivo, eso se debe a que la revolución cognitiva en la psicoterapia de los años cincuenta se inspiró en gran medida en el estoicismo como alternativa a [Sigmund] Freud y todo ese tipo de cosas. El nuevo modelo de psicoterapia estuvo influido por el estoicismo, y eso se ha filtrado a través de la literatura de autoayuda y psicológica en general.

Knowledge@Wharton: ¿Fue el estoicismo la razón por la que Marco Aurelio pudo gobernar durante tanto tiempo y tener el impacto al que usted aludió?

Robertson: Uno de los historiadores lo comenta precisamente. Dice que, aunque Marco era un hombre notoriamente frágil y tenía numerosos problemas de salud, logró sobrevivir a muchas personas que lo rodeaban en una época extremadamente difícil. La gente caía como moscas a causa de las guerras y las plagas, y Marco casi llegó a los 50 años, lo que no es excepcionalmente avanzado, pero sí bastante bueno para ese periodo de la historia romana. Era más fuerte de lo que parecía, podría decirse. Creemos que se debió a las estrategias psicológicas que desarrolló para gestionar sus emociones y para afrontar el dolor físico y la enfermedad que tuvo que soportar.

Knowledge@Wharton: En el libro habla de entender que habrá momentos en que las cosas estén fuera de nuestro control. Creo que es una idea increíblemente importante para incorporar a la vida personal y empresarial actual, dado todo lo que está ocurriendo.

Robertson: Por supuesto. Algunas personas piensan que hoy es aún más oportuna, porque nos vemos muy bombardeados por la información. Constantemente se nos habla de la visión general del mundo y de lo que sucede en otros países sobre lo que tenemos muy poco control. Los estoicos se dieron cuenta hace mucho tiempo de que el truco consistía en establecer con claridad en nuestra mente la diferencia entre lo que está bajo nuestro control directo y lo que no.

En última instancia, lo único que realmente está bajo nuestro control es nuestra propia voluntad, nuestras propias acciones. Las cosas nos ocurren, pero lo que realmente podemos controlar es la forma en que respondemos a ellas. El estoicismo nos invita también a asumir una mayor responsabilidad, una mayor apropiación de lo que realmente podemos hacer, tanto en lo que respecta a nuestros pensamientos como a nuestras acciones, y a responder a las situaciones a las que nos enfrentamos.

Knowledge@Wharton: Si alguien no tiene claro ese concepto, la vida puede resultar increíblemente estresante, ¿verdad?

Robertson: En mi práctica clínica he trabajado con muchas personas que sufren, por ejemplo, un trastorno de ansiedad generalizada o TAG. La mayoría de las cosas por las que se preocupa la gente tienden a estar fuera de su control directo: el futuro lejano, los acontecimientos políticos, ese tipo de cosas. Muchas veces, mientras se preocupan, descuidan hacer aquello que sí podrían hacer y que está bajo su control.

Knowledge@Wharton: Usted cuenta la historia de Marco Aurelio y la relaciona con el mundo actual. Por ejemplo, habla de cómo hablar con sabiduría. ¿Cree que existe un problema importante en torno al lenguaje y a cómo se utiliza hoy en día?

Robertson: Es una de las cosas que la gente suele pasar por alto del estoicismo y de lo que puede enseñarnos. Mucha gente utiliza un lenguaje florido y muy emotivo, y maldice y jura cuando se enfrenta a problemas. Si alguien está nervioso en una reunión, dirá: «Ese tipo me hundió en la miseria». Podría limitarse a decir: «Vaya, ha expresado su desacuerdo conmigo». Esto resulta muy evidente cuando se trabaja con clientes en terapia, pero cuando se describe la misma situación en términos más neutrales, más objetivos y sencillos, a menudo parece mucho menos angustiante. Nos alteramos aún más, de forma inconsciente y no intencionada, cuando nos aplicamos retórica de este modo. Y los estoicos eran muy conscientes de este problema.

He trabajado con muchísimas personas durante los últimos 20 años aproximadamente que se interesan por el estoicismo. Hoy existe una comunidad creciente en torno a él, y escucho una y otra vez lo mismo. La gente dice: «Bueno, es como la filosofía académica, pero es más práctica». Dicen que es como el budismo, pero una alternativa occidental. Dicen que es como el cristianismo, pero más laico, más racional y filosófico. Parece llenar un vacío en nuestra cultura en este momento, ofreciendo una forma de vida filosófica, realista y racional que puede ayudar a las personas a encontrar sentido, pero también a volverse más resilientes emocionalmente.

