Como directora ejecutiva de Hydro, empresa mundial de aluminio y energía renovable, Hilde Merete Aasheim y su equipo desempeñan un papel importante en la transición energética.
Su trayectoria hasta el cargo actual ha pasado por muchos puestos diferentes y le ha dejado enseñanzas que sigue aplicando hoy.
Aasheim participó en el pódcast Meet the Leader del Foro Económico Mundial para compartir su perspectiva.
A primera vista, podría parecer que hay pocos paralelismos entre hornear pasteles y dirigir una empresa de aluminio verde.
Sin embargo, para Hilde Merete Aasheim, un trabajo en una panadería a una edad temprana le enseñó habilidades de liderazgo fundamentales que sigue aplicando hoy como directora ejecutiva de Hydro, una empresa que trabaja para producir aluminio sin carbono.
Es un papel importante.El aluminio será fundamental para la transición energética como material para la infraestructura de energía renovable, el almacenamiento de energía y la fabricación de componentes para vehículos eléctricos. Sin embargo, la producción de aluminio emite hoy cerca del 3 % de las emisiones industriales directas de CO2 del mundo, según la Agencia Internacional de la Energía.
Aasheim participó recientemente en el pódcast Meet the Leader del Foro Económico Mundial para hablar del trabajo de Hydro y de cómo los líderes pueden inspirar a sus equipos a innovar y lograr resultados.
Estas son algunas de sus ideas sobre liderazgo.
El camino a la cima no tiene por qué ser lineal
La trayectoria de Aasheim hasta convertirse en directora ejecutiva de Hydro ha abarcado muchos puestos.
Desde aquel primer trabajo en una panadería hasta sus cargos como auditora, responsable de recursos humanos y gerente de planta, ha acumulado experiencias muy diversas que, según afirma, orientan su trabajo actual.
También aconseja a otras personas cambiar de puesto dentro de su organización para adquirir experiencia y ampliar sus perspectivas.
«Mi carrera no estaba trazada de antemano. He tenido la suerte de contar con líderes que han visto lo que he hecho y luego me han preguntado: ¿te interesaría este puesto? La mayoría de las veces, he aceptado esa oportunidad».
Quienes aprovechan las oportunidades que se les presentan, continúa, pueden evitar quedar «atrapados durante muchos años» en el mismo puesto y ampliar su experiencia.
Liderar consiste, ante todo, en tratar con personas
El trabajo de Aasheim en la panadería marcó su manera de dirigir e interactuar con las personas con quienes trabaja. Trabajó allí durante su adolescencia y llegaba a las 6 de la mañana como parte de un equipo que horneaba pasteles para el día.
Recuerda que su jefe de entonces le dejó una impresión imborrable que llevaría consigo a sus futuros cargos directivos.
«Él estaba allí, en el taller. Y se implicaba mucho con su gente, incluso con quienes, como nosotros, íbamos a trabajar allí durante el verano o los fines de semana. Y aprendí que todo gira en torno a las personas. Dar comentarios. Aplaudir los resultados.
«Me enseñó mucho sobre en qué consiste el liderazgo y cómo inspirar a las personas e incluir a todo el mundo».
La inclusión debe ser más que una palabra de moda
Para Aasheim, si una organización quiere ofrecer sus productos y lograr resultados de manera responsable, todas las personas que trabajan en ella tienen un papel que desempeñar.
«Se trata de aprovechar todo el potencial de la organización. Todas las personas cuentan. Y todo el mundo debería sentir, al llegar al trabajo, que forma parte del equipo».
Afirma que ella y su equipo dedican mucho tiempo a fortalecer el sentimiento de pertenencia y a crear un entorno ágil en el que se ponen sobre la mesa diversas opiniones y perspectivas. También destaca el papel de los líderes a la hora de garantizar que se escuche la voz de todos.
«Tenemos que escuchar a todas las personas, y no quedarnos solo con nuestras propias ideas. Hay que invitar a la gente a expresarse y demostrar que de verdad queremos escucharla».
La persona más importante de la sala es… todo el mundo
En la práctica, explica Aasheim, eso significa que procura echarse físicamente hacia atrás y dejar que su equipo ocupe el centro de la escena.
«Tengo un equipo fantástico y no hablo primero, porque cuando hablo primero, casi todo queda decidido».
Y cree que, al hacerlo y escuchar todas las opiniones alrededor de la mesa, los líderes pueden fomentar una organización más innovadora y resiliente.
«Rara vez tomo una decisión por mi cuenta. Como líder, debes aprovechar todo el potencial de tu equipo».

