El estilo de trabajo —o la forma en que pensamos, estructuramos, organizamos y completamos nuestro trabajo— es la base sobre la que las empresas operan, crecen y prosperan hoy en día.
Si todas las personas de su organización tuvieran un enfoque muy lineal, analítico y planificado para completar proyectos, y no valoraran la disrupción que generan las nuevas ideas, la próxima gran idea, fresca y audaz de su empresa ni siquiera sería posible. Y si todas las personas de su organización tuvieran un enfoque muy estratégico, intuitivo y centrado en la visión general para completar proyectos, y se resistieran a la estructura de los planes de proyecto, quizá se encontraría con frecuencia por encima del presupuesto y con retraso. Ninguna de estas situaciones favorece un crecimiento empresarial sostenido a lo largo del tiempo.
Es hora, entonces, de empezar a pensar en la diversidad de estilos de trabajo de los miembros de su equipo y promoverla. Aquí tiene tres formas sencillas, pero valiosas para los resultados, de empezar.
1. Observe el estilo de trabajo de los miembros de su equipo
En el póquer los llaman indicios: son patrones de apuestas o cambios físicos que se utilizan para evaluar al oponente y su mano. En nuestros estilos de trabajo tenemos exactamente los mismos indicios.
Para identificar rápidamente los indicios evidentes de un colega, piense en las siguientes preguntas:
¿Su colega termina el trabajo sistemáticamente antes de tiempo, con antelación a los plazos, o espera hasta el último momento?
¿Su colega envía correos electrónicos de apenas unas palabras o escribe novelas?
¿Su colega gesticula y mueve las manos al hablar? ¿O sus movimientos son más contenidos y estoicos?
Observar a sus colegas y detectar estos indicios, tanto sutiles como manifiestos, le dará pistas sobre sus respectivos estilos de trabajo.
En cualquier oficina encontrará cuatro tipos básicos de estilos de trabajo:
Lógico, analítico, lineal y orientado a los datos
Organizado, secuencial, planificado y orientado a los detalles
Solidario, expresivo y orientado a las emociones
Centrado en la visión general, integrador y orientado a la generación de ideas
2. Aproveche las fortalezas de los estilos de trabajo de los miembros de su equipo
Ahora que conoce las diferencias en la forma de trabajar de los miembros de su equipo y tiene una idea general de cuál de los cuatro estilos de trabajo tiende a adoptar cada uno, es hora de aprovechar las fortalezas únicas que cada estilo aporta al equipo y a la organización.
Las fortalezas de su colega lógico, lineal y orientado a los datos residen en el análisis de datos, el procesamiento lógico y la resolución de problemas complejos. Se centra en alcanzar el objetivo o resultado establecido y se asegurará de que se mantenga dentro del presupuesto.
Las fortalezas de su colega organizado, planificado y orientado a los detalles residen en establecer el orden, estructurar proyectos y tareas, y garantizar la precisión. No se le escapa ningún error tipográfico y se asegurará de que el trabajo se complete a tiempo.
Las fortalezas de su colega solidario, expresivo y orientado a las emocionesresiden en crear relaciones, facilitar la interacción del equipo y persuadir o vender ideas. Se asegurará de que todas las partes interesadas del proyecto estén al día y de que sus ideas se comuniquen eficazmente en toda la organización.
Las fortalezas de su colega centrado en la visión general, integrador y orientado a la generación de ideas consisten en actuar como catalizador del cambio, inventar soluciones a los problemas e integrar y sintetizar ideas dispares. Se asegurará de que haya variedad tanto en el pensamiento como en la ejecución, y de que no se estanque.
3. Asegúrese de que todos los proyectos incluyan distintos estilos de trabajo
En el próximo equipo de proyecto que dirija o del que forme parte, asegúrese de que haya representación de distintos estilos de trabajo. En la práctica, quizá no cuente con una persona que represente cada uno de los cuatro estilos, pero puede asegurarse de que sus enfoques y formas de pensar estén representados planteando esta serie de preguntas sobre el proyecto:
¿Cuál es el objetivo?
¿Cuál es el plazo?
¿Qué datos o hechos son necesarios?
¿Qué métricas se utilizarán para evaluar el éxito?
¿Cómo se entregará el proyecto?
¿Cómo se completará el proyecto? ¿Hace falta un plan de proyecto?
¿Cómo se comunicará la información sobre el proyecto?
¿Quiénes son las partes interesadas del proyecto?
¿Quién más debe participar?
¿Quién puede ayudarle a alcanzar los objetivos del proyecto?
¿Qué brechas hay entre la situación actual y la que se desea alcanzar al final del proyecto?
¿Por qué es importante este proyecto para el equipo y la organización?
¿Qué obstáculos prevé que habrá que abordar al implementar este proyecto?
Utilice las respuestas a estas preguntas para elaborar el plan del proyecto.
La diversidad de nuestros estilos de trabajo aporta valor. Al observar las diferencias entre los estilos de trabajo de nuestros colegas, aprovechar sus fortalezas y asegurarse de que haya distintos estilos representados en todos los proyectos, prepara a su equipo y a su empresa para la innovación, el crecimiento y la sostenibilidad.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Carson Tate es una experta de renombre internacional en productividad en el lugar de trabajo y creadora de Working Smarter, Not Harder™.
Imagen: Empleados de Facebook trabajan en el estudio de diseño de la sede de la empresa en Menlo Park, California.