Knowledge@Wharton: También habla de la ira, que también parece una emoción en aumento en la sociedad actual.

Robertson: La ira está en todas partes, y los estoicos se interesaban especialmente por ella. Es la emoción principal que les preocupa. Hoy se conserva un libro entero de Séneca titulado Sobre la ira sobre la terapia estoica de la ira. Pero también es la emoción principal con la que Marco Aurelio se preocupa por lidiar. Sabemos que tuvo problemas con sus propios sentimientos de ira, al menos de joven, porque lo menciona al principio del libro. En cierto modo, Meditaciones es en parte un libro sobre cómo aprendió a manejar su ira y a ser más empático con los demás. Describe muchas técnicas que serían relevantes hoy y que forman parte de algunas de nuestras técnicas de terapia modernas. En un momento dado, ofrece una lista de 10 técnicas estoicas distintas que siguen siendo válidas hoy para ayudar a gestionar la ira.

Knowledge@Wharton: ¿Hay momentos en los que el estoicismo se malinterpreta como desinterés?

Robertson: Hay muchos malentendidos habituales. De hecho, está en el propio lenguaje que usamos. El idioma inglés tiene caricaturas de muchos conceptos de la filosofía griega. Lo que entendemos por cinismo con «c» minúscula es muy distinto del Cinismo de la filosofía griega, con «C» mayúscula. Lo mismo ocurre con el epicureísmo, el escepticismo y el estoicismo. El estoicismo en minúscula es un estilo de afrontamiento o un rasgo de personalidad en el que se ocultan o reprimen las emociones, y eso no es lo que hablaban los estoicos antiguos. Ellos tenían un sistema filosófico completo, psicológicamente mucho más sofisticado que eso.

Knowledge@Wharton: Ha mencionado que Marco Aurelio lidió con la enfermedad y el dolor. ¿Cómo se relaciona el estoicismo con el dolor en la vida moderna?

Robertson: Debido a nuestro estilo de vida sedentario, y también a que la gente vive más tiempo, hay muchas personas que hoy luchan por afrontar el dolor crónico y las molestias. El dolor de espalda es casi una epidemia. Los estoicos nos ofrecen estrategias para aprender a afrontar el dolor. Lo interesante es que se basan principalmente en la aceptación. Existe un cuerpo de investigación amplio y creciente que demuestra que la aceptación emocional parece ser una estrategia eficaz en la terapia cognitiva para afrontar sentimientos perturbadores o desagradables, en particular como forma de afrontar el dolor. Si queremos sufrir menos, debemos aprender a abrazar nuestro dolor y a convivir con él sin luchar tanto contra él.

Knowledge@Wharton: Usted es uno de los miembros fundadores de la organización Estoicismo Moderno. ¿Cómo ha afectado a su vida la práctica de esta filosofía?

Robertson: Me ha ayudado a afrontar muchas cosas, incluso asuntos relativamente triviales. La última vez que fui al dentista, estoy seguro de que apliqué técnicas estoicas de manejo del dolor. Se convierte en algo habitual. También me ayuda a sobrellevar el estrés que sufren los terapeutas cuando tratan con clientes que a veces describen problemas muy traumáticos, y el estrés de trabajar con personas que tienen sus propias dificultades y preocupaciones. [Me mudé] a Canadá hace unos años, y fue un gran trastorno para mí. Como le ocurre a mucha gente, un acontecimiento que cambia la vida como ese puede exigir mucho esfuerzo para afrontarlo. Aprender a pensar como un estoico me ha ayudado a sortear todas estas situaciones de la vida.

Knowledge@Wharton: Otro de los temas que aborda es el deseo y cómo vencerlo. ¿Cómo se manifestó eso en Marco Aurelio y cómo lo ve en la cultura empresarial actual?

Robertson: Marco Aurelio, como todos los estoicos, era bastante cauteloso ante el peligro implícito en ciertos sentimientos agradables o positivos, o sentimientos de felicidad. Los griegos, en general, eran muy conscientes de ello. Si nos dejamos llevar demasiado disfrutando de ciertas cosas, a veces tomamos malas decisiones, por lo que debemos conservar el juicio. No debemos perder la cabeza cuando nos lo estamos pasando demasiado bien. A veces podemos actuar de forma irracional cuando somos felices.

