Cada vez más empresas están abandonando las jerarquías verticales y adoptando modelos más colaborativos.
En lo que podría ser el ejemplo más sonado de los últimos tiempos, Zappos prescindió por completo de los gerentes, como parte de su transición de alto perfil a Holacracy, un modelo alternativo estructurado en torno a la «autogestión».
Pero, aunque Zappos quizá sea un caso extremo, está lejos de ser la única.
No todas las empresas están abandonando la propia noción de gestión —ni mucho menos—, pero se está produciendo una migración masiva hacia estructuras más planas y jerarquías menos rígidas.
Y, según la investigación de Raina Brands, profesora adjunta de comportamiento organizacional en London Business School, ese cambio podría ser especialmente beneficioso para las mujeres en puestos de liderazgo.
En las jerarquías tradicionales, no necesariamente ha sido fácil que una mujer esté al mando, en gran medida, escribe Brands, porque esperamos que esos líderes «exhiban poder, dominio, valentía y audacia», rasgos que tendemos a asociar con los hombres. (Que nadie crea que esos estereotipos ya han desaparecido: en marzo, The New York Times informó de que, entre las empresas del S&P 1500, de hecho hay menos directoras ejecutivas que directores ejecutivos llamados John. También hay menos directoras ejecutivas que directores ejecutivos llamados David.)
«Aunque hombres y mujeres se comporten igual», explica Brands a Business Insider, «sigue existiendo este sesgo de atribución. Simplemente tendemos a pensar que los hombres son mejores líderes».
Sin embargo, según está descubriendo Brands, la cuestión podría ser más compleja.
Su estudio reciente, publicado en «Organization Science», indica que se percibe a los líderes hombres como más carismáticos (y, por tanto, más inspiradores y motivadores) solo en redes centralizadas —esas organizaciones impulsadas por figuras centrales, con «jerarquías claras y estratificación del estatus y el poder».
Sin embargo, en redes más cohesionadas —el tipo de entornos donde «todo el mundo acude a los demás en busca de consejo», explica Brands—, las líderes mujeres son consideradas en realidad más carismáticas que los hombres.
En un experimento, Brands y sus colegas pidieron a los participantes que hicieran suposiciones sobre las capacidades de un líder ficticio en redes centralizadas frente a redes cohesionadas. Cuando la red estaba centralizada, los participantes consideraron que «Michael» era más carismático que su doble «Michelle».
En cambio, cuando la red era cohesionada, las personas consideraron que «Michelle» era más carismática.
Y los investigadores observaron las mismas suposiciones en la vida real: los participantes que trabajaban en organizaciones muy jerárquicas consideraban más carismáticos a los líderes hombres, mientras que quienes trabajaban en redes densas atribuían más carisma a las líderes mujeres.
«Esto no significa que los hombres estén en apuros».
Por un lado, eso demuestra que los estereotipos de género siguen vivos y muy presentes en nuestras oficinas. En general, parecemos percibir a los líderes como más carismáticos cuando encajan con nuestras expectativas de género.
Así como esperamos que los líderes de las jerarquías exhiban rasgos que asociamos con los hombres, esperamos que los líderes de redes más cohesionadas «busquen intimidad y solidaridad», rasgos que tácitamente asociamos con las mujeres.
Por otro lado, los hallazgos de Brands apuntan a buenas perspectivas para el futuro de las mujeres en el trabajo. Los modelos organizativos que favorecen «estilos de liderazgo más cohesionados y colaborativos» son precisamente los que están en auge. Y, según Brands, «son las organizaciones donde realmente veremos emerger a las mujeres como líderes».
Pero, asegura, los Johns y los Davids del mundo no tienen por qué alarmarse. «Esto no significa que los hombres estén en apuros, porque lo que descubrimos es que las redes cohesionadas ayudan a todo el mundo».
Su investigación muestra que todo el mundo es percibido como más carismático cuando está rodeado de una red cohesionada. «La diferencia es que ayuda más a las mujeres que a los hombres».
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider UK. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Rachel Sugar es periodista especializada en carreras profesionales en Business Insider.
Imagen: Una mujer aparece en silueta junto a una exposición de paneles solares. REUTERS/Yuriko Nakao.


