Cómo pueden ayudarte dos preguntas a desarrollar la «habilidad imprescindible para los ejecutivos»

Richard Branson unveils the new SpaceShipTwo, a six-passenger two-pilot vehicle meant to ferry people into space that replaces a rocket destroyed during a test flight in October 2014, in Mojave, California, United States, February 19, 2016. REUTERS/Lucy Nicholson - RTX27RO1
The idea is to learn from failure and approach it from a constructive perspective.Image: REUTERS/Lucy Nicholson
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Que alguien me anime a «hacer limonada con los limones» es el tipo de cosa que me dan ganas de salpicarle en el ojo un poco de jugo de limón metafórico.

Quizá sea porque la frase en sí es un tanto vaga y condescendiente: no es el consejo que quieres darle a tu amiga que acaba de pasar un día sumamente estresante en su trabajo de oficina «de adulta».

Por eso me encantó encontrar una formulación más sofisticada —y específica— de esta estrategia en un artículo de Harvard Business Review escrito por Srikumar Rao.

Rao, exprofesor de una escuela de negocios, afirma que superar con éxito los contratiempos se reduce a dos preguntas. A continuación, las reformulo:

1. ¿Hay alguna posibilidad de que este contratiempo pueda acabar siendo algo bueno?

2. ¿Qué puedo hacer para que eso bueno ocurra?

Rao sugiere que, si analizas cada experiencia difícil de esta manera, te volverás más resiliente; la resiliencia es lo que él llama la «nueva habilidad imprescindible para los ejecutivos». Es la capacidad, según Psychology Today, de «caer por los golpes de la vida y volver más fuerte que nunca».

Las preguntas que comparte Rao se basan en una antigua parábola sufí, en la que un padre y su hijo viven, alternativamente, rachas de mala y buena suerte. Cada vez que les ocurre una cosa u otra, el hombre les dice a sus vecinos chismosos: «¿Algo bueno, algo malo? Quién sabe».

En otras palabras, acepta la incertidumbre y recuerda aquellas veces en que un giro de los acontecimientos que parecía horrible acabó siendo positivo. Recordé mi experiencia universitaria: después de que me rechazaran casi todas las universidades a las que solicité admisión, terminé en la última de mi lista. Lo pasé de maravilla y no me imagino haber ido a otra.

También pensé en Sara Blakely, fundadora de Spanx, quien dijo a Business Insider que aplaude el fracaso, tanto el suyo como el de los empleados de Spanx. La idea es aprender del fracaso y afrontarlo desde una perspectiva constructiva.

No es exactamente la misma estrategia que describe Rao, pero vuelve al tema central de ver algo malo como algo bueno y de saber que, aunque no puedes reescribir el pasado, tienes mucha influencia sobre el futuro.

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