Marco quería apreciar la vida y disfrutar de la alegría y la plenitud que ofrece, pero de forma sana. De eso es realmente de lo que habla. Reflexionaba sobre las consecuencias de sus deseos. La clave para los estoicos es pensar en las consecuencias a largo plazo de actuar según ciertos deseos y preguntarnos si son razonables y equilibrados, si redundan en nuestros intereses a largo plazo o si quizá resulta perjudicial entregarse a ellos en exceso.

En cuanto a la sociedad moderna, supongo que lo más trillado que me comentan constantemente las personas es su uso habitual de internet y, en particular, de las redes sociales. Es algo que surge con mucha frecuencia. Aprender a distanciarse de nuestros sentimientos, en lugar de actuar según ellos, es fundamental en el estoicismo: casi una perspectiva de observación, para después pensar en la visión general y valorar si lo que estamos haciendo es saludable o no. Consiste en poner límites a cosas que quizá nos apetezca hacer, pero que a la larga no nos convienen.

Knowledge@Wharton: ¿La tecnología nos dificulta seguir el camino de Marco Aurelio y del estoicismo?

Robertson: Existe, desde luego, la sensación de que las redes sociales y la publicidad, por su propia naturaleza, están diseñadas para atraparnos y manipularnos un poco, así que resistirse exige esfuerzo. Pero en el mundo antiguo ocurría lo mismo, de otra manera. Había oradores públicos profesionales que pasaban la vida estudiando retórica para manipular al público y jugar con sus emociones. Hoy tenemos algo parecido, pero en una forma distinta, quizá más intrusiva. Ahora está en nuestras salas de estar. Pero creo que los estoicos sí pueden enseñarnos formas de afrontarlo. Vivir como un estoico requiere cierta autodisciplina, pero nos enseñarán estrategias que nos ayudarán a dar un paso atrás.

Knowledge@Wharton: ¿Qué papel cree que desempeña el estoicismo en Estados Unidos? ¿Se está convirtiendo en parte de la cultura?

Robertson: Creo que el hecho de que la gente empiece a saber que el estoicismo existe es en realidad un gran avance, porque siento que culturalmente las personas buscan algo que llene el vacío que ha dejado el cristianismo. El budismo lo llenó de alguna manera, como lo hicieron otras religiones orientales, pero no a satisfacción de todos. Algunas personas quieren algo más familiar para la cultura y los valores europeos, y eso parece ser lo que encuentran en el estoicismo. Quieren una gran filosofía. Quieren algo más grande que la terapia cognitiva. Eso no es más que un conjunto de técnicas, ¿verdad? No es un estilo de vida. El estoicismo es algo que la gente se tatúa en el cuerpo. Es algo con lo que se identifican a un nivel más profundo y espiritual, casi como un sustituto de la religión. Creo que eso es lo que la gente realmente necesita: algo con lo que identificarse a un nivel más amplio y profundo. Necesitan un estilo de vida completo que les ayude a protegerse de los efectos de la publicidad, las redes sociales, la cultura de la celebridad y todas estas influencias tóxicas que nos rodean.

Knowledge@Wharton: En su libro también escribe sobre la importancia de seguir sus propios valores y de que el estoicismo es una elección personal.

Robertson: Es un tema muy interesante, porque también es una idea que resurge en la psicoterapia moderna, sobre todo en el tratamiento basado en la evidencia de la depresión clínica, que es casi una epidemia. Una de las cosas que observamos es que las personas cada vez más guiadas por sus sentimientos suelen recurrir a cosas como las redes sociales, en parte para evitar las emociones desagradables que experimentan. Hoy en día, la gente intenta constantemente distraerse y adormecerse ante las emociones desagradables que siente.

En el pasado, o quizá en un mundo ideal, la gente haría cosas más gratificantes, más coherentes con sus valores fundamentales y más alineadas con su yo auténtico. Y los terapeutas de hoy animan cada vez más a sus clientes a identificar sus valores internos auténticos y a hacer cosas que les permitan vivirlos plenamente. El gran problema es que la mayoría de la gente no sabe cuáles son esos valores. Les cuesta aclarar qué quieren que se recuerde de ellos cuando ya no estén, qué quieren que represente su vida, en lugar de dejarse llevar por la masa y por lo que hace todo el mundo, y por lo que los medios les lavan el cerebro para que crean que debe ser su vida.

